Entre medias de la polémica sobre el "fundamentalismo ilustrado", la declaración de St. Petersburg, y el siempre difícil camino hacia la laicidad en la Umma o comunidad islámica, cabe preguntarse qué posibilidades tienen los ideales de la Ilustración de abrirse paso en el mundo bajo el área de influencia mahometana.
I
Estos días hemos vuelto a recibir noticias sobre la subterránea difusión del creacionismo islámico entre algunos profesores de biología en las facultades españolas, tras de que otras miles de copias del así llamado Atlas de la creación fueran gratuitamente distribuidas en escuelas de Francia. Sin embargo, el lujoso tratado del que ya disponen nuestros académicos (se calculan unos 150 euros por unidad) tiene bastante poco de "misterioso". La versión mahometana del creacionismo llevada adelante por el turco Harun Yahya se trata poco más que de un calco del "Diseño Inteligente", típicamente promocionado entre los cristianos evangélicos norteamericanos, sin faltar la tan delirante como habitual asociación entre "evolucionismo, fascismo y comunismo".
Muchos han imaginado la Ilustración como el destino histórico de la humanidad. Darwin mismo entendía que la evolución biológica progresaba más o menos inflexiblemente hacia la reforma de las costumbres y la victoria final de la virtud. Kant entendió la Ilustración como el entusiasmo de la voluntad humana en pugna contra la tradicional "pereza y cobardía" que aún osaban tutelar la razón naturalmente autónoma. Platón también conoció ésta salida de las tinieblas, pero conservando poca confianza en que los prisioneros (ciudadanos) resistieran la vista de la luz, terminó recomendando el retorno del filósofo a la caverna (ciudad). Karl Popper, siglos más tarde, era mucho más optimista y soñaba incluso con una sociedad de naciones en las que pudiera realizarse el ideal remotamente kantiano de la "sociedad abierta".
Pero, ¿Tiene algo que ver el Islam con la Ilustración?
II
Abdelwahab Meddeb trae buenas y malas noticias. En primer lugar, es cierto que un periodo histórico del Islam puede asociarse de algún modo con el espíritu de la Ilustración. Desgraciadamente, este periodo crítico no se prolongó mucho más allá del siglo XII d.C., al menos hasta que una segunda recepción de las ideas científicas y filosóficas independientes tuviera lugar después de la invasión napoleónica de Egipto y posteriormente bajo el imperio otomano.
Coincidiendo con la inicial expansión del Islam, la confrontación de éste con los principales sistemas de creencias de la época (judaísmo, cristianismo, maniqueísmo y zoroastrismo) formó el embrión de una posible "Ilustración islámica" que nunca llegó a materializarse del todo. Ibn al-Muwaffa’ (720-756) fué el creador de la primera prosa literaria en árabe al traducir varios volúmenes de fábulas orientales. Veía al mulhid o ateo ("hombre que se desvía de la línea recta") como alguien que puede llegar a ser virtuoso, ya que concebía la moralidad como una disposición humana independiente de la fe, adelantando así los postulados kantianos de la "razón práctica". Y en la Carta sobre la amistad llegó a sugerir, como después lo harían Spinoza o Dante, que la esfera religiosa debía estar controlada por la esfera política.
Lo que omite Meddeb es que al-Muwaffa fué ejecutado por órdenes del califa abasida Al-Mansur debido a su tentativa herética de importar ideas zoroástricas al Islam.
Más tarde, durante el siglo IX d.C, Bagdad conoce la emergencia de los Mu’tazila ("aquellos que se retiran"), una escuela principalmente preocupada por la recuperación de la absoluta trascedencia de Dios que, al mismo tiempo que reivincidaba la responsabilidad del hombre, suprimía el espíritu de la Ilustración aliándose con el poder del Califato. Sin embargo, durante la misma época otros "librepensadores", como Ibn Ishaq (808-873) y Isa al-Qarraq disfrutarán de una libertad limitada para transmitir en el ambiente árabe la cultura científica griega y extender las dudas sobre la relevación. En particular, será Abu Bakr Al-Razí (conocido en latín como Rhazes) quien lleve más lejos el ácido del racionalismo: para Rhazes no hay necesidad de creer en una revelación particular, que siempre resultan ser motivo de guerras y disputas.
