BilbaoPundit

Hispanoamérica, SocialismoFebruary 18, 2007 6:03 pm

 

El sistema marxiano tiene un pasado y un presente, pero no puede contar con un futuro duradero (…) En el campo de las ciencias naturales, una obra como la de Marx sería hoy imposible. Ha podido adquirir influencia, una fuerte influencia, sobre las ciencias sociales que aún se encuentran en un estadio infantil, y probablemente la irá perdiendo lentamente, muy lentamente. Lentamente porque sus soportes más sólidos no están en la mente convencida de sus defensores sino en sus corazones, en sus deseos y esperanzas.

Eugen von Böhm-Bawerk, La conclusión del sistema marxiano

A pocos días de cumplirse el 25 aniversario de la proclamación del "embargo" contra Cuba por la administración del entonces presidente John F. Kennedy, Oscar Espinosa recuerda algunos datos de interés.

Pese al "feroz bloqueo", una especie de versión caribeña ampliada de la "pertinaz sequía" franquista, los EE.UU son hoy el sexto socio comercial de Cuba con un volumen de comercio superior a 500 millones de dólares anuales. Los americanos abastecen a la isla de maíz, carne de ave y otros alimentos y medicinas de primera necesidad.

Además, los cubanos residentes en Estados Unidos (que, con notable falta de "anti-imperialismo" decidieron abandonar el paraíso socialista) suministran una cifra de hasta 1.000 millones de dólares al año a sus familias en la isla, hecho que por sí solo supone un definitivo golpe de gracia contra el socialismo "real" cubano. Los exiliados en el Imperio también proporcionan más de 100 millones de dólares anuales en concepto de pago a llamadas telefónicas entre las dos naciones.

Pero el auténtico embargo, como recuerda Espinosa desde el ostracismo, consiste en el totalitarismo socialista impuesto por los pistoleros marxistas en Cuba desde el ya remoto 1 de enero de 1959, fecha de inicio para una "democracia popular" que apenas logra ocultar la verdadera oligarquía de partido culpable del retraso económico y la ignominia política que siguen dominando la ex colonia española.

El socialismo político en Cuba, del mismo modo que el bolchevismo en Rusia, únicamente en las fantasías de los fundamentalistas socialistas puede ser presentado como una especie de camino objetivo hacia la "modernización". La revolución no aceleró, sino que obstaculizó notablemente el proceso hacia una economía capitalista que sólo puede tener lugar allí donde se salvaguardan los derechos de propiedad, donde un régimen constitucional protege la ley de las arbitrariedades políticas y donde se genera un sistema de incentivos económicos para provocar el dinamismo comercial.

Pero estas condiciones son sistemáticamente negadas por los regímenes socialistas. 

Tanto en el caso soviético (con la cébebre "Nueva Política Económica" de Lenin), como en el cubano (en la probable "transición" o reforma que se avecina ¿siguiendo el modelo chino?), la prudencia política obliga a rectificar constantemente esa atroz centralización económica y política que sólo puede generar una monstruosa maquinaria de la escasez. La experiencia histórica demuestra una y otra vez que el socialismo político genera pobreza, descontento, ignorancia y superstición. Aunque otros se empeñen todavía en colocar la irracionalidad en el bando de "la derecha", como si las doctrinas socialistas no fueran ellas mismas piezas maestras de superstición económica que, por cierto, sólo pueden ser sostenidas manu militari.

De otro modo, ¿quién podría realmente tomarse en serio los "sueños y esperanzas" marxistas? Böhm-Bawerk, eso sí, se equivocó al pronosticar un futuro poco duradero al socialismo. Ni la duración es, como pensaba Hegel, un criterio eminente de "racionalidad"; ni la fortuna es el destino de todas las sociedades humanas que se empeñan en ser infortunadas.

Vía Babalú.

España, Hispanoamérica, Ideas de la historiaFebruary 15, 2007 11:24 pm

Arturo Schopenhauer caracterizó la época del idealismo alemán como "la edad de la deshonestidad", y K. Heiden tildó a la época posliberal del totalitarismo como la "edad de la irresponsabilidad".

