Pío Moa me dedica una amable entrada en su bitácora a raíz de las críticas de sus comentarios sobre "ciencismo" y "ateísmo" que ha venido publicando los últimos meses en Libertad Digital.
Moa cita en su artículo el nombre de esta bitácora, Bilbaopundit, aunque significativamente no proporciona el enlace directo a los artículos concretos que han tratado éste asunto. Ya que él no lo hace, vulnerando la lógica y hasta la ética corriente del diálogo en red (todos debiéramos tomar nota del diálogo tranquilo y civilizado entre Sam Harris y Andrew Sulllivan), incluiré yo mismo las referencias:
- Y ahora…Pío Moa (28 de julio de 2006)
- La materialidad del espíritu (29 de septiembre de 2006)
- Pío Moa, o la charlatanería (29 de diciembre de 2006)
A su vez en cada artículo pueden encontrarse enlaces directos a los comentarios originales del mismo Moa.
En su sintética y apresurada respuesta, Moa me acusa en falso de "dogmatismo", así como de utilizar presuntos "argumentos de autoridad" que en ningún momento explicita. Estas acusaciones muestran una estrategia de retirada de la dialéctica a la retórica, puesto que yo nunca he utilizado "argumento de autoridad" alguno, e ignoro a qué clase de "dogma" puede referirse el historiador gallego. Si las hipótesis de Moa se disuelven, será en todo caso por su menor potencia para explicar el encadenamiento histórico que enlazaba Darwinismo, Ateísmo y Totalitarismo, y no desde luego, por quedar arbitrariamente encerrradas en "dogmatismo" de ninguna clase.
Entrando ya en materia, Moa organiza su defensa a través de tres puntos.
1. El ateísmo no totalitario es inconsecuente, puesto que se basa en concepciones de "origen cristiano".
El tema de las "raíces cristianas de Europa" se ha convertido en un cliché del conservadurismo religioso desde que Benedicto XVI utilizara este argumento contra la exclusión de semejantes "raíces" en el cuerpo de doctrina de la constitución europea.
Por mi parte, no niego una parte de verdad a esta crítica de la monarquía vaticana. En efecto, la formación de Europa es incomprensible sin estas "raíces cristianas", aunque también lo sea sin las "raíces romanas" o las "raíces griegas" del continente. Como ya se ha discutido en otros lugares, las ideas cristianas ni siquiera hubieran podido extenderse por Europa a no ser porque circularon a través de las calzadas del Imperio, después de recibir el respaldo de Constantino y la influencia universalista de la filosofía helénica tras el "Concilio de Jerusalén".
Además, cuando hablamos del "origen cristiano" de los valores debemos guardar una gran cautela con respecto a la clase de "cristianismo" al que nos referimos. En primer lugar, y de modo muy general, porque la moralidad humana no puede considerarse de ningún modo un producto exclusivamente religioso. Actuar devotamente, como ya explicó Kant, no se identifica con
actuar moralmente. En segundo lugar, porque el mismo ateísmo filosófico y el proceso de Ilustración europeo no es algo ajeno a la "cultura cristiana", sino que se desarrolla dentro de ella misma. Como explicaba
Jonathan Miller en un documental bastante reciente de la BBC, la mayor parte de los argumentos a favor de la laicidad o el ateísmo se encuentran
en los mismos textos de la tradición cristiana. Algunas de las mejores críticas de la religión nos la han dejado los propios filósofos y teólogos cristianos. Como muestra, y por poner solo un ejemplo, la minuciosa demolición crítica del sistema religioso romano llevado adelante por Agustín de Hipona, en
La ciudad de Dios.
2. El nazismo, implícitamente ateo, así como el comunismo, explícitamente ateo, desarrollaron ciencias notables sin perjuicio de su "totalitarismo".