Sin embargo, la tradición de tolerancia y "racionalismo" no duró mucho más allá del siglo XI. A partir de entonces, la corriente mayoritaria estableció la rigidez textual, el ritualismo y la supresión de toda connotación positiva en el concepto de innovación (o bid’a) dentro del Islam. En este viraje hacia la ortopraxis juega un papel central la reivindicación que Abu Hamid Ghazali (1058-1111) hace de las "ciencias religiosas" (Ihya’ ‘ulum ad-Din). Difícilmente la obra de Algazel podrá ponerse en línea con la tradición escéptica occidental de Descartes, Berkeley o Hume. La incoherencia de los filósofos marca, de hecho, un punto de no retorno en la nunca cristalizada del todo "filosofía islámica", al rechazar vehementemente la tradición científica que la escuela Falasifa recicibió, de los siglos octavo al onceavo, a través de Platón o Aristóteles. En esta obra, que será severamente criticada por Averroes (En La incoherencia de la incoherencia), Algazel niega terminantemente la posibilidad de que los filósofos puedan probar la existencia de Dios (cerrando el camino hacia la teología natural islámica, que la escolástica cristiana sí desarrollará) y, ante todo, clausura toda vía hacia la causalidad natural:
Nuestros oponentes afirman que el agente de lo que se quema es el fuego exclusivamente; "esto es algo natural, no está causado por un agente voluntario, y no puede abstraerse de lo que es en su naturaleza cuando se le pone en contacto con un substrato receptivo". Esto lo negamos nosotros diciendo: El agente de lo que se quema es Dios (…) es Dios quien hace arder al algodón y lo lo convierte en cenizas a través de la intermediación de ángeles, o sin intermediación (…) los filósofos no poseen otra prueba que la observación de que está ocurriendo el fuego, cuando hay contacto con el fuego, pero la observación prueba solo una simultaneidad, no una causación, y, en realidad, no hay ninguna otra causa que no sea Dios.
A partir de Algazel el sobrenaturalismo absoluto (la idea de que toda la realidad es, en último análisis, sobrenaturalmente causada) se incorporará de forma definitiva a la ortodoxia islámica. Ibn Taymiyya (muerto en 1328) radicalizará el temor mahometano a toda novedad (bid’a) y cualquier tipo de contaminación filosófica o religiosa procedente de judíos, cristianos, griegos, maniqueos o hindúes.
Después de la victoria de Algazel y Taymiyya sobre Averroes será difícil regresar de nuevo sobre la idea de una Ilustración islámica que libere a la actitud científica del yugo teológico.
III
De los siglos IX al XII d.C la ciencia astronómica y matemática vivió un periodo de esplendor en el mundo islámico. Ésta es la razón por la que todavía hoy la mayoría de las estrellas más brillantes, y muchos de los cráteres lunares, tengan un nombre árabe.
Ahora bien, por mucho que desde WebIslam se encarguen de recordarnos estos viejos laureles de la ciencia islámica, lo cierto es que la "Ilustración musulmana" resultó gravemente derrotada por las fuerzas del fideísmo, el tribalismo y la sociedad cerrada. El declive de la ciencia en el Islam coincidió con la destrucción del califato abasí por los mongoles, por la llegada sucesiva de los pueblos turcos a oriente medio y, con posterioridad, por los episodios de la colonización anglosajona y el victimismo sistemático que la teoría izquierdista del imperialismo ha alimentado persistentemente entre los islamoárabes desde el final de la Gran Guerra.
Para encontrar una nueva visión positiva de la innovación (bid’a) es necesario remontarse hasta la élite otomana, que también recuperará la noción de la malasha, el principio del público interés como antesala de la libertad política. Los todavía escasos musulmanes que hoy reclaman la compatibilidad entre Islam y laicidad, como la entusiasta Irshad Manji, pueden encontrar inspiración en la obra de Sheikh Ali Abderraziq (1888-1966) que, en L’Islam et les foundaments du pouvoir, ya rechazó la misma idea del "estado islámico" que ha fundado las repúblicas islámicas del siglo XX; empezando por la "espiritualidad política" del régimen de los imanes que cautivó al "posmoderno" Michel Foucault.
صرة الفرس



El mejor resumen que he leído acerca de la relación entre ciencia e islam está en la novela “Los cuarenta días del Musa Dagh”, de Franz Werfel.
Comment by Seleucus — April 1, 2007 @ 11:26 pm
Debido al poco tiempo de que dispongo tego que leer tu entrada en varias etapas (por los enlaces) pero es gratamente asombroso ver cómo, algunos, sólo algunos se toman la molestia de documentarse como tu lo haces para escribir algo interesante.
Seguiré leyéndote.
Comment by Juan — April 2, 2007 @ 1:19 am
Bienvenido, Juán.
Hay una cosa de la entrada que debería matizar. Cuando asocio la teoría del imperialismo con la izquierda, quizás habría que recordar que su origen histórico está más bien en la derecha; al menos en las ideas antisemitas de Hobson que después adaptará Lenin (también se puede estudiar el mismo movimiento de las teorías antisemitas a la crítica del capitalismo en el mismo Marx).