Quizás podríamos conocer nuestro presente como la "edad de la estupidez".

Los efectos devastadores de la estupidez humana se han dejado notar con fuerza en el libro de memorias de Jacques Chirac (recopilando unas entrevistas con la periodista Pierre Péan), el presidente de una de las naciones más detestables del mundo.

Sus declaraciones públicas sobre el descubrimiento de América no son sólo un perfecto ejemplo de mala fe política, suministrando un episodio más de la ancestral antipatía de Españoles y Franceses, sino un monumento a la Ignorancia histórica y la falta de rigor filosófico, al que por otra parte nos tienen tan acostumbrados los habitantes de la nación vecina.

Para el gabacho, el "descubrimiento de América" no es algo que pueda ser colocado en el haber de los españoles, porque ¡los vikingos! llegaron antes. Además, añade el indocto, estos devotos de Odin, a diferencia de las "hordas" hispánicas, "no montaron tanto alboroto y tuvieron la elegancia de destruirse ellos mismos". Éste apunte necrológico, por cierto, no debiera pasar desapercibido. Quizás el inconsciente nacional traicionó en el último momento al premier francés, dada la familiaridad histórica de los franceses con la "cultura de la muerte". Alberto Camus, Juan Pablo Sartre, Miguel Foucault, Juán Genet, por mencionar sólo unos pocos, todos se han significado por un gusto inequívoco por la necrología y la autodestrucción. Tampoco haría falta recordar la horrible muerte que han sufrido una parte considerable de los filósofos franceses.

A unos dos siglos de la Revolución más sangrienta de la época moderna, no hay que sorprenderse de que una cultura que apenas ha sido capaz de producir algo más que toneles de vino y Gilles Deleuze…aún continúe obsesionada con el mito de Sísifo.

Pero, ¿realmente descubrieron los españoles "América"? Luis Gámez nos recuerda que los siberianos llegaron antes, atravesando el estrecho de Bering, pero de este evento prehistórico saca la no del todo correcta conclusión de que "Ni Colón ni los vikingos descubrieron América".

Existen, desde luego, distintos tipos de descubrimiento y, al menos de modo inmediato, también es obvio que Cristobal Colón no pudo "descubrir" ni política ni geográficamente (supuesto que pueda existir alguna geografía "no política") un continente al que no creía haber llegado. Pero la presencia de Colón, y de la empresa de la corona española, en Santo Domingo (o Guanahani, en idioma nativo) el 12 de octubre de 1492, marcó de hecho el camino objetivo hacia la posterior conquista y descubrimiento político-histórico del continente llamado injustamente "americano". Las bandas siberianas no descubrieron "América", sino un ámbito muy limitado geográfica y culturalmente. Si hoy podemos fingir que los siberianos, o los vikingos, o los chinos…"descubrieron" aquel continente, es precisamente porque partimos del descubrimiento y la justificación histórica que sólo proporcionaron los españoles, en primer lugar, y más tarde las demás naciones europeas.

Ni Cristobal Colón ni la corona española tenían por qué ser filosófica o políticamente conscientes, en aquellos primeros momentos, de que se trataba realmente de un descubrimiento  genuino, por el que las culturas precolombinas iban a ser absorbidas por la civilización histórica de los españoles, a los que después siguieron portugueses, ingleses y, por supuesto, franceses. Aquel "choque de civilizaciones" no iba a ser meramente militar ni llevado a cabo por "hordas" de conquistadores, tal y como ladra el canalla francés, puesto que la drástica entrada del nuevo continente en la Historia Universal traía también, junto con la indispensable milicia, toda clase de comerciantes, misioneros, así como los primeros académicos e historiadores propiamente "americanos".

