Este es el mayor peligro que hoy amenaza la civilización: la estatificación de la vida, el intervencionismo del Estado, la absorción de toda espontaneidad social por el Estado; es decir, la anulación de la espontaneidad histórica que en definitiva sostiene, nutre y empuja los destinos humanos. Cuando la masa siente alguna desventura, o simplemente algún fuerte apetito, es una gran tentación para ella esa permanente y segura posibilidad de conseguirlo todo -sin esfuerzo, lucha, duda ni riesgo- sin más que tocar el resorte y hacer funcionar la portentosa máquina. La masa se dice: "El estado soy yo", lo cual es un perfecto error. El Estado es la masa solo en el sentido en que puede decirse de dos hombres que son idénticos porque ninguno de los dos se llama Juan. Estado contemporáneo y masa coinciden solo en ser anónimos. Pero el caso es que el hombre-masa cree, en efecto, que él es el Estado, y tenderá cada cez más a hacerlo funcionar con cualquier pretexto, a aplastar con él toda minoría creadora que lo perturbe -que lo perturbe en cualquier orden: en política, en ideas, en industria.
El resultado de esta tendencia será fatal. La espontaneidad social quedará violentada una vez y otra por la intervención del Estado; ninguna nueva simiente podrá fructificar. La sociedad tendrá que vivir para el Estado; el hombre para la máquina de Gobierno.
José Ortega y Gasset, La rebelión de las masas (1930)



Superb! Y, como decías, qué gustazo da reconciliarse con el liberalismo. Porque entre tanto an-cap y tanto liberal angélico, a veces pierde uno de vista el good old common sense y la crítica radical al Estado, por imprescindible que sea.
Comment by Chema — April 19, 2007 @ 3:58 am
“The Revolt of the Masses” se editó en los Estados Unidos en 1932. Curiosamente en las listas de las obras más influyentes del siglo XX elaboradas por medios conservadores está siempre presente. “National Review” encabezó la suya con Winston Churchil, al que le seguían Solzhenitsyn, George orwell, F.A. Hayek, Karl R. Popper, C. S. Lewis y Ortega. “The Federalist” incluye también a Ortega en las primeras posiciones. “The Revolt of the Masses” causó una profunda imprensión en los círculos de “Partisan Review” o “Commentary”. Daniel Bell la leyó de manera muy seria. En la obra de Trilling “The Liberal Imagination” (1953), que tanto influyó sobre Bloom, las referencias a Ortega son claras, así como en su “Beyond Culture” (1964). Se sigue estudiando en las universidades y es debatida en diversas fundaciones, por ejemplo en el “I.S.I.” (Intercollegiate Studies Institute), cuyo objetivo declarado es la selección de los “future leaders the American ideal of ordered liberty”. Si no me leyera nadie me atrevería a decir que es una obra neocon.
Comment by Gregorio Luri — April 19, 2007 @ 9:38 am
Y quién me iba a decir que, unos siete años más tarde, en una segunda lectura (en la primera no me dijo nada de particular); que iba a encontrar tramos tan interesantes y oportunos en la obra de Ortega.
Comment by Eduardo — April 19, 2007 @ 2:42 pm
Ortega es el primero que se dio cuenta de que Europa había renunciado a mandar, que le daba vergüenza ser poderosa.
Comment by Gregorio Luri — April 19, 2007 @ 2:57 pm