Comment by Eduardo — April 2, 2007 @ 1:36 am
Si esta muy bien , la historia del islam y sus ideas es bastante desconocida , digo a nivel general
Comment by Peggy — April 2, 2007 @ 12:13 pm
Esta basura pro genocida la ha publicado el responsable del blog ‘Reflexiones Iracundas’, ISIDORO LAMAS INSUA, en ‘A Sueldo de Moscú’. Quizá convenga preguntarse si semejante APOLOGÍA DEL GENOCIDIO no es constitutiva de delito:
«PD: el exterminio cultural (casi físico, por su minúscula población)de la forma de vida de los indios norteamericanos era INEVITABLE en tanto eran pueblos belicosos y nómadas cuyo modo de vida resultaba incompatible con el civilizado. No faltarán aquí partidarios de la barbarie, me consta, pero resulta que los indios eran hostiles al modo de vida occidental (por cierto: ese modo de vida que hace que los hombres lleguemos a los 80 años largos con comodidades) y no se estaban quietos y atacaban a los colonos que trataban de asentarse. Con esas condiciones la convivencia era imposible y el conflicto estaba asegurado. Con esas condiciones, reitero, era cosa de o ellos o nosotros y francamente… prefiero la civilización a la barbarie, la razón a la superstición, el individuo a la tribu, la democracia a los señores de la guerra: prefiero libertad a barbarie.
«Señor o señora comentarista: Iracundo | Abril 2, 2007 03:09 AM»
Comment by Hans — April 2, 2007 @ 2:50 pm
Lo que le dije acullá se lo digo acá: usted es culpable de delito de lesa inteligencia.
Comment by Eduardo — April 2, 2007 @ 2:52 pm
Lo que te respondí allí te lo respondo aquí:
¿Ah sí, Eduardo? ¿Y por qué, si puede saber?
¿Es que tú, como buen “liberal”, eres colega de pro exterminios del susodicho?
¿Suscribes tú sus pro genocidas palabras?
¿O es sólo que antepones vuestra amistad a la verdad y la decencia?
¡Ten la gallardía de responder, pobre “liberal”!
Comment by Hans — April 2, 2007 @ 3:06 pm
Mire Hans, aunque es probable que cualquier palabra mía sólo alimente su probado ánimo revanchista, le voy a contestar.
La colonización americana fué dolorosa para los indígenas y para los colonos. Cuando una especie nueva se introduce en un nuevo nicho ecológico la competencia por ocupar los espacios libres en la economía de la naturaleza suele causar la desaparición de las variedades y las especies peor adaptadas. Esto es lo que ocurrió de hecho en América.
Muchos colonos norteamericanos se comportaron cruelmente con los indios, y el incumplimiento de los contratos firmados con los jefes nativos fué un signo de la colonización; el gobierno federal normalmente resultaba impotente para frenar el expansionismo espontáneo de los colonos. Es evidente que el comportamiento de los europeos no fué éticamente inmaculado, ni podría serlo, porque no somos una raza de ángeles sino de hombres.
Pero la narrativa que presenta a los indígenas americanos como habitantes pacíficos, buenos salvajes religados con la naturaleza y súbitamente atacados por los anglosajones o los españoles…es literatura barata y negrolegendaria. Muchas culturas indias eran realmente hostiles y no pudieron ser asimiladas por la nueva civilización, a pesar de las buenas intenciones de los colonizadores -como pretendía el idealista Jefferson. Es evidente que muchos colonos también fueron “exterminados” en esta lucha de barbarie y civilización.
Lo que ustedes pretenden alimentando el odio a las naciones occidentales no tiene nada que ver con la reparación de genocidios reales o imaginarios. No cuenten conmigo en una empresa tan repugnante.
***
Por cierto, no le voy a tolerar aquí ni un insulto más.
Comment by Eduardo — April 2, 2007 @ 3:30 pm
Estimado Eduardo:
Empezaré respondiendo a tu advertencia final: ésta sólo tendrá sentido cuando haya proferido mi primer insulto. Hasta ahora me he limitado a replicar, con palabras duras pero nunca insultantes (no es mi estilo), a las aberraciones de tu amigo contra la DIGNIDAD HUMANA, al parecer avaladas por ti. (Por cierto, no creo que sea menos duro, aparte de su desacierto, que hables de mi “probado ánimo revanchista”).
En todo caso, gracias por tu “respuesta”, por lamentable que me parezca. Las comillas, para empezar, son porque más bien se trata de una no-respuesta. Pues: ¿Quién ha hablado aquí de “indígenas americanos….pacíficos”? Hablamos, y ése es el tema, de unos invasores que aplicaron el exterminio a los nativos americanos de los actuales Estados Unidos. Decir que su comportamiento “no fué éticamente inmaculado”, cuando sabes de sobra que fue del todo execrable, parece mostrar el doble rasero que estás dispuesto a aplicar según de quién hables (si eso mismo lo hubieran hecho los del “otro bando”, seguro que no serías tan eufemístico; de hecho, aplicas términos casi más duros hacia los indios que hacia los blancos, a pesar de que se limitaban a DEFENDERSE). Aduces la excusa de que eran hombre y no ángeles. ¿Acaso no eran hombres también, y asimismo anglosajones, William Penn y Roger Williams, colonizadores que distaron mucho de apoyar esas prácticas?
