Don Pío Moa continúa atrincherado en su posición original, que no ha movido un ápice a pesar de los argumentos presentados, a los que a menudo ha pretendido despachar descalificándolos en cuanto meras "ramificaciones" bizantinas que no atacaban la verdadera raíz de la discusión. Por regla general, el blogger gallego se ha limitado a repetir una y otra vez las hipótesis centrales (1. La "necesidad absoluta" del totalitarismo ciencista y 2. Las "raíces cristianas" de Europa y la civilización), prácticamente sin añadir ninguna novedad dialéctica o mínima rectificación. Eso sí, como lo cortés no quita la valiente, agradezco que esta vez sí inluya el hipervínculo pertinente.
En cuanto a la primera tesis, a mi juicio, la "experiencia del siglo XX" está lejos de indicar "una relación entre regímenes ciencistas-ateos y totalitarismo". Es falso que el nazismo fuera un "régimen ateo", como Moa repite una y otra vez sin ninguna justificación. Y en cuanto al caso soviético, ya se ha repetido muchas veces que su "ciencismo" era puramente nominal, aparente.
Lo único que acredita la historia es una relación positiva entre autoritarismo masivo y una estirpe nueva de dogmatismo político que muy poco tiene que ver con la actitud científica. Una civilización basada en la ciencia, como explicó F.A. Hayek, no puede avanzar allí donde la libre iniciativa individual es sistemáticamente perseguida o donde la reverencia por la tradición es sustituída por un nuevo sistema de dogmas secularizados; como en cierto modo representaban el materialismo histórico o el diamat. La ciencia, como explicó Ortega, es algo más que técnica o ciencia aplicada experimental, es ante todo una forma total de civilización que presupone amplios grados de libertad.
Y si el régimen soviético o el nazi sucumbieron al totalitarismo (compro, sin problemas, la idea de que lo fueron desde el principio), no fué por ser "demasiado razonables" o por un exceso de "liberalismo científico" precisamente.
En este sentido, que las naciones liberales sean más o menos sociológicamente religiosas, como los EE.UU, es algo que ni siquiera se discute. La cuestión no es que los useños sean particularmente más devotos que los decadentes europeos, sino que su marco institucional (político, jurídico, económico) no resulta hostil al verdadero programa científico –contrariamente a lo que sí acontecía en la Unión Soviética o en la Alemania nazi. Sin perjuicio de la proliferación de doctrinas anticientíficas como el llamado "diseño inteligente", que sobreviven en los EE.UU gracias a la iniciativa sectaria privada, los tribunales no apoyan en general la causa creacionista en el ámbito público. El juez John E. Jones III sentenció en diciembre de 2005, pongamos por caso, que el DI no debía enseñarse en las escuelas puesto que sus promotores no eran "nada más que la progenie del creacionismo".
El "ciencismo" como excusaHabría que empezar por precisar que no es necesario ser creyente para cuestionar legítimamente el "ciencismo", es decir, la pretensión de reducir toda la realidad a ciencia experimental, sin hacerse cargo de que también hay verdades de "sentido común" y verdades morales que no se confunden de suyo con la naturaleza de las verdades científicas –lo que no significa, por cierto, que las verdades de sentido común o morales no puedan ser examinadas "científicamente". Muchos hombres de ciencia y filósofos "racionalistas" no precisamente devotos han criticado a su manera el reduccionismo ciencista: Mario Bunge, Gustavo Bueno, Hilary Putnam…Pero es una cosa bien diferente parapetarse en el rechazo al "ciencismo" para, de hecho, imponer de soslayo límites arbitrarios al programa científico o incluso para tratar de colarnos un programa irracionalista y anticientífico.
No hace mucho tiempo se consideraba a la ciencia de la sexualidad una especie de interrupción "ciencista" de la experiencia humana; y sin embargo hoy sabemos que el estudio científico del sexo ha ampliado no sólo nuestro conocimiento teórico, sino las prácticas más saludables e incluso más felicitarias. Los críticos del "ciencismo" que se oponen hoy al escrutinio científico de la religión (o de otros temas supuestamente más allá de la ciencia: como la moralidad o la libertad) tocando las trompetas de un nuevo apocalipsis inmoralista, están de hecho levantando muros que, de cualquier modo, comienzan a ser derribados. Algunos ejemplos son: Scott Atran, Pascal Boyer, Daniel Dennett, Richard Dawkins, Sam Harris.
