BilbaoPundit

Religión, Ciencia & Paraciencias, Viejos mediosFebruary 21, 2007 9:31 pm

Hace poco hemos conocido que el protestante César Vidal, autor de más de un centenar de libros, y columnista de ProtestanteDigital, ha renovado hasta 2008 con la cadena radiofónica COPE.

César Vidal suele presumir de ser un hombre culto, y no dudamos de que se desenvuelve bastante bien en la cultura clásica, y de que hasta posee una gran habilidad para desbaratar el argumentario de la izquierda "realmente existente" en España. Pero, por lo que refiere a la cultura científica, los méritos de Vidal son algo menos que escasos.

¿Acaso no es una obligación de cualquier hombre cultivado, en el 2007, conocer siquiera los rudimentos de la logica y de la matemática, de la física o de las ciencias naturales? ¿De qué sirve memorizar la Historia de la guerra del Peloponeso cuando no se ha dado ni un paso en la obra de Charles Darwin?

Normalmente Vidal se cuida bastante de declarar su sectarismo creacionista, pero éste no ha dejado de transparentarse en algunos chat de LD:

P: Una vez comentó usted su opinión sobre la evolución. Distinguía entre macroevolución y microevolución creo recordar. ¿Podría contar otra vez su postura al respecto (en qué cree usted)?
 
R: Por hacer el cuento corto, que dirían en Cuba. La microevolución son los cambios producidos en el interior de la especie y que, por ejemplo, han originado que haya perros chihuahuas o dogos. Esa evolución me parece innegable. La macroevolución implicaría los cambios que han producido especies nuevas partiendo de especies anteriores. Esa evolución me parece indemostrable.
 
Es decir, que si las especies no han evolucionado a partir de ancestros comunes mediante cambios graduales en el genoma, formando múltiples ramas que comunican unas especies con otras, entonces estas (especies) han debido surgir "espontáneamente", a la manera como algunos sabios medievales creían que se gestaban las moscas en la inmundicia, o bien han debido ser creadas ex novo por alguna inteligencia sobrenatural. La única "evolución" que reconoce Vidal es, por tanto, la microevolución que producen artificialmente los criadores humanos de animales y plantas. Semajente postura se sitúa algo más atrás del primer capítulo de El origen de las especies, cuando el mismo Darwin pasaba revista a las ideas de los criadores de animales y de variedades de cultivos para la agricultura. En aquel momento, Darwin intentaba explicar por qué algunos naturalistas resultaban hostiles a la idea de "evolución" o "transformación" de las especies a partir de antepasados comunes, a la vez que albergaba la lógica esperanza de que la acumulación de evidencias lograrían desacreditar la idea de una "creación especial" para las especies.

Hoy podemos estar seguros de que la resistencia a la evolución procede de fuentes distintas y mucho más siniestras.  

En otro de los diálogos en LD, observamos de qué modo tan poco sutil Vidal intentaba "escurrir el bulto" ante una pregunta demasiado comprometida.

P: Últimamente se habla mucho de los fundamentalismos. Me gustaría saber su opinión sobre los llamados fundamentalistas protestantes de EEUU. ¿Considera legítimo su interpretación literal de toda la Biblia y en concreto su rechazo de la teoría de la evolución y su pretensión que en las escuelas se enseñe el creacionismo?

R: Inicialmente el fundamentalismo sólo pretendía realizar una lectura ortodoxa de la Biblia frente a la teología modernista que, por ejemplo, negaba la resurrección de Jesús o la Trinidad. El entramado posterior es distinto. En cualquier caso, hay mucha leyenda sobre el creacionismo en las escuelas.

¿Y también hay mucha "leyenda" en las estadísticas oficiales? Según una encuesta publicada en Pew Research Center, alrededor de uno de cada tres norteamericanos apoyan hoy la enseñanza de las supersticiones creacionistas en las escuelas públicas. Casi el 40% estimaba que el creacionismo debería ser estudiado en lugar de la evolución. En un trabajo de 1996 –y las cosas no han cambiado mucho-, el 35% de los useños creían que la Biblia representaba la palabra infalible de Dios. El 48% pensaba que se trataba de un texto "inspirado", y el 17% no albergaba ninguna duda de que Dios mismo había creado personalmente la vida en la tierra, incluyendo a unas 250.000 especies de escarabajos. Casi la mitad de los useños también sostienen que Dios creó la tierra hace unos pocos miles de años, lo que, como le gusta recordar a Sam Harris, equivale a creer que la tierra fue creada sólo 2.500 años después de que los babilonios o los sumerios aprendieran a elaborar cerveza. Según otros indicadores, casi la mitad de los norteamericanos piensan que Jesús mismo regresará a la tierra durante el tiempo de sus propias vidas.

Datos todos ellos "legendarios", según César Vidal.

En su tentativa de guerra mediática contra la cadena COPE, el periodista Enrique de Diego (conocido por dejarse en ridículo al culpar a Gustavo Bueno de un fantasmagórico plagio) ha aprovechado hace poco para arremeter contra Vidal, y contra sus oyentes, recordando una exótica publicación de aquel: El mito de María (Vía Etimologías), editado por el sabroso medio de propaganda evangélica Chick Publications. Entre las piezas maestras difundidas por Chick, cabe destacar este artículo sobre "Pequeños insectos que los evolucionistas desearían olvidar" o estas otras viñetas in spanish donde un ario creacionista desbarata sin piedad los "argumentos" de un iracundo profesor de biología.

¿Serán estos nuevos ejemplos de la superior "racionalidad" y la espiritualidad más refinada de la "cultura protestante", en comparación a la católica?