¿De dónde te sacas que yo busque alimentar el “odio a las naciones occidentales”? ¡Pero si es justamente SOBRE LA BASE DE LOS MEJORES VALORES OCCIDENTALES que yo condeno el genocidio! Mientras, vosotros, los liberales exterminacionistas de los “bárbaros”, parece que no buscáis sino que la humanidad retroceda a su “estado de naturaleza” (si Hobbes pudiera leeros…). Eso sí es lo repugnante, amigo Eduardo.
Como lo es la triste aplicación mecánica que haces de las teorías sobre el gen egoísta de tu idolatrado Dawkins (de quien acabó riéndose Gould llamándole “fundamentalista darwinista”). Darwinismo social ante el que es imposible dejar de evocar a la figura de Adolf Hitler y sus secuaces (con razón estamos ante el IV Reich).
Con todo, como decía, no has respondido, sino que te has ido por las ramas. Aunque repugnante, tu respuesta no llega a identificarse, plenamente al menos, con la barbarie expresada por tu amigo el “Iracundo”. Él llegó a afirmar que el exterminio (sic) fue inevitable y que además se justifica por la barbarie de los nativos americanos. Tú no has llegado a tanto (¿quizá por cobardía?, ¿tal vez porque no eres tan insensato?). Te “limitas” a aplicar la supuesta fuerza ciega del mito evolucionista al campo de las relaciones humanas (i.e., entre seres dotados de autoconciencia).
Ya es siniestro… pero no llega al grado de apología del genocidio.
Cordiales saludos.
Comment by Hans — April 2, 2007 @ 4:09 pm
Por lo demás, y aunque tenga sesgos con los que discrepo, encuentro de gran interés el artículo de cabecera.
Comment by Hans — April 2, 2007 @ 4:18 pm
Empezaré por su mención al “darwinismo social”, un fantasma teórico normalmente dirigido por los irracionalistas de todos los partidos contra la visión científica de la sociedad. El mismo argumento lo utilizó en su día la Iglesia (hay un texto muy interesante de Zeferino González sobre esto), en los años setenta lo hizo la izquierda radical (atacando incluso, por cierto, a conmilitones suyos como Trivers), y hoy continúan haciéndolo los creacionistas evangélicos e islámicos -como el turco Harun Yahya. Todos ellos han hecho el mismo vínculo delirante entre Darwin y Hitler.
Ah, y no me extraña que Gould dijera esa bobada; al fín y al cabo terminó más o menos vendido a los teólogos, con su idea del NOMA.
Al defender “los mejores valores occidentales”, pretende usted situarse del lado de los ángeles -no es ilógico, por tanto, que delante suyo solo pueda apreciar demonios.
Ocurre que la “dignidad” y la “libertad” del ser humano no son valores flotantes, o que tengamos que “cargar en la cuenta” de los moralistas, los clérigos y los activistas pro derechos humanos. Por muy “repugnante” que le parezca, los conquistadores, colonizadores y juristas juegan un papel civilizador, frente a la barbarie. Y le pondré sólo un ejemplo: ¿A quienes hubieran evangelizado los monjes americanos a no ser porque los conquistadores les servían de cobertura? Usted debería cuestionarse también, en efecto -como ha señalado Iracundo, si los “buenos salvajes” americanos realmente apoyaban una visión de la sociedad humana compatible con la “dignidad” y la libertad.
La colonización fué el camino objetivo de América hacia la civilización. Carece de sentido plantearse hoy hipótesis ficticias sobre una colonización incruenta (me reservo comentar de qué modo tan “inesperadamente” cruento terminó el intento de colonización pacífica llevada a cabo por Las Casas). Antes de la llegada de los franceses, ingleses y las “hordas” españolas, según Chirac, la vida humana en el continente era muy escasa y, como decía Hobbes, “desagradable, brutal y corta”. A usted le parecerá repulsivo, pero el caso es que hoy habitan millones de personas esa tierra gracias a la llegada de los europeos.
No somos relativistas. No es lo mismo barbarie, salvajismo y civilización. No omito las atrocidades que ha cometido, por necesidad o por capricho, nuestra “civilización”. Pero lo “siniestro” es confundir las condiciones de existencia tan dispares de los hombres bajo un régimen u otro de vida. En resumen, lo verdaderamente “siniestro” sería despreciar el papel que la civilización liberal ha jugado en la disminución progresiva de la violencia y el aumento del bienestar en América y en todo el mundo.
Salud (y ciencia).