Frente a la traumática pero inevitable penetración de las ideas, personas e instituciones hispánicas, la presencia de las primeras bandas de cazadores-recolectores siberianos en América del norte, o la episódica presencia de los vikingos en el siglo X, no pasan de ser meras anécdotas para la antropología cultural, pero jamás verdaderos capítulos de la Historia Universal. 

¿Cuántas Iglesias y universidades fundaron los vikingos en América? ¿Dónde podemos encontrar los restos de la influencia de los lenguajes siberianos en el nuevo continente? ¿Qué vestigios quedan del culto a Odín entre los mexicanos, los argentinos, o los chilenos?

Acaso las confusiones del presidente francés, y de quienes participan de una visión de la historia tan ingenua y fantasiosa, pueden ser aclaradas recordando, por analogía, la distinción entre el "contexto de justificación" y el "contexto de descubrimiento" en los hallazgos científicos. Según Reichenbach no es lo mismo descubrir que justificar. El "descubrimiento" interesa sobre todo al análisis psicológico y sociológico, atañe a las circunstancias especiales en las que tiene lugar el nuevo hallazgo, mientras que la "justificación" interesa sobre todo al científico y al filósofo (por extensión, al historiador), pues trata de comprender la estructura lógica del descubrimiento. Ahora bien, como ha argumentado Gustavo Bueno, cabe matizar que las verdades de la ciencia son "descubiertas" en el proceso de ser "justificadas". Sin justificación no hay, propiamente hablando, ningún descubrimiento. Llevado al terreno de la historia, sin la justificación política, jurídica y cultural que proporcionaron los españoles (y vicariamente los ingleses, franceses y portugueses) no podría ni tan siquiera hablarse de ningún "descubrimiento" americano. Una "América descubierta" en primer lugar como parte formal de la monarquía hispánica y, posteriormente, en función de las nuevas oleadas de colonizadores europeos, como partes del Imperio Francés o de los Estados Unidos de América -que un día soñaron con recubrir todo el continente bajo el dominio de un "destino manifiesto" angloprotestante.

Es decir, tanto el "manifest destiny" como la idea de la Monarquía Hispánica Universal permanecen en el plano de la "justificación" histórica que envuelve necesariamente a la idea de descubrimiento. Y este es el procedimiento frecuente tanto en la historia de las sociedades políticas como en el análisis de los descubrimientos científicos. En efecto. Si permaneciéramos atados a la perspectiva del "contexto de descubrimiento", acaso el mismo Darwin no podría ser considerado sensu stricto el "descubridor" de la teoría de la evolución. No únicamente porque existían antecedentes bastante elaborados de la idea de evolución, y no sólo en la Filosofía zoológica de Lamarck, sino en otros naturalistas que Darwin no se olvida de mencionar en su "noticia histórica" que abre El origen de las especies: Herbert, Grant, Von Buch, Haldeman, d’Omalius, Powel &c, sino porque el mismo Darwin no utilizó nunca la expresión "Teoría de la evolución", prefiriendo los términos de "transformismo" o "teoría de la derivación" (Derivative theory, de Candolle).

En definitiva, la afirmación de que los españoles no descubrieron política o históricamente el continente americano, no sería muy distinta a suponer que Darwin no fué el "descubridor" de la teoría de la evolución moderna (y ello sin perjuicio de que su "contexto de justificación" debiera de ser completado por las leyes de la herencia genética de Mendel y por la biología molecular, arribando a la "teoría sintética" ya en el siglo XX) únicamente porque no expresó el término "evolución" en sus escritos, o porque Lamarck ya había prefigurado, en un cierto sentido, la idea del transformismo de las especies.

En la misma lógica infantilista del presidente francés, podríamos concluir que los méritos de la evolución no deberían apuntarse en la cuenta de Carlos Darwin, sino en la de Hesiodo, por ejemplo, que siglos antes de la estirpe darwiniana ya hablaba de ciertas "transformaciones" en las sociedades de los seres humanos vivos.

En fín, una estupidez.

 
Pieza de folklore francés.
 