Ninguno de estos "nuevos ateos" y naturalistas proyecta prohibir la libertad religiosa o de pensamiento, lo que se intenta es tratar estos temas de un modo científico y acaso favorecer de este modo la purga de la piedad deletérea, distinta de la piedad saludable. Creo, sinceramente, que el columnista de Libertad Digital debería examinar mucho mejor estos trabajos antes de arrojarse a una piscina vacía. Puede que de este modo, citando de nuevo a Ortega, transforme su prejuicio en un postjuicio mucho más razonable y ajustado a la realidad.
La autoridad en la ciencia
Ahora bien, si Moa considera de suyo "autoritario y dogmático" el mero hecho de que la ciencia aborde temas tradicionalmente sustraídos a su examen, no es de extrañar que incluso llegue a identificarla con el totalitarismo (a la manera de Weikart: de Darwin a Hitler). Es un salto que no resulta nada difícil de dar desde premisas tan forzadas.
En primer lugar, que la ciencia no sea precisamente una institución "democrática" (salvo en el extraño caso de la Asociación Americana de Psiquiatría), puesto que la verdad o falsedad de las teorías no es algo que pueda decidirse asambleariamente, no tiene nada que ver con que la ciencia o los científicos sean de suyo "tiránicos" o "autoritarios". En cualquier debate científico riguroso se reconocen determinadas "autoridades", lo que no significa que sus ideas no puedan ser (como de hecho son) sometidas a permanente discusión. Cualquiera que repase la historia de la ciencia, u ojee una publicación científica cualquiera, puede comprobarlo rápidamente. El criterio de verdad científico consiste en la adecuación de las hipótesis teóricas con la realidad extrasemántica. No cabe confundir "autoridad" con "autoritarismo".
¿O es que confunde Moa auctoritas (autoridad) con imperium (mando)?
En segundo lugar, tampoco cabe mezclar indiscriminadamente certeza científica con dogmatismo. Los dogmas religiosos, a diferencia de las hipótesis científicas, no ofrecen ningún criterio de verificación "extrasemántica", no pueden ser "falsados", para decirlo a la manera de Popper, y por contra deben ser simplemente aceptados o rechazados mediante acto de fe. El "dogmatismo" es justamente el espejo invertido de la verdadera actitud científica. Por ilustrarlo con un ejemplo doble, el dogma de la transubstanciación eucarística no puede corroborarse siguiendo ningún método experimental, en cambio el teorema darwiniano de la evolución (o descendencia con modificación de los seres vivos) ha sido corroborado de hecho por la anatomía comparada, la paleoantropología, el registro fósil y la biología molecular entre otras disciplinas. Y cualquiera que esté dispuesto a "falsar" la evolución, debería también disponerse a ofrecer evidencia corroborable.
Con todo, aún Moa podría objetar que él no está poniendo en cuestión el método científico como tal, sino únicamente el "ciencismo", esto es, algo así como la pretensión de que nos gobiernen comités de científicos. Pero, ocurre que este "gobierno de los científicos", como el utópico gobierno de filósofos platónico, no ha existido nunca, y es imposible que exista. Se basa en un simple malentendido semántico e histórico.
Ateísmo, inmoralismo y totalitarismo
Otra línea argumental que reitera don Pío es el vínculo necesario entre ateísmo, inmoralismo y totalitarismo. Resumiendo: el ateísmo es de suyo una forma de tiranía, aunque tal vez utópica, y si los ateos no terminan por formar una masacre colectiva es, sencillamente, porque no pueden: "El ateísmo no puede ser entonces, simplemente un juego de opiniones, sino una necesidad absoluta, un programa para liberar a la humanidad de tales errores y horrores."
Esta creencia tan fantasiosa se apoya en una sospecha general sobre la incompatibilidad entre increencia y moralidad, que el ensayista gallego afirma o insinúa constantemente, pero nunca ha conseguido, o tratado siquiera, de justificar. En realidad, ningún estudio científico respalda hoy que el civismo de los creyentes sea substancialmente superior, o que el juicio moral difiera en un grado significativo dependiendo de la piedad o falta de piedad individual. Remito aquí a la investigación de Marc Hauser y reto a que se ofrezca alguna evidencia en contra de la naturalidad moral del agnosticismo o el ateísmo: ¿cuándo, cómo y por qué son los ateos o agnósticos menos "morales" que los creyentes?.