Comment by Eduardo — April 2, 2007 @ 4:55 pm
Reproduzco mi respuesta puesta en ASM a raíz de este tema:
El exterminio cultural de los indios que fue parejo al casi físico debido a su pequeña población (el trauma de que su modo de vida nómada, incompatible con la civilización occidental, se hiciese de repente imposible) no fue un genocidio y sólo lo reconocen como tal extremistas antiamericanos y saltimbanquis varios. No fue genocidio porque nadie planificó, a ninguna instancia, la desaparición de los pueblos indios debiéndose su reducción en número a los cambios drásticos operados en su forma de vida así como por la muerte de los guerreros que se oponían al imperio de la ley norteamericana, de la república norteamericana: que reconocía la ocupación, como el actual código civil español, como un modo legítimo de adquisición de la propiedad. Siendo los indios nómadas y precivilizados no tenía propiedades ni permitían a nadie tenerlas por cuanto en su concepción animista el nomadismo era lo único concebible considerándose sacrílegos a aquéllos que afirmasen algún derecho parcial sobre “la tierra”. Es tal vez comprensible que alguien se consuele en frivolizar sobre las implicaciones de estas concepciones incivilizadas de los indios y que considere la espontánea colonización del oeste americano por parte de inmigrantes europeos hambrientos (que no podían permitirse adquirir propiedades en territorio pacificado y tomaban el riesgo de ir a la frontera) un “genocidio”. Ante esto resulta interesante exigir alternativas al proceso histórico habido: ¿qué deberían haber hecho los EEUU? ¿Impedir a los colonos colonizar? ¿Impedir a los colonos defenderse de los indios? ¿Dejar que los colonos fuesen masacrados por los indios? No sé, me gustaría saberlo. Adelanto que una concepción de estricto respeto al indio y su incivilizada y bárbara “sociedad” habría hecho imposible la existencia de la actual California y sus populosas ciudades, región en la que existe un nivel de vida cuya comparación con el nomadismo espero que no sea aquí siquiera sugerida aunque vista la defensa de Irán uno se espera cualquier cosa.
No hubo pues ningún intento de genocidio ni genocidio sino una guerra contra los indios y una forma de vida que implicaba la guerra permanente entre los propios indios y contra los colonos. Adelanto además que, pese a lo que estipula el 607 CP, al que vencen los tratados internacionales suscritos por España, la práctica del reasentamiento de poblaciones (caso de la política de reservas de indios) durante la guerra es perfectamente válida y no constituye genocidio. Genocidio es, aclárense, la destrucción planificada de una población o parte de ella por una serie de motivos como la raza, la política o la religión. Como toda definición se puede llevar al absurdo (de hecho una turista española durante la tragedia del Katrina se permitió la licencia, muy progre, de llamar genocidio a la mala gestión de la tragedia por parte del gabinete Bush) pero tales absurdos sólo consuelan a los que son ya de por sí absurdos.
No tienen alternativas para lo que sucedió en el Oeste americano (como mucho se podría quejar uno de que el estado federal nortemaericano no se hubiese implicado aún más en la colonización, como hizo el gobierno canadiense evitando muchas violencias innecesarias) y se dedican a ejecutar una vil demagogia de la que la propia civilización sale mal parada resultando obviamente despreciada como si cualquier otra cultura por bárbara y belicosa que sea resulta respetable (me pregunto que opinarán de los sacrificios humanos de los aztecas o mayas: tal vez los españoles hicimos mal en erradicar tales costumbres por la fuerza). Han perdido el norte y resultan enternecedoras esas apelaciones entusiastas a presuntos actos delictivos por mi parte. Les recuerdo a aquéllos que el articulo 607 sólo ha sido aplicado por los tribunales en una sola ocasión y no precisamente por apoyar la colonización de la terra nullius en el oeste de los EEUU sino por apoyar pública y notoriamente la negación del Holocausto judío y al régimen nazi (caso de la libreria Europa): ese régimen del que en Irán guardan un buen recuerdo y ese Holocausto que el régimen islamofascista iraní niega. Pero vamos…¿cómo les voy a pedir que reconozcan el derecho de ocupación como forma de adquisición de la propiedad si ni siquiera reconocen la propiedad, no? ¡Ay! Qué bien se lo pasarían entre los indios, colgados de ganchos por los pezones para pobrar su hombría: ni Platón.
Añadir ante los últimos comentarios de Hans lo siguiente: ¿cómo dice que “los indios se defendían”? ¿Acaso es usted contrario a la libertad deambulatoria? Resulta que los indios eran nómadas y que no tenía propiedades que defender, sencillamente (algunos de ellos) mataban a cualquiera que tuviese algo de valor y que viesen desvalido. Esto sucedía a la inversa por parte de los colonos, seguro: criminales los hay en todas partes pero es que resulta que la forma de vida (el irrespeto a la propiedad) de la mayoría de los indios norteamericanos era en sí mismo ciertamente criminal. Ahora dirá que a las culturas no se las puede criminalizar… y yo le respondo en alusión a lo dicho: ¿acaso los sacrificios humanos de aztecas y mayas no eran un crimen? El caso, como digo, es criticar a Occidente y fingir la defensa de nosequé dignidad humana que en la práctica es negada por aquéllos que como usted son contrarios a la libertad por ser indiferentes hacia la tiranía y la sociedad cerrada. Esclavos son.