Hispanoamérica, SocialismoDecember 4, 2006 11:37 pm

Que nadie le tenga miedo al socialismo, el socialismo es fundamentalmente humano, es amor, es solidaridad, el socialismo nuestro es originario, indígena, cristiano, y bolivariano.

- Indígena. Un socialismo definido, al menos ideológicamente, a la escala de los pueblos indígenas. No limitado por el estado nacional ("Ya no somos galos ni francos, ya no somos borgoñones ni aquitanos: somos todos franceses"), y esto, sin perjucio de que Chávez invoque principios de unidad nacional cuando se trata de reprimir el autonomismo de Zulia.

- Cristiano. Según las líneas heterodoxas de la llamada "teología de la liberación". El nuevo socialismo no comulga ya con el ateísmo científico. ¿Residirá aquí el sentido del "socialismo originario"?.

- Bolivariano. Es decir, antiespañol. Ahora bien, esto se contradice con el "socialismo indígena"; al fín y al cabo, Bolívar era un rebelde temeroso de que las razas negras derribasen la "albocracia" criolla. 

Y ahora, a ver de qué modo se articula esto con los presupuestos fantasiosos de la "séptima generación de izquierdas". 

Vía Ajopringue

España, Hispanoamérica, Tecnología & InternetNovember 5, 2006 2:58 pm

Durante los años de nuestro auge imperial, España alcanzó la vanguardia de la educación mundial, haciendo realidad práctica el sueño de la Academia: la universitas del conocimiento. El Imperio generador español en América ("imperio civil", en la terminologia clásica de Aristóteles y Sepúlveda) fundó las primeras universidades en el nuevo mundo poco después de lograrse establecer con éxito las primeras ciudades hispano-americanas: la Universidad de Santo Domingo en 1538, la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y la Universidad de México en 1551, la Universidad de Santa Fé de Bogotá en 1573, hasta completar una lista de 25 instituciones en 1808. Desgraciadamente, este "siglo de oro" de la escolástica hispana, que llegó a contar con 34 universidades en la península, fué decayendo al mismo ritmo que languidecía el Imperio, hasta apenas alcanzar el número de 12 universidades (para una población doblada).

El testigo en el Imperio Universal será recogido por el imperio anglosajón, trasladándose las "capitales de la razón" desde Salamanca y Alcalá hasta Oxford y Cambridge, y de ahí, a Harvard. A raíz de la reforma, el latín fué perdiendo protagonismo académico al ser sustituído por las lenguas nacionales. Sin embargo, no hay duda de que el inglés juega hoy un papel de lingua franca de facto en la literatura científica y filosófica global.

Junto con el auge del comercio internacional y una mayor fluidez en el intercambio de estudiantes, existe otro factor de globalización del conocimiento que nadie pasará por alto: Internet. A la vez un medio de ordenar y desordenar la sabiduría, generar conocimiento y desconcierto, la sociedad de las redes se ha establecido como una plataforma muy potente para generar edudación formal e informal. Tanto el desarrollo del comercio electrónico como la proliferación de universidades, fundaciones y sitios web que posibilitan el acceso libre a contenidos de gran altura académica on-line están produciendo un saludable efecto deslocalizador. Aunque la edudación universitaria tradicional, disciplinaria y presencial, no corre ningún peligro de desaparecer, esta nueva "universidad global", libre e informal, proporciona oportunidades prácticamente inauditas.

Esta "universidad global" nos permite hoy acceder a muchos contenidos de la Royal Society, del MIT, o del Gresham College, sin contar otras muchas instituciones públicas y privadas (algunos ejemplos: Fundación Gustavo Bueno, Ludwig Von Mises Institute, Richard Dawkins Foundation, Google Academic), así como  medios informales, como Google Video, que incorporan ya un gran caudal de materiales públicos académicos muy valiosos. 