Tiene gracia que precisamente un evangélico se dedique a demoler "el mito de María" a la vez que calla sobre los antecedentes míticos del mismo Jesús y niega evidencias tan documentadas como la evolución. Por supuesto, este es el inconveniente de aplicar el ácido de la razón sobre el material religioso; si no se procede con mucho tiento, la solución "racionalista" termina afectando hasta al núcleo más duro. Es muy destacable, en este sentido, la furia apologética que esta publicación de la prestigiosa firma "Chick" desató entre los comentaristas de Ediciones Católicas, el "sitio consagrado a san José", muy preocupados con salvar el honor de la mariología, pero completamente despreocupados en lo que hace al oscurantismo creacionista de Vidal.

Será que vivimos en la edad de Schönborn y Ratzinger. (No son los de la viñeta).

 

El ángel y el escéptico.

Tecnología & Internet, Viejos mediosDecember 6, 2006 2:46 pm

Así se expresa hoy Ignacio Ruiz Quintano (opinador de ABC), tras seguir sin citar sus fuentes digitales:

Eran las cosas de don Marcelino Menéndez Pelayo, al que con razón quieren echar ahora de la Biblioteca Nacional de Madame Regàs, rosa -una rosa es una rosa es una rosa es una rosa- de la «gauche divine» con cubata de «Bocaccio». Las dijo nada menos que en 1910, en el Homenaje a Balmes, que todavía es una calle, aunque, hasta donde uno sabe, todavía no es un «blog» («Balmespundit», por ejemplo), ahora que en la Red cada vez salen más «gorrillas sevillanos» que quieren cobrarte por aparcar donde uno es bien libre de hacerlo. Cierto que, de momento, el precio es «la voluntad», pero también lo es que, si «la voluntad» no cubre su expectativa, te pegan un cantazo.

No sólo no rectifica el personaje. Ahora intenta ironizar -eso sí, con la gracia propia de los bandoleros y los "gorrillas" achispados en las cantinas, cuando recuerdan los viejos tiempos.

Ya lo habíamos avisado. Muchos en los "viejos medios" tienen la idea de que Internet es un enorme banco de información anónima, donde la ética periodística (perdón por si he escrito un oxímoron) no rige o está constreñida por la "voluntad".  

Gracias, Chema

ACTUALIZACIÓN: Barcepundit e Hispalibertas amplían y analizan.  

Economía política, Socialismo, Viejos mediosDecember 4, 2006 3:42 pm

 

Dado que no veo mucho la televisión, aún resulta más alarmante que últimamente sea difícil encender el aparato sin que en la cadena pública se escuche alguna "voz contra la globalización", contra el comercio internacional o, pura y simplemente, contra la economía de mercado. Ayer, en Redes, los responsables de un establecimiento del llamado "comercio justo" (o ¿mercaderes de la justicia?) volvían a presentar sus iniciativas "bioeconómicas" (por usar el rótulo de Mansour Mohmmadian) contra el comercio internacional. En esencia, se apoyaba la producción local, frente a los "irracionales" costos de transporte de mercancías desde un continente a otro, así como la producción "ecológica", frente a los métodos agresivos de la agricultura industrial corporativa. Como empieza a ser tópicamente habitual, su portavoz no se privó de citar un célebre dictum de Miguel de Unamuno (¿o era Machado?):

Solo los necios confunden valor y precio.

Y es el caso que Valor y Precio no se confunden -salvo justamente en la fantasiosa economía política socialista. Todos los bienes y servicios poseen algún valor de uso, que se transforma en valor de cambio y, consecuentemente, en precio, cuando entran a formar parte del mercado. Si el mercado no se encuentra intervenido por autoridades extraeconómicas, el valor de cambio coincidirá con el valor de uso del producto, en este sentido: los consumidores valorarán pagar (cambiar determinadas unidades monetarias) un precio por la satisfacción de alguna necesidad de uso. Los bienes económicos carecen de "valor objetivo" más allá de estas estimaciones subjetivas y comunitarias que determinan, en último análisis, el ajuste de demanda y oferta; y esto frente a todas las tentativas de fijar científicamente un valor económico objetivo, de Adam Smith a Marx. El valor económico no puede proceder del trabajo mismo (teoría del valor-trabajo) ni del "tiempo socialmente necesario", sino del sencillo equilibrio entre demandantes y oferentes. Quienes, en la órbita del socialismo, tienden a confundir Valor y Precio quizás lo hacen dejándose llevar por leyes psicológicas y etológicas bien conocidas, relacionadas con la disonancia cognitiva, y que se han verificado no sólo entre los animales humanos; Alex Kacelnick, por ejemplo, ha estudiado cómo los pájaros estorninos tienden a valorar más aquello en lo que han invertido un esfuerzo superior.

Pero la valoración subjetiva del productor no dice nada sobre el valor económico de intercambio. No hay más "precio justo" que aquel que se forma líbremente en el mercado, como ya conocían nuestros doctores de Salamanca, en el preciso momento en que debían enfrentarse con la ciencia práctica del comercio imperial:

El precio justo surge de la abundancia o escasez de los bienes, mercaderes y dinero, como se ha dicho, y no de los costes, trabajo y riesgo. Si hubiéramos de considerar el trabajo y el riesgo para calcular el precio justo, entonces ningún mercader sufriría jamás pérdidas, ni recibirían atención la abundancia o escasez de bienes y dinero.

Luis Saravia 

Pero no hay modo de que lo entiendan. ¿Quién es aquí el necio?