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Pío Moa le parece mal el título de mi penúltima entrada,
Ciencia, moral y civilización, y le parece además que se despacha con exceso de pompa y brevedad el asunto. Podría ser, pero el caso es que idénticos temas son tratados por él mismo con una premura, retórica y aún dogmatismo muy superiores, y esto, por mucho que presente sus especulaciones como modestas hipótesis necesitadas de contrastación.
También presume Moa que muchos marxistas podrían considerarme un "ateo de pacotilla". Esto sin duda se lo concedo, aunque ocurre que no pocos marxistas en la historia tienen esa manía de considerar "pacotilla" cualquier doctrina que se aleje un ápice de sus principios. ¿No se da cuenta don Pío, por otra parte, de que el mismo iracundo materialista seguramente le consideraría a él un "espiritualista de pacotilla"?
El blogger gallego también me acusa de producir unas peculiares "figuraciones":
A fin de que la discusión sea más fructífera, también aconsejaría a mi amable contradictor que no cambiara mis palabras. Yo no he dicho, por ejemplo, que "los esoterismos florezcan hoy más en los naciones liberales que en las comunistas o ex-comunistas". Tampoco es cierto que "Moa considera de suyo "autoritario y dogmático" el mero hecho de que la ciencia aborde temas tradicionalmente sustraídos a su examen". Eso son solo figuraciones suyas, quizá porque su fervor le lleva a fijarse poco o a no entender lo que yo digo.
Lo que dijo literalemente don Pío fué que "los esoterismos y demás florecen también notablemente en los países occidentales de hoy, que no son nazis ni comunistas." En efecto, no dijo que florecieran más, aunque es el caso que las supercherías en las naciones comunistas o ex comunistas no sólo no han disminuído sino que han proliferado notablemente. En cuanto a la segunda parte, nuestro interlocutor se ha quejado en muchas ocasiones, paradójicamente, de que la ciencia excluya y a la vez rechace la hipótesis del alma, la libertad o la "dignidad". Con respecto a la libertad, escribía esto hace muy poco:
La base del problema está en que la ciencia excluye nociones como las de libertad o dignidad. Un científico no se preocupa de ello, porque no es su asunto (en cuanto científico; lo es en cuanto persona y ciudadano); pero un ciencista sí.
Es decir, que ocuparse de la libertad o de los temas morales es, de suyo, un ejemplo de ciencismo sospechoso. Pero, si se "excluyen" estos temas, se trataría entonces de un ejemplo de indiferentismo no menos culpable. ¿En qué quedamos? Sin embargo, da la casualidad de que estos temas forman parte de las tareas corrientes de los neurocientíficos, filósofos y etólogos "liberales" que tanto parece despreciar nuestro modesto hacedor de hipótesis.
También cuestiona don Pío las tesis de Ortega y Hayek sobre el liberalismo científico y pone como contraejemplo el florecimiento de las artes bajo el zarismo o la inquisición española. Y será verdad que el arte prosperó bajo la monarquía hispánica, o que la música lo hizo bajo el patronazgo de Luis II de Baviera. Sin duda así es. Ayer tuve la ocasión de comprobarlo yo mismo en una espléndida exposición itinerante sobre el retrato español que alojaba un museo bilbaíno. Pero lamento recordar que aquí no se estaba tratando ni de Wagner, ni de Velázquez, sino de ciencia y libertad. Una ciencia que no cabe confundir ni identificar con la técnica. De hecho, ya conocerá don Pío que la técnica puede prosperar vicariamente bastante después de que todo empeño en la ciencia teórica o en la filosofía se haya desvanecido. Incluso determinada tecnología puede dar buenos frutos sin que sean respaldados necesariamente por una ciencia teórica de altos vuelos; tal era la enseñanza que puede sacarse a raíz del clásico estudio de
Needham sobre la ciencia china. Permita, entonces, que ponga de nuevo en cuestión los grandes "avances" de la ciencia china: ¿Se refiere a la presa de las tres gargantas o la Gran Muralla de
censura en Internet? ¿No será, más bien, que si la ciencia avanza hoy en China es porque también lo hace, lentamente, el
liberalismo en contra de la tradición socialista y autoritaria?
Realmente, resulta más que singular este desmedido afán del blogger gallego en resaltar las grandes empresas científicas o tecnológicas de las naciones socialistas, y en denostar la idea de que la libertad favorece, de hecho, la empresa científica.