      

Universidad de Alcalá

 

También, en Disculpen las molestias

HispanoaméricaSeptember 23, 2006 5:54 pm

Continúa el proceso revolucionario en México, el "putsch" de López Obrador. E Ismael Carvallo -del equipo de asesores de AMLO- vuelve a publicar otro trabajo en El Catoblepas proporcionando documentación y comentarios –comenzando por una cita de Lenin: "El mundo es materia y movimiento", y con otra mención a ¡Gramsci!. En efecto, de lo que se trata es de la conquista del estado, de la pugna entre "bloques de poder". En la así llamada Convención Nacional Democrática del pasado 16 de septiembre, que los seguidores de AMLO consideran "la quinta gran convención Nacional desde la Revolución de 1910", se dió carta de naturaleza a este nuevo "doble poder" mexicano. De un lado, el poder legítimo del electo Felipe Calderón (alineado con los EE.UU) y del otro el poder alternativo en lucha contra la "derecha fascista", alineado con Venezuela, Cuba, Bolivia…y los representantes del ALBA y Mercosur. Si nadie lo impide, esta demostración de fuerza culminará el próximo 20 de noviembre, con un acto paralelo de "toma de posesión" por parte de AMLO 10 días antes de que Calderón inicie oficialmente su mandato.

López Obrador ha presentado un "plan" en el que despliega toda la retórica populista (¡Arriba los de abajo!) con la que pretende deslegitimar la victoria conservadora. Aunque Carvallo cuestiona el "fundamentalismo democrático" de los críticos del PRD (entre los que figuran Juan Luis Cebrián y El País) omite, en cambio, la militancia no menos fundamentalista del propio AMLO en una democracia popular "de nuevo tipo" que no deja de conservar semejanzas con las repúblicas populares a la sombra de la Unión Soviética. Nuevas repúblicas que también luchaban, en su día, contra la "derecha fascista" –última fase del capitalismo, también criticaban la "sociedad burguesa", sus intelectuales orgánicos y, desde luego, buscaban cumplir las "demandas sociales" por encima de los "intereses financieros". Otra cosa es que, en la práctica, la lucha contra la "república simulada" en México no desemboque en una dictadura del proletariado, sino en un régimen económico de corte keynesiano –cuyo último ensayo, en los años noventa, motivó una crisis económica sin parangón y el "rescate" de la adminstración Clinton con una multimillonaria ayuda financiera.

Ante estas y otras evidencias, y en lo que toca a lo personal, aún me deja perplejo el "doble rasero" del materialismo filosófico. En España, se critica el proyecto de ley para una memoria histórica por su negación del "golpismo" de 1934 –la revolución "obrera" instigada por el PSOE en contra del "bloque conservador de poder" republicano, mientras que hoy se saluda el "golpe" de las izquierdas en México. El que lo entienda, que lo explique.

Y he aquí un cartel inquietante de la "séptima"…

Economía política, Hispanoamérica, SocialismoSeptember 11, 2006 5:05 pm

Por "fundamentalismo socialista" entenderemos, en adelante, la idea de que las sociedades políticas han de organizarse -por una mezcla aún sin determinar en su proporción de necesidad histórica y voluntad popular- siguiendo las líneas del socialismo político, es decir, de la socialización de los medios productivos políticos y económicos. El propio Marx consideraba que las edades previas a la llegada del comunismo ni siquiera podrían considerarse "históricas" en estricto sentido, sino preshistóricas, a lo sumo. La verdadera historia comienza con el socialismo. Las sociedades políticas "burguesas" son, en el fondo, a-sociales: estados defectuosos o "fracasados" (Chomsky dixit). Marx y sus seguidores también consideraban, en general, que el hombre era un "ser comunal", de algún modo ya inclinado hacia el socialismo -el ser social determina la conciencia- siempre que encontrara el valor y la oportunidad histórica para rasgar el "velo de Maya" de la enajenación capitalista. En la práctica -al menos desde la óptica del liberalismo político-, la "socialización" del poder oculta su oligopolio por parte de una élite partidaria (la "Nomenklatura" de la URSS, el Partido Comunista en Cuba, el Partido "Revolucionario Institucional" en México, etc) que, en cambio, se considera a sí misma única representante legítima del "todo social", como si fuera la .