Este cuestionamiento del orden moral ateo puede fundarse también, además de en un pretendido defecto de naturaleza, en las fuentes históricas que ha aportado Pío Moa durante esta discusión. Por mi parte, he argumentado en sentido contrario que el régimen nazi alemán no fué, en absoluto, ningún "régimen ateo", y que la Unión Soviética sólo fué vicariamente atea y "ciencista", puesto que en realidad se sustentaba en una concepción dogmática que sólo podía paralizar el verdadero programa liberal de la ciencia. Con respecto a las raíces cristianas de la civilización, no he llegado nunca a posicionarme en contra, y me he limitado a recordar el más profundo suelo romano y griego sobre el que arraiga la "civilización cristiana".


Después de leer su respuesta de ayer, me da la sensación de que las varas son más de once y abarcan también terreno histórico. Lo digo por esas afirmaciones tan raras sobre los logros científicos del nazismo, sobre la carrera de EEUU y URSS por los cerebros alemanes -como si la universidad alemana se hubiera levantado a partir de 1933, y no antes- y sobre el potencial económico de Alemania que, dejando a un lado las depredaciones sobre la Europa ocupada, era más bien irrisorio.
Zapatero a tus zapatos, aunque cada vez queda menos claro cuáles son.
A ver si saco un ratillo para tocar el tema con algo más de detalle.
Comment by Chema — April 18, 2007 @ 5:05 pm
He seguido con mucho interés este… ¿debate? Las posiciones de don Pío me parecen muy poco consistentes. Yo no creo que los totalitarismos, a diferencias de las estrictas tiranías, puedan mantenerse sin un soporte simbólico que los acerca mucho -muchísimo- a las religiones. Aron dijo cosas sensatas al respecto. Pero en caso de duda se puede consultar a Kundera.
La asociación entre ateísmo y totalitarismo simplemente no se tiene en pie. El totalitarismo es, por definición un catolicismo (kat’holos) que si,a demás es apostólico, se convierte en un cáncer internacional.
Y digo esto con sumo respeto por la actitud religiosa.
Comment by Gregorio Luri — April 18, 2007 @ 8:23 pm
Efectivamente, Gregorio: decir que las mitologías a la Rosenberg y demás cosmovisiones delirantes eran mera tramoya es algo menos que inexacto.
Lo que me sorprende -no sé si debería- es ver que precisamente desde la derecha se promuevan tesis análogas a lo de la “razón insomne” de Derrida. La verdad es que no es la primera vez que encontramos coincidencias entre el postmodernismo y una u otra “familia” de la derecha.
Comment by Chema — April 18, 2007 @ 8:36 pm
A pesar de la inconsistencia del ciencismo imaginario de Moa, no creo que tarde mucho en enjaretar las persecuciones anticlericales o el desastre de Pol Pot a los “ateos ciencistas” como prueba de su inferioridad moral. La verdad es que no veo mucha más salida teórica a su postura.
No tiene ningún valor de prueba, pero hace no mucho hice una encuesta aquí mismo para evaluar cuál se sentía que podía ser la peor amenaza para la civilización. Muchos votaron “fanatismo religioso” o “Islam” (menos votaron “capitalismo” o “izquierda”). Pero ni uno sólo (de una muestra anecdótica de 60 individuos) percibió el ateísmo como un peligro.
A lo que dice Chema, habría que añadir que Moa también conjeturó sobre los grandes éxitos del fascismo económico. Algo que les iba a encantar a nuestros amigos ancap…
Si algo de bueno tiene este polémica, es que reconcilia con el liberalismo. En el fondo una importante distinción es entre verdadero liberalismo científico (no confundir con el “anarquismo epistemológico” de Feyerabend) y el tipo de escolasticismo dogmático de los soviet, o el irracionalismo con algun que otro brochazo frenológico y racista (Gobineau, Rosenberg &c) de los nazis.
Especulo que en este espiritualismo defensivo de la derecha, además de Chesterton o una lectura específica de Johnson, podría later también algo de Burckhardt, con esa nostalgia del saber tradicional perdido. No sé.