Salud y libre comercio
Comment by Iracundo — April 2, 2007 @ 5:05 pm
Veamos, Eduardo:
–No rebates (mucho menos refutas) lo relativo al darwinismo social. Te limitas a descalificarlo (una vez más, denigrando referencias que aquí nadie ha invocado).
–”Evangelizar”, ya que lo mencionas, consiste en difundir la Buena Nueva de la salvación, no pasar a nadie por las armas CON NINGUNA EXCUSA. Hablamos, claro, del evangelio de Jesucristo, el que dijo: “¿De qué sirve ganar el mundo entero si se pierde el alma?” Tú puedes buscar todas las razones “civilizatorias” (en realidad, maquiavélicas) que quieras, pero nunca olvides que los “evangelizadores” (tanto los del Norte como los del Sur) decían representar a Jesús y éste JAMÁS había autorizado la barbarie. Él INVITABA, no imponía, y cuando sus discípulos le hablaron de perseguir a terceros, él aludió a su espíritu diabólico (ver Lucas 9: 51-56). No en vano el cristianismo es conocido como la religión del amor (¡a pesar de los “cristianos”!).
–Sobre cómo era la vida antes de la llegada del “hombre blanco”, podrás ver lo que digo en mi siguiente comentario (en respuesta al pro genocida “Iracundo”), que ya he publicado en ‘A Sueldo de Moscú’. [Por cierto, el “Oeste Americano”, como reconoce el propio “Iracundo” al compararlo con Canadá y, mal que bien, refleja el género ‘Western’, tenía poco de estado “civilizado”; salvando las distancias, los actuales Estados Unidos, con esa libertad “patriótica” para usar armas, también tiene mucho de eso; y no digamos ya el mundo que el loco Pus está forjando… ¡nostalgia acabaremos teniendo aquellos viejos nativos americanos, estereotipos aparte!]
–Tus argumentos (pobretones) se sitúan dentro de los márgenes de “El fin justifica los medios”. O sea, en el fondo la ley del más fuerte (latente o patente, el estado de naturaleza).
–Y olvidando, por ejemplo, que quien tiene más “luz” tiene menos excusa para comportarse suciamente… ¡no digamos ya si su luz es la del evangelio!
–Claro que me sitúo del lado de los ángeles (como Penn o Williams, p. ej.), ¡no voy a hacerlo del lado de demonios como vosotros!
Comment by Hans — April 2, 2007 @ 7:34 pm
Para el pro genocida Iracundo personajes como Mark Twain, Samuel Eliot Morison o Martin Luther King pertenecen al género de los “extremistas antiamericanos y saltimbanquis varios” (siempre ha habido más papistas que el papa; nuestro pequeño pro genocida resulta ser más “americanista” que los “americanos”). Mi denuncia del exterminio de los nativos americanos la hago, por cierto, en nombre de los genuinos valores de los Estados Unidos y la tradición liberal occidental. [Aclaro que soy simpatizante del mundo anglosajón, por cierto.]
El pro genocida insiste en justificar el genocidio aludiendo a que los nativos americanos eran pocos. ¡Como si CADA vida humana no tuviera valor infinito! (Por cierto, genocidio no tiene por qué implicar “planificación”, basta con que sea intencional y sistemático, que no es lo mismo; de hecho, ni siquiera para hablar de que lo hay se exige el exterminio total de una etnia; basta con que sea parcial; así se desprende del DRAE y del derecho internacional). Con esto implícitamente está justificando también, por ejemplo, el genocidio del pueblo judío (resultado que tal vez no se espere este ultrasionista). Sabido es que demográficamente los hebreos siempre fueron minoría(s).
El pro genocida trata de justificar el exterminio apelando a que había una guerra, pero, ¿quién empezó aquella guerra de invasión no declarada? Y emprendida en unos términos que hoy corresponden a lo que está tipificado como CRÍMENES CONTRA LA HUMANIDAD (los mismos que comete Puslandia suscitando el entusiasmo del airado pro genocida).
El pro genocida llama a los indios “precivilizados” (antes los llamó “bárbaros”). Pero un colono yanki como Roger Williams, teólogo puritano y cristiano bíblico hasta la médula que vivió en el siglo XVII en Norteamérica (o sea, en plena expansión imperialista en el Nuevo Mundo), dijo de ellos que la ética de los nativos americanos era superior a la de sus correligionarios blancos. Algo que muchos pudieron corroborar después cuando empezaron a conocerse las costumbres de dichos nativos (paradigmático ejemplo de ello es el discurso del célebre “Jefe Seattle”).
