BilbaoPundit

OffTopicApril 23, 2007 9:28 pm

 

Leo Strauss, The city and man

Otras propuestas: El siglo soviético, de Moshe Lewin. Skepticism and freedom. A modern case for classical liberalism, de Richard Epstein. Natural selection and social theory, de Robert Trivers. El médico de su honra, de Calderón.   

Ciencia & Paraciencias, Conservadores 3:32 pm

Uno de los rasgos que caracterizan al sofista es que siempre debe eludir reconstruir el pensamiento del oponente, conformándose con hacerse un "muñeco de la imaginación", como comentaba Engels refiriéndose a Dühring, contra el que dirigir los golpes según una agenda casi del todo predeterminada. 

El procedimiento seguido por Pío Moa, a lo largo de este "debate", ha sido eminentemente "sofístico" en este sentido. Nuestro pundit fervoroso (¿el fervor contra el ciencismo convierte a su vez en pío?) ha eludido siempre el engorroso esfuerzo de reconstruir el pensamiento de su interlocutor y ha continuado en todo momento propinando el mismo género de golpes a su muñeco imaginado; por ejemplo, en la fantasiosa consideración "ciencista" del hombre como una máquina, una peligrosa metáfora en la que según la peculiar erudición humorística del blogger gallego, confluyen nada menos que La Mettrie, Nietzsche, Weinberg y Pinker, entre otros (¡¡??).

En lugar de esforzarse en comprender, Moa el sofista ha escogido sustituir los argumentos por la presentación insistente de ideas e hipótesis sin justificar, así como por descalificaciones y alguna que otra salida de tono. Ésta táctica con la que alimenta a su parroquia don Pío, a la vez que le ayuda a desentenderse del meollo dialéctico (considerando "bizantino", pongamos por caso, cualquier curso de argumentos que se desvíe del plan original), ya era perceptible en los anteriores mensajes, pero en el último se ha encarnizado. Así, don Pío me acusa ahora de acumular citas sin sentido y emplear constantemente "argumentos de autoridad" compatibles con una "actitud infantil". Además, identifica semejante actitud con una especie de plasma intelectual español al que el blogger gallego pretende enfrentarse, casi como un héroe solitario. De este modo, Moa cree distinguirse de la inercia ambiental elevándose hasta riscos de la verdad y la piedad que los intelectuales a la moda desconocemos. Y no hay que dudar, en efecto, que este espléndido aislamiento, como escribía Freman, "suele reconfortar mucho".

Muy bien, puede que esta mezcla de deshonestidad intelectual, malditismo, originalismo y uso de la fuerza más que de la razón (y no digo que razón y fuerza sean antitéticas) sea relativamente exitosa. Dependerá, en cualquier caso, de las tragaderas del auditorio. Un estudio de Kahneman ya acreditaba hace no mucho que existen docenas de fundamentos favorables al conflicto en los procesos humanos de toma de decisión (ahora es cuando debería pedir disculpas por respaldar mi punto de vista en una opinión científica, aunque, por supuesto, no lo haré).

Pero el caso es que las cuestiones que el columnista pío continúa eludiendo y los temas que continúa desfigurando a su gusto, siguen en el mismo lugar. A saber:

1) Pío Moa no ha hecho el más mínimo esfuerzo por justificar su tesis de que los regímenes nazi socialistas eran, objetivamente (y no sólo siguiendo el enfoque ideológico), civilizaciones basadas en la ciencia. Esto es lo que importa e interesa al debate, y no el dichoso "ciencismo ateo". A pesar de que ya se ha argumentado hasta la saciedad el tipo de terribles daños infringidos al programa científico por marxistas y hitlerianos, Moa se ha limitado a presentar su tesis como un "hecho indiscutible", apresurándose a taparse los oídos ante cualquier argumento en sentido contrario.

2) Pío Moa no ha explicado, significativamente, por qué el principal programa autoritario y "totalitario" del presente no procede precisamente del "ateísmo ciencista", sino del irracionalismo islamista contrario a la actitud científica y al régimen liberal.

3) Pío Moa nunca ha argumentado con un mínimo de poder convictivo por qué los ateos liberales iban a preferir el autoritarismo al régimen liberal (es decir, por qué iban a sentir como "necesidad absoluta" la idea del ciencismo totalitario) que es de hecho el único compatible con el desarrollo de la ciencia, tal como argumentaba Bazhanov.

4) Pío Moa no ha comprendido la auténtica diferencia entre el "ciencismo" y su muñeco de la imaginación. Lo que aquí se ha criticado es el ciencismo como excusa; es decir, la ridícula idea de que la ciencia debe excluir de antemano los temas religiosos, la libertad, la moralidad, etc, dejando estos asuntos al monopolio exclusivo de los humanistas (la "primera cultura" de Snow) y los clérigos. El anticiencismo de Moa sólo se explica cómo modo de proteger estos temas del escrutinio científico y filósofico racional. De hecho, las opiniones de Moa y las del islamista Yahya, cada vez aparecen como más mutuamente consistentes.

5) Pío Moa ha establecido, como un dogma a seguir, que la "ciencia demuestra que la religión es un conjunto de supercherías". Pero con esta caricatura, necesaria para formar su muñeco de la imaginación, sólo demuestra ignorancia de la amplia literatura científica, antigua y moderna, sobre la religión.

En tanto nuestro pío comentarista no haga el menor esfuerzo en adaptar su agenda, con más estudio y menos ira, a las exigencias de la argumentación, este intercambio de mensajes no puede realmente tomarse más que como un pasatiempo de café. Eso sí, seguirá teniendo su interés para desvelar por donde van los tiros en ciertos focos de opinión conservadores.

La "máquina".

ACTUALIZACIÓN. No se pierdan por nada los comentarios de Freman Bregg sobre la nueva "ciencia moeña".