Comment by Eduardo — April 18, 2007 @ 8:48 pm
Por cierto, ¿se habrá dado un golpe en la cabeza Kamen?:
http://www.libertaddigital.com/bitacora/piomoa/comentarios.php?id=1989
Comment by Chema — April 18, 2007 @ 9:24 pm
Después de leer las opiniones de este debate , me he puesto a indagar cual podría ser la causa del empecinamiento de la asociación de liberalismo con religión y su contrario totalitarismo ateísmo , quizás es que las distinciones ahora entre los pueblos no son ideológicas , ni políticas , sino culturales , se trata de responder a las propias identidades personales , y se hace de la manera que mejor se sabe , identificando naciones , tribus y civilizaciones con la religión, la lengua, la historia, .La política es utilizada para definir una identidad , con el corolario de que dicha asociación sea grata al sistema de creencias de cada analista .Sabemos quienes somos cuando sabemos quienes no somos .Se definen sistemas por el antagonismo .Esto puede tener su lógica, occidente quedaría definido por la cultura religiosa cristiana ,que deberá encajar se en los sistemas liberales constitucionales , es lograr un monopolio religioso de un sistema político frente a otras sociedades , islamistas que intentan también tener supremacía económica , militar , definiendo se con sus creencias para hacer contrapeso a el .
Comment by peggy — April 18, 2007 @ 10:14 pm
Yo discrepo respecto a una parte de lo que afirma Gregorio Luri. En parte este debate surge por el enfrentamiento directo y sin ambages que Eduardo mantiene respecto al “creacionismo” creciente en E.E.U.U, entre otras naciones. Y yo creo que este asceno tiene más que ver, precisamente, con su carácter “reformado”, que no con el catolicismo, del mismo modo que no es excesivamente difícil trazar una línea entre el irracionalismo luterano (y su antisemitismo rabioso) y el nazismo.
Un saludo.
Comment by Ángel — April 18, 2007 @ 11:37 pm
Hace poco dió en Bilbao una conferencia la bióloga Ana Rallo, con ocasión del día de Darwin, y relató las dificultades iniciales que encontró el darwinismo para penetrar en España en el siglo XIX. Curiosamente, parece que la difusión fué más sencilla en México, siendo también una nación católica. Finalmente, como casi siempre, los que quisieron enterarse, se enteraron, pero existieron reticencias (por la red hay textos de Z. Gonzalez sobre este asunto).
Sobre el cristianismo reformado en EE.UU, pues la verdad es que el efecto sobre la ciencia ha sido ambiguo y doble. Una actitud “liberal” hacia las ideas produce una fragmentación sectaria que, en efecto, es la principal responsable del “Diseño Inteligente” y de que los libros de auto-ayuda sean los más vendidos. Pero por otro lado, junto con las decisiones judiciales, este mismo liberalismo ha permitido que el debate científico se desarrolle en magníficas condiciones. Es decir, Estados Unidos ha producido el Discovery Institute, pero también Harvard; ha procreado a Ann Coulter, pero también a Steven Pinker.
Comment by Eduardo — April 18, 2007 @ 11:51 pm
En lo que decía Peggy sobre la asociación de ideas: Liberalismo-Cristianismo y Totalitarismo-Ateísmo, pues sí, son enlaces frecuentes. Supongo que proviene de la lucha de la derecha liberal contra el partido de izquierda, asociado remotamente con el marximo ateo. En el caso de Libertad Digital es casi imposible no “maliciar” alguna influencia, directa o indirecta, de la misma Iglesia.
Ahora bien, también es obvio que el liberalismo no ha de ser una filosofía especialmente religiosa (de hecho, el “liberalismo” del siglo XIX es específicamente condenado por la Iglesia). Y hay también “liberales” confesamente ateos o naturalistas, como Ayn Rand.
Comment by Eduardo — April 19, 2007 @ 12:31 am
Siguiendo con mi análisis generalista ,en el nacimiento del liberalismo , las ideas de propiedad e individualidad , novedosas a la caída del antiguo régimen chocaban frontalmente con el catolicismo , es mas el termino liberal era sinónimo de progreso , pero actualmente es muy difícil que no haya una contaminacion , hablo de manera general , entre sistema político y religión , quizás por lo que argumento , la política ya no es una forma de gestión ideológica , económica , es una identidad de la cultura civilizacion que representa y en occidente se fusiona con el cristianismo , en todas sus acepciones .Aunque haya pensadores asépticos
Comment by peggy — April 19, 2007 @ 1:07 am