Ciencias muy "notables", eso sí, que sin embargo no pudieron resisitir el empuje de la ciencia y la tecnología desarrollada en las naciones occidentales libres del esoterismo hitleriano o del diamat marxista. Por ejemplo, el desarrollo de la bomba atómica no tuvo lugar precisamente en la Alemania nazi, sino en el laboratorio nacional de los Alamos y en el laboratorio nacional de Oak Ridge, Tennessee, EE.UU. Y la "notable" ciencia soviética asombrosamente no pudo impedir que el lysenkismo infectara las aulas comunistas durante más de ¡30 años!, al menos desde los años treinta hasta mediados de los sesenta (y por cierto, que el propio Darwin fuera lamarckista, no constituye ninguna prueba a favor de que la teoría de la evolución lo sea también, al menos a partir de la fusión de la biología molecular y los principios de la herencia en la "teoría sintética", conocida ya en tiempos soviéticos). Finalmente, por completar este sumario brevísimo, la notable ciencia y tecnología bolchevique tampoco estuvo a la altura de la revolución microelectrónica, que no menos sorprendentemente tampoco se desarrolló en los complejos industriales de Norilsk, sino en Sillicon Valley, California del norte.
Aunque a Moa le parece anecdótico que "algunos cayeran en el vegetarianismo o en el esoterismo", la verdad es que el ocultismo y la superchería constituían una parte consubstancial de las doctrinas alemanas. Por otra parte, tampoco es verdad que el esoterismo nazi repugnara a todo "concepto tradicional", puesto que las ideas nacionasocialistas sobre la raza y la cultura arraigaban en una larga tradición
Volkish, así como en la filosofía idealista alemana del siglo XIX. Más que una ruptura con la
anámnesis histórica, el nacionalsocialismo fué una
continuación agónica, pero consistente, de la tradición de la
Kultur germánica. La creencia de que la raza aria no descendía de los primates, la confianza en poderes mágicos ocultos o incluso en la "telepatía", como en el caso de Himmler, no eran en absoluto "cantidades despreciables" dentro de la filosofía nazi sino características supersticiosas ampliamente compartidas por los ideólogos y los adeptos comunes del socialismo germánico. Si el nazismo rechazó el cristianismo y abrazó una concepción despótica de la política, no fué desde luego en nombre del racionalismo, del "ciencismo" o de la
Zivilisation, sino de Sigfrido, Wotan y el irracionalismo vitalista del
Volk.
Haría bien don Pío en desarrollar en una próxima oportunidad su idea sobre los "notables" logros derrotados de la ciencia soviética o alemana. ¿Se refiere a logros en ciencia económica, cosmología, tecnología militar, ciencias humanas, biología…?
En cualquier caso, queda en pie la cuestión histórica y filosófica general: ¿Desde cuando una sociedad demasiado razonable o "ciencista" puede decirse que haya desarrollado el monstruo del despotismo? Más bien, cabe cargar en la cuenta de la sinrazón, la superchería, el fanatismo a menudo de raíz religioso, y la deshonestidad intelectual, los orígenes del totalitarismo histórico, tanto en su estirpe fascista como socialista.
3. El enlace entre las tesis creacionistas islámicas de Harun Yahya y las del propio Moa son meramente "casuales".
Puede ser, pero ciertamente ambos (Yahya y Moa) han partido de una posición compatible con respecto al "ciencismo". Ambos han caminado por el puente imaginario que vincula "totalitarismo" y "ateísmo", siguiendo las tesis de Weikart ampliamente divulgadas por los creacionistas evangélicos, y ambos se han mostrado (y siguen haciéndolo) muy escépticos con la idea de una moralidad no religiosa.
Tendrá que ser el columnista de Libertad Digital quien se libere discretamente del berenjenal en que él mismo se ha metido, o bien razone con mayor enjundia su posición, pero en todo caso sin reprochar "dogmatismo" a quien lo único que ha hecho es señalar la naturaleza del terreno que pisa, que da la infame casualidad que se parece demasiado al fango irracionalista hollado, entre otros, por Yahya.

¿Otro "ciencista ateo"?