Es difícil precisar el momento en que los análisis políticos quedaron literalmente engullidos por la perspectiva "eticista". Por mencionar un ejemplo, Murray N. Rothbard caricaturizó la contradicción entre el Hombre y el Ciudadano (dicho de otro modo: entre los pueblos empíricos y el "pueblo de Dios") distinguiendo cuidadosamente el príncipe según Maquiavelo del príncipe cristiano, avalado por los tratados de Castiglione, y que se suponía coincidir con la verdadera personalidad del modelo de Maquiavelo, Fernando de Aragón (y Castilla). Al contrario del maquiavelismo guiado por el propio interés del soberano o de alguna clase particular (Lenin: "El Estado es una máquina para mantener la dominación de una clase sobre otra") según esta visión eticista la política debía quedar subordinada al derecho natural. La política, como la economía, sería una prolongación ramificada de la ética; eso sí, una rama que acaso pudiera llegar a cortarse en el "fín de la historia", cuando los hombres hubieran alcanzado la auténtica "conciencia" de pertenencia al Género Humano.
Por supuesto, los "príncipes" reales no pueden ser maquiavélicos o cristianos, sino prudentes o imprudentes; puesto que no gobiernan al "pueblo de Dios", sino sólo a su "principado", limitado siempre por otros que, en ocasiones, pueden tomarse la molestia de invadir su territorio, bloquear sus rutas comerciales, tomar prisioneros &c.
Neo-neocon salva muy bien la trampa, con ocasión de los prisioneros británicos liberados y formula la pregunta más sencilla y adecuada, pero asombrosamente "tabú":
Estas son excelentes noticias en términos humanos. En términos políticos, depende de qué coste -si hay alguno- ha sido pagado para su libertad. En otras palabras, ¿ha sido el resultado de un trato, o de una amenaza?


Siempre me ha gustado el sentido pragmático de la historia que Maquiavelo utiliza , el caso que expones es similar a otros al que “el político ” debe enfrentarse ,cíclica la historia , cíclica la naturaleza del hombre , las mismas pasiones e intereses , la toma de decisiones políticas es un “Arte “que solo algunos dominan
Comment by peggy — April 5, 2007 @ 11:25 am
Cuando dices “El político”, ¿Te refieres a la película de Rossen?
Comment by Eduardo — April 5, 2007 @ 1:58 pm
no , era solo un generico de los que toman decisiones politicas de estado
Comment by peggy — April 5, 2007 @ 2:44 pm
Supongo que ya lo has visto, pero:
http://www.juandemariana.org/comentario/1207/
En fin, no tengo mucho que añadir al comentario de Coase.
Comment by Chema — April 5, 2007 @ 7:00 pm
Sí, si puedo atacaré el asunto desde la sociobiología y la teoría institucional esta noche (o mañana). El comentario de Coase es muy afortunado, aunque como yo no soy “miniarquista” supongo que podré añadir algo.
Comment by Eduardo — April 5, 2007 @ 7:17 pm
Buena observación.
Comment by seleucus — April 6, 2007 @ 11:43 am
Ante todo y sobre todo, no sé a quién de ustedes dirijo cada comentario, porque soy nuevo por estos lares y tengo una pésima memoria para los nombres, así que cada uno se dé por aludido de lo que le corresponda a él, al amigo, al contrario o a ideas no expuestas que tengan por oportuno defender o atacar. Asimismo ruego me disculpen el hecho de que traiga aquí comentarios que a lo mejor he leido en otros lugares del blog, pero es que una cosa casa con la otra y aun cuando solo sea para mejor argumentar, me resulta complejo fragmentar el discurso por otro lado, ya lo verán, incómodamente deshilvanado.
La mayoría de las veces uno no es lo que quiere ser, sino lo que efectivamente es. Tras esta perogrullada, digna de las horas a las que me ha dado por escribir, se esconde algo de verdad. No tenemos más que leer las a nuestro ex-presidente, Sr. Aznar, cuando se declara liberal clásico y no neocon, o cuando otros muchos, sin señalar a nadie, huyen del concepto del darwinismo social, porque les suena demasiado acuñado por la izquierda, a pesar de defender, a pies juntillas, todos y cada uno de los postulados de ese pensamiento.
Verán. Yo no puedo entender como algunos defienden que la mayor inversión por parte del Estado en defensa es compatible con un Estado liberal porque favorece la seguridad jurídica (sic) como defiende coase en el comentario antes relacionado y no, por ejemplo, el mayor gasto en salud pública o en infraestructuras o en educación. Evidentemente, correctamente gestionados, o con la cobertura de legislaciones adecuadas, y no con aberraciones como la LOGSE o similares. Un mayor gasto en defensa no redunda en mayor seguridad jurídica, antes bien en lo contrario, pues la adopción de esa política va indisolublemente unida a una mayor presencia de lo militar en la vida civil y ésto es incompatible con la seguridad jurídica de los ciudadanos, de sus libertades individuales. Los rasgos paranoides de los militares así lo determinan, rasgos que suelen compartir aquellos que los encumbran. En Estados Unidos, por ejemplo, ha sido la política exterior agresiva unilateralista la que ha traído la “Patriot Act” y no los atentados del 11-S. Uno no se defiende de los terroristas hablando menos libremente, sino al revés.