El pro genocida, pese a la incongruencia previamente mostrada, repite la propaganda del IV Reich, como buen pseudoliberal demofascista, según la cual el régimen iraní habría negado el Holocausto judío. La verdad es que se ha limitado a fomentar el estudio del mismo, que es muy distinto. Por cierto, el pro genocida quizá ignore, o prefiera ignorar, que los judíos en Irán constituyen una minoría respetada, con diputado propio en el Parlamento de la nación, plena libertad de culto, y reconocimiento de sus fiestas (que suponen vacaciones) de origen veterotestamentario (véase, p. ej., http://www2.irna.ir/es/news/view/line-87/0704020759010200.htm). Por lo demás, ¿acaso no es más grave (aún) que negar un Holocausto DEFENDER UN EXTERMINIO, como hace el pro genocida?
Cordiales saludos.
Comment by Hans-Cordura — April 2, 2007 @ 7:46 pm
Por cierto, una recomendación para quien quiera ser genuinamente LIBERAL (ojo: de derechas): www.libertaddactilar.com
Comment by Hans-Cordura — April 2, 2007 @ 7:51 pm
Lo que “rebato” es que el título “darwinismo social” tenga mucho sentido más allá de la lucha política. En cualquier caso, fuiste tú quien vinculaste “darwinismo social” con Richard Dawkins, cuando el propio Dawkins (no digamos ya Darwin) se ha desmarcado muchas veces de esa “doctrina”. Fuiste también tú quién vinculaste el “evolucionismo” con Hitler, como la derecha islámica de Harun Yahya, y como la derecha cristiana de Coulter, Weikart…o el mismísimo Pío Moa. Perdón por autocitarme, pero es que he tratado este tema ampliamente en la bitácora.
Por más citas evangélicas que aportes, la historia no queda neutralizada: cualquier “educación religiosa” ha necesitado y necesita de hecho de algún grado de coacción y violencia. No es nada casual que el mapa del cristianismo o del Islam actual coincida casi exactamente con la extensión de los imperios cristianos o musulmanes. También sería posible, por cierto, mencionar versículos del Corán para apoyar el mismo “pacifismo” evangélico -”No existe obligación en la religión” (al Bakara, La vaca, II, 256)-, pero creo que casi todos coincidiríamos en considerar toda una ingenuidad una historia de la expansión islámica que no comprenda la espada y la guerra religiosa.
Omitiré los comentarios sobre el maquiavelismo o el “demonismo” de mi postura, que son meros juicios de intención. Todos los utopistas, de derechas o izquierdas, tienden a considerar “maquiavélico” cualquier argumento mínimamente realista.
…
Por cierto, si de verdad eres tan admirador del “mundo anglosajón”, no se entiende muy bien esa furia verbal dirigida a denunciar exterminios, genocidios y brutalidades sin cuento. Todos somos hijos de esclavos y de esclavistas. La escalada de la contricción tiene que detenerse en algún punto o acabaremos pidiendo perdón por tener mandíbula, como nuestros antepasados caníbales de Atapuerca.
Tanto angelismo vuelve a recordarme aquel comentario de una dama victoriana: “Será verdad que descendemos del mono, pero al menos que no se entere la servidumbre”, o dicho de otro modo: “Será verdad que descendemos de los conquistadores, pero al menos que no se enteren los humanistas“.
Comment by Eduardo — April 2, 2007 @ 8:23 pm
Bueno, parece que la cosa fenece (y vas dejando cabos sueltos…). Vamos con ello en cualquier caso, amigo:
–Dices: “En cualquier caso, fuiste tú quien vinculaste “darwinismo social” con Richard Dawkins”
Alto: yo me refería a tu aplicación de Dawkins.
–Cuando te hablaba de referencias no invocadas, me refería al Zeferino ese, al turco y demás que traías a colación arriba. No a los símiles clásicos (que encuentro bien traídos, por algo los traje). En todo caso, sigues derivando en lugar de afrontar la cuestión de fondo. En fin…
–Dices también: “Por más citas evangélicas que aportes, la historia no queda neutralizada: cualquier “educación religiosa” ha necesitado y necesita de hecho de algún grado de coacción y violencia”
Eso es rotundamente falso: el evangelio se extendió entre los cristianos primitivos sin usar jamás una espada (y cuando Pedro la usó, no en un contexto precisamente evangelizador, ya sabes lo que dijo e hizo el Maestro; ¿no? Ver Juan 18: 10-11). Aunque tú no seas creyente, no te costará entender que los colonizadores de América del Norte sí lo eran. Y se decían seguidores de Jesús de Nazaret. De ahí que tuviera sentido traer aquí “citas evangélicas”. El evangelio NUNCA se ha esparcido gracias a la violencia; si acaso, A PESAR de ella (pues violencia y evangelio, en un mismo lote, son incompatibles).