Para quien quiera que entienda que la democracia es legítima solo cuando la controlan sus camaradas, y para quien entienda que la "victoria de la derecha es moralmente imposible", será también comprensible lo que está ocurriendo estos días en México. Andrés Manuel Lopez Obrador, candidato del PRD y fundamentalista socialista, continúa negándose a aceptar los resultados de las elecciones presidenciales, que declararon definitivamente vencedor a Felipe Calderón por un margen de 230 mil votos, es decir, un ajustado 0,56 por ciento. Sigue, pues, la "insurrección social pacífica", o no tanto, que busca lograr "una patria nueva, democrática y digna", lo que en la práctica significa negarse a reconocer la victoria de los conservadores -¡en continuación con casi un siglo de priísmo! Según otras informaciones, la "insurrección" no gozaría de tan buena salud como se presupone y una parte importante del pueblo mexicano podria estar dando la espalda al prometido "putsch" de Lopez Obrador. Obrador amenaza incluso con crear un "gobierno paralelo" que lo pondría a él al límite de la sedición, y al país al borde de la guerra civil.

Es obvio que lo de México tiene que ver con una lucha a muerte entre dos facciones por controlar los centros de poder de la economía mexicana, y no únicamente con el buen funcionamiento de una "democracia" herida por decenios de revolución "institucional". Pero bastaba con analizar los programas (por su retórica los conoceréis…) de los candidatos en liza para sacar algunas conclusiones elementales. Felipe Calderón, candidato del PAN, llegó a las elecciones del 2 de julio con un programa notablemente más liberal y responsable que el de AMLO. Sus propuestas (100 acciones prioritarias de gobierno) incluían el impulso de la economía libre, "competitiva y generadora de empleos", reducción de impuestos, mengua de la burocracia, refuerzo del estado de derecho, inversión complementaria a la del estado (privatización y atracción de inversiones extranjeras, sobre todo de EE.UU), etc. Por contra, el programa de AMLO (50 puntos para el orgullo nacional) contenía todos los rasgos utópicos y populistas típicos de la izquierda; la dialéctica obrerista e indigenista, la economía subsidiada, el refuerzo del estado y la democracia, las críticas a la economía liberal clásica &c. Entre los "compromisos" no había mucho más que utopismo y voluntarismo: "pagar la deuda histórica con las comunidades indígenas", "otorgar becas a todos los discapacitados pobres", "medicamentos gratuitos" y "aumentar el salario mínimo". Mientras que los perredistas miraban a los ejemplos revolucionarios de Venezuela, Bolivia y Cuba, el programa del PAN prometía reanudar las discusiones en torno a la construcción de una Comunidad de América del Norte (Alianza para la Seguridad y Prosperidad en América del Norte (ASPAN), algo intolerable para quienes hacen de la "lucha contra el imperio" el motivo político fundamental de sus vidas. Mientras que AMLO se asomaba como el candidato más próximo a la alineación bolivariana, Calderón favorecía la "reactivación del diálogo ABC (Argentina, Brasil, Chile). En resolución, la diferencia que media entre los programas de Calderón y AMLO parecía ser sobre el papel -y ahora lo parece también sobre los hechos- la misma que media entre la visión responsable y la visión utópica, la modernización y la tercermundialización.

¿A dónde va México? Algunos empiezan a alertar sobre la deriva radical "fundamentalista socialista" que puede llegar incluso a romper la unidad del PRD: 

(…) Al acto moralmente aplaudible pero políticamente dañino, a la postura testimonial que “el pueblo” aplaude pero los electores rechazan, a la lógica de bloquear calles en vez de ganar elecciones, a la táctica de tomar tribunas en vez de representar ciudadanos. Mientras tanto, López Obrador dice “el costo ya lo pagamos, así que ahora hay que seguirle porque ya no es un asunto de popularidad, sino de eficacia”. ¿Pero eficacia de quién y con qué objetivo? ¿La del partido que quiere seguir gobernando o la del hombre radical que ya renunció a hacerlo? ¿La del PRD que quiere seguir manteniendo posiciones dentro del sistema, o la del revolucionario que busca tumbarlo?