Por eso, no veo poco honrado, sino más bien al revés, que los neocons defiendan a Israel y la política norteamericana sobre postulados de interés personal, o grupal. Es legítimo hacerlo, aun cuando yo piense que están equivocados y ponga todo mi empeño en demostrar que lo están. E intente convencer al mayor número de personas de que están radicalmente equivocados. Lo que no me parece legítimo, como hacen algunos, es hacerlo sobre postulados eticistas, porque entonces entramos en un juego ilegítimo que es el de elevar al rango de categoría cuestiones que no pasan de meras convenciones. Realmente, cuando defienden esas posturas lo hacen, en realidad, sobre postulados de puro y duro darwinismo social. Unos son mejores que otros. Y entonces patinan. Porque miren ustedes, se pongan como se pongan, no es mejor la aspiración de Estados Unidos que la de Irán. Si en sede de darwinismo social nos situamos, tendría que decirles que hoy por hoy, la especie superior es la de los persas. Hacen lo que les da la gana, dan a los británicos migajas para que puedan salvar la cara ante sus ciudadanos, pero por graciosa dádiva, hacen creer al mundo que encima, han recibido compensaciones, o efectivamente las han recibido, siguen adelante con su programa nuclear, al cual, por cierto, tienen derecho, y además les dicen a norteamericanos, británicos e israelíes que carecen de medios suficientes como para hacer algo contra ellos, como no sea, claro, por medio de armamento no-convencional. Como la historia no es evolutiva, sino dialéctica, las especies superiores, como en su día lo fueron las potencias coloniales, no han sabido, no han podido, establecer su criterio en las colonias, porque, evidentemente, al final hasta en las colonias se crean élites que arrastran a las masas que acaban con las élites decadentes otrora dominantes. Y así seguirá siendo siempre.
Defender una postura “cientifista” sobre una producción humana como es la política, conduce, en palabras de Wittgenstein, al non-sense, al sinsentido. La política carece en absoluto de la asepsia que requiere la ciencia. La política carece de objetividad. La política carece de Leyes, y aun cuando las ciencias naturales no contienen axiomas inatacables, porque sus postulados sólo son ciertos en sistemas referenciales concretos, sólo son atacables en tanto en cuanto se presenten teorías que abarquen sistemas más amplios y por ello sean, en cierto modo “más verdad”. Nada de ello es aplicable a la política, ni al derecho. Intentar aplicarlo así ha conducido a fenómenos indeseables, desde mi punto de vista, como el darwinismo social o el positivismo jurídico.
Por eso creo sinceramente que la ética no debe estar alejada de la política. Pero no una ética apriorística, surgida de un intangible Derecho Natural. Eso sería tanto como aventurar un conocimiento sobre algún tipo de divinidad que yo, desde mi agnosticismo, niego. Tampoco es alcanzable utilizando el método científico, porque nos faltan o axiomas inmutables como en el caso de la matemática, o campos experimentales como en el caso de las ciencias. La ética es fruto del pacto, de la convención. Las posturas unilateralistas cierran frontalmente esta posibilidad de alcanzar esa base ética inteligible y aceptable por todos. Traerán perjuicios inimaginables, por mucho que algunos se cieguen por la extremadamente inútil potencia y tecnología militar de israelíes y norteamericanos. Potencia y tecnología que sólo se ha revelado útil para causar graves daños al enemigo en campos de batalla abiertos y a la población civil cuando el campo de batalla deja de ser de enemigos visibles. Eso lo sabe Estados Unidos en Iraq y lo sabe Israel en el Líbano. Y por desgracia lo saben el pueblo iraquí y el libanés.
Comment by Libertad Dactilar — April 7, 2007 @ 3:15 am
1. Para defender la posición permanentemente amenazada de Israel en oriente medio la etiqueta de “neocon” es innecesaria. ¿A Pilar Rahola, por ejemplo, también le paga algún think-tank americano?
2. Aquí nadie ha defendido o insinuado defender una postura “ciencista” con respecto a la política, o la ética. Lo que se ha criticado es la distinción radical, sin más consideraciones, entre el príncipe “cristiano” y el “maquiavélico”; el primero reinando sobre el “pueblo de Dios”, y el último sustentado en la codicia política sin límites. Por lo tanto, está usted atacando un hombre de paja.