En España, las noticias de México se dividen entre la posición moderada del PSOE, reflejada en los editoriales de El País, la felicitación de Zapatero al presidente electo Calderón y la llamada de Moratinos a que AMLO aceptase con "normalidad democrática" los resultados electorales, y los medios de extrema izquierda, como Rebelión o…El Catoblepas (y su vecina continuación en El Revolucionario) en su lucha eterna contra la "derecha ambiciosa y fascista".

HispanoaméricaSeptember 10, 2006 11:29 pm
En Ajopringue tienen tres documentos sonoros que, por si solos, bastan para refutar la teoría y la práctica del socialismo en Cuba -y, cambiando lo que haya que cambiar, en cualquier otra latitud. De los cuatro modos de socialización imaginados por Fiske (comunalismo, reciprocidad, autoridad y mercado) el socialismo pretende eliminar el mercado y fortalecer un sistema híbrido comunal-recíproco…pero sólo logra establecer las relaciones de autoridad en casi todos los órdenes de la vida política y personal.
 
 
Fidel Castro, el tirano convaleciente, posaba con una prenda deportiva del capitalismo más salvaje…pero autorizado
 
HispanoaméricaAugust 29, 2006 7:08 pm

El hombre que había sentenciado "El triunfo de la derecha es moralmente imposible", el probable cortesano de Chávez que invocó el artículo 39 de la constitución mexicana para llamar a la revolución contra la "república simulada", ha perdido definitivamente las elecciones a la presidencia de México.

Muchos seguidores suyos no lo aceptarán. Al parecer, todo vale contra el "mito del fín de la historia" y contra la idea de que la democracia liberal es preferible al socialismo.

Si en determinado momento, una figura política o coalición, arremete críticamente (materialmente) contra las Instituciones y su corrupción o contra el bloque histórico instalado en el Estado; cuando despliega tácticas de movilización social en cuya lógica se cifra una estricta estrategia de presión política contra el régimen, o cuando inscribe su discurso político en claves históricas bien precisas: entonces estamos frente a un «mesiánico», un populista irresponsable, un mártir irracional o un caprichoso esquizofrénico que no respeta las instituciones, la legalidad democrática y el estado de derecho. Alguien que está, en otras palabras, contra la (nuestra) Democracia.

Pero a nosotros nos parece que, lejos de estar frente a un enfermo psicológico, estamos sencillamente ante alguien que, precisamente, niega políticamente (y no subjetiva o psicológicamente) que la historia ha llegado a su fin. En otras palabras, alguien que niega la realidad política objetiva que bajo tal bóveda ideológica quiere ser mostrada como fin irreversible de la historia: la realidad política del neoliberalismo democrático.

En realidad, la crítica de Carvallo es netamente leninista, compatible con las líneas tradicionales de la doctrina de La conquista dello stato de Antonio Gramsci -doctrina de la que tan buena nota tomaron los fascistas:

Noi siamo persuasi, dopo le esperienze rivoluzionarie della Russia, dell’Ungheria e della Germania, che lo Stato socialista non può incarnarsi nelle istituzioni dello Stato capitalista, ma è una creazione fondamentalmente nuova per rispetto ad esse, se non per rispetto alla storia del proletariato. Le istituzioni dello Stato capitalista sono organizzate ai fini della libera concorrenza: non basta mutare il personale per indirizzare in un altro senso la loro attività.

El nuevo estado socialista no puede encarnar en las instituciones del viejo estado burgués, cuyo orden "moral" y racional es superior por definición. No debe detenerse en un momento histórico, sino acelerar la conciencia y la práctica de los hombres hasta alcanzar una nueva determinación de la libertad, un nuevo equilibrio entre las fuerzas sociales y de producción. Las experiencias revolucionarias de Cuba o Venezuela no cabe duda que han influído en la política mexicana. Pero, si situamos el problema en un contexto materialista, spinoziano, entonces queda claro que la propia "dialéctica" de los partidarios de AMLO no se sostiene; sus "arremetidas" contra el "bloque histórico" parece que han resultado -al fín y al cabo- impotentes para derribarlo. Aunque ahora se abre una incierta etapa de "consensos" y negociaciones.

Si no ha sido un "triunfo de la democracia" (es también un triunfo de NAFTA, de NASCO…), como dicen los amigos de Publius Pundit, tampoco ha sido un fracaso. De buena se han librado…Ya no habrá ninguna "isla de los niños".

Decepción entre los seguidores de AMLO. 

Hispanoamérica, Ideas de la historiaAugust 12, 2006 7:44 pm

Las ideas sobre un anti-imperialismo regenerador del mundo, némesis de las grandes civilizaciones prometeicas, alternativo al imperialismo depredador tanto de Occidente (EE.UU y Gran Bretaña) como de Oriente (la URSS y China) encarnaron en la conferencia afroasiática de Bandung en 1955, celebrada a instancia del presidente de Indonesia Sukarno. En palabras de Paul Johnson:

¿Por qué no podía nacer un tercer mundo, que se alzaría como un fénix de las cenizas del imperio, libre, pacífico, no alineado, industrioso, depurado de los vicios capitalistas y stalinistas, radiante de virtud pública, dispuesto a salvarse hoy por su propio esfuerzo, y a salvar mañana al mundo con su ejemplo? 

En Tiempos modernos. La historia del siglo XX desde 1917 hasta la década de los ochenta. Una nueva época de hermandad multirracial desbancaría a la edad del "hombre blanco". Se trataba entonces de un "tercermundismo" positivo, de una fratría de las naciones pobres abanderadas por los "charlatanes" Sukarno, el egipcio Nasser y el socialista indio Nehru, heredero del extravagante Gandhi

Es imposible no reconocer "aires de familia" en el realineamiento de la izquierda mundial alrededor de líderes como los hispanoamericanos Hugo Chávez, Evo Morales o el casi extinto Fidel Castro, en alianza con el neosovietizado Putin o el islamista Mahmoud Ahmadinejad, sin olvidar a Hu Jintao, desde el pujante "imperio del centro". La "nueva izquierda" continúa siendo anti-imperialista, tercermundista y anti-capitalista en su retórica. La "Gran Indonesia" de Sukarno es hoy "La gran patria" bolivariana de Chávez. Los nuevos "konsepsi" se abren paso en el llamado "socialismo del siglo XXI". En la práctica, los nostálgicos de Bandung siguen practicando políticas mercantilistas y sobreviviendo gracias a la "globalización" más atroz, es decir, gracias a la venta del petróleo -o del gas natural- en el mercado mundial. En la práctica, sus naciones continúan subcapitalizadas, y sus poblaciones continúan pauperizadas (aunque en India comienzan ya a despertarse del sueño dogmático).

El tiempo poscolonial que dió lugar a una era de pequeñas pero insidiosas conflagraciones "contra el imperialismo" en plena guerra fría (incluyendo, por cierto, a los secesionistas de ETA) no ha concluído. Se preserva hoy en la pegajosa ideología antiglobalización, en los arabescos de la izquierda para no destruirse a sí misma, en Hezbolá y el imperialismo islamista, en el indigenismo suramericano, en los distintos y virtualmente inacabables complots contra la razón y el progreso del mundo.

 

Aprende más en el artículo de Fernando Díaz Villanueva.

HispanoaméricaAugust 7, 2006 3:01 pm

La foto es de Strategy Page. España participó, junto con Chile, Perú, México, Colombia y EE.UU en las maniobras y ejercicos UNITAS de Suramérica. Naciones aún -no se sabe por cuanto tiempo- no afectadas por la gran crisis del imperio, del capitalismo financiero global y del neoliberalismo atroz.