3. La cuestión del gasto defensivo es, como los demás temas políticos, un tema prudencial que no puede determinarse a priori. Pero no cabe duda que una defensa fuerte no sólo no es incompatible, sino que suele ser la base más firme para el éxito de la diplomacia. Así se terminó con la guerra fría. Los estados que pueden permitirse el lujo de ser “diplomáticos”, lo hacen bajo la cobertura de sus aliados más fuertes.
4. La ética separada del derecho natural conduce al relativismo y el positivismo jurídico. El pacto y el “consenso” no aseguran en absoluto la justicia, puesto que en tal caso no nos estaría permitida ninguna critica al “consenso de los criminales”.
Comment by Eduardo — April 7, 2007 @ 2:06 pm
No, no sé quien paga a Pilar Rahola, pero bueno, supongo que entre nacionalistas modificadores de la realidad anda el juego. Si los postulados de ERC se parecen en algo a los de Israel, es precisamente en eso. En reinventar la realidad. Y bueno, algo de afección de feminista radical y desconocimiento del Islam ha de tener tal actitud. Como el argumento ad hominem (uy, no quiero ser sexista en mi lenguaje, quería decir ad mulierem) no me gusta, si quiere debatimos sobre algún argumento concreto de Pilar Rahola y ya está. Si puede ser, alguno que tenga que ver con la ablación del clítoris, para reirnos juntos un rato.
2.- Acepto la crítica y no era por este post en concreto. Sé que está en otro punto de la página y ruego que me disculpe por haber concentrado todo en un solo post. No lo volveré a hacer más, lo prometo. Simplemente era por no disgregar el discurso, ya de por si disgregado.
3.- Es cierto, es totalmente cierto. Lo malo es cuando ese gasto en defensa pasa a ser, simplemente, gasto militar, y no sólamente para defensa, como es el caso de Estados Unidos. En serio. ¿Usted recuerda algo más patético que el discurso de Ronald Reagan después de la invasión de Granada? . Por supuesto que es absolutamente necesario mantener un ejército fuerte. Admito que me encantaría decir por desgracia, pero utópico no soy.
3.- Disculpe, pero nadie ha hablado del “consenso de los criminales” como base para la ética. Para empezar, utilizando un simil jurídico, los pactos sólo son válidos entre personas con capacidad para tomarlos. Sinceramente, yo solo admito un principio como de derecho natural, pero porque no es, per se, un derecho, sino un mecanismo para intuir los derechos, y éste sería algo así como algo parecido al imperativo categórico kantiano. De todas formas tengo la impresión de que estamos más en un debate de término que de concepto. Ambos parecemos señalar como grave pecado el del positivismo jurídico, así que supongo que sería cuestión de limar (y no dudo que por mi parte) alguna diferencia terminológica.
Un cordial saludo.
Comment by Libertad Dactilar — April 7, 2007 @ 9:14 pm
Dado que ha salido el tema , existe un derecho natural ? y si asi fuera , Quien es su legislador , Dios , la naturaleza , …? la pregunta del millon en filosofia del derecho .Me quede con la duda , al mencionarse en los dos ultimos comentarios, determinar este concepto
Comment by peggy — April 8, 2007 @ 1:38 pm
Por hacer un resumen que será una especie de caricatura. Tradicionalmente se entendía que el “derecho natural” provenía de la naturaleza humana moral en cuanto creada por Dios. Spinoza, a pesar de que previamente había identificado a Dios con la naturaleza, entiende el “derecho natural” como el derecho del más fuerte. Hoy, cualquier concepción sobre el “derecho natural” deberá empezar, no por la teología, sino por las ciencias naturales. Aquí hemos hablado ya muchas veces de Larry Arnhart, Marc Hauser, Frans de Waal o los psicólogos evolutivos (Tooby, Pinker, Cosmides…) que han revelado ciertos aspectos sobre la arquitectura moral típica del hombre que no dependen del derecho positivo y tampoco identifican las normas naturales humanas con la imposición de fuerza. No es incompatible sostener una concepción naturalista del derecho y a la vez admitir la necesidad del derecho positivo y del marco institucional. Al fín y al cabo el “derecho positivo” también es un hecho “natural”.
Comment by Eduardo — April 8, 2007 @ 1:52 pm
El conflicto surgirá y de hecho existe , al no separar esa “moral natural ” , y el Derecho , si son conceptos compatibles , influenciables mutuamente , con conexiones , y de hecho algunos sistemas jurídico los solapan , , pero el meollo de la cuestión es determinar , si tales relaciones son solo contingentes , toda moralidad debe ser reconocida por el derecho positivo , para incorporarla en su ordenamiento si lo entiende adecuado claro .
. Solo quería puntualizar una extendida idea de que todo el derecho para ser valido debe ser moral .
Comment by peggy — April 8, 2007 @ 2:07 pm