–“Omitiré los comentarios sobre el maquiavelismo o el “demonismo” de mi postura, que son meros juicios de intención.”
No se trataba de juicios de intención, amigo: me fundaba en tus propias palabras, que ratificas en tu última intervención. Es el típico “realismo” (o “pragmatismo”) maquiavélico, basado en decir “Esto es lo que hay”, “Las cosas son así, nos guste o no”… y además en decirlo de manera inconmovible aunque se te pongan ejemplos de que las cosas pueden ser de otro modo (y de hecho lo fueron: Williams, Penn… Jesús, los apóstoles… modernamente Gandhi, Luther King, y tantos genuinos cristianos anónimos, incluso no pocos no cristianos, ateos también, que han preferido anteponer su conciencia a cualquier otra consideración). [Me dirás que son excepciones, tal vez… ¡Ah, amigo!, ¿pero no habíamos quedado que los liberales éramos individualistas? ¡Seámoslo con todas las consecuencias! Empezando por el imperativo categórico que llevamos dentro CADA UNO de nosotros.]
–Es poco serio citar, para salvar el escollo evangélico, ese versículo de esa sura coránica (aparte de que no viene a cuento). Pues los Evangelios (y todo el NT) son coherentemente pacifistas (ver, además del Sermón del Monte, pasajes como Romanos 12: 14-21; Efesios 6: 10-20; 1 Pedro 3: 9; etc.).
–Agregas: ““Todos los utopistas, de derechas o izquierdas, tienden a considerar “maquiavélico” cualquier argumento mínimamente realista”
No soy “utopista” de derechas, de izquierdas ni de nada. Soy cristiano (lo procuro), cosa que trasciende a todas esas patochadas humanas (y que, a la vez y por lo demás, está al alcance de cualquiera que lo desee: “El reino de Dios YA está ENTRE vosotros”, leemos en Lucas 17: 21, dato que descarta cualquier u-topía).
–Justamente porque simpatizo con el mundo anglosajón detesto cualquier clase de tiranía, explotación o exterminio. Fue en ese marco geográfico y cultural (o, más ampliamente, en la “cultura norteuropea”, como gustaba decir el gran teólogo Francis Schaeffer) donde se alcanzó por primera vez el equilibrio entre libertad y autoridad, sin duda gracias al fundamento bíblico (por tierras como la nuestra, prácticamente desconocido).
Un fundamento del que bebieron los grandes teóricos del liberalismo inglés, incluido el ateazo Hobbes, y que es la base de la cultura democrática-liberal, es decir, del modo pacífico de solución de conflictos.
Lo que pasa es que esos países, ya desde hace mucho tiempo, empezaron a anquilosarse; por un lado, al perder cada vez más la base bíblica por causa de la progresiva secularización (en principio, muy sana), pero más aún por una concepción crecientemente burguesa del cristianismo (a pesar de brillantes predicadores que trataron de seguir la estela del gran reformador John Wesley).
Y así, nunca pasaron a la fase siguiente, consistente en la aceptación radical del pacifismo bíblico (aunque hubo grupos que sí lo hicieron: cuáqueros, mennonitas, adventistas…) y la extensión de la democracia a las relaciones internacionales.
Ahí los anglosajones, como los demás países, han demostrado ser moralmente mediocres, y en vez de buscar la concordia y la convivencia civilizada, basada en el derecho, han buscado ante todo la rapiña.
Y en ésas estamos: con un planeta al que están volatilizando con la hermosa excusa que les (auto)suministró el 11-S.
¡Vade retro, Pus!
Cordiales saludos.
Comment by Hans-Cordura — April 2, 2007 @ 10:27 pm
He tenido exactamente la misma discusión con libertarios de derechas (anarcocapitalistas) que insistían en el pacifismo evangélico y la expansión incruenta del cristianismo, frente al estado. Para refutar esta forma de idealismo histórico, basta con echar un vistazo al mapa de las religiones mundiales que, como ya dije, resulta ser (¡sorpresa!) prácticamente idéntico al de los imperios (cristiano, musulmán, etc) que garantizaron la “expansión pacífica” ma non troppo de los distintos credos. Por poner un ejemplo fácilmente comprensible, ¿Por qué no tuvo éxito el cristianismo en Japón y China? Los creyentes quizás puedan apelar a los designios misteriosos de la providencia, pero un ateo y malo como yo puede llegar a una conclusión mucho más “maquiavélica”: los misioneros llegaron a oriente, predicaron la buena nueva, lograron inicialmente una buena cantidad de conversos (sobre todo en Japón), pero la falta de un Imperio político y militar que les respaldase dió finalmente al traste con la empresa cristiana oriental.
En definitiva, que los “brillantes predicadores” pacifistas no habrían predicado nada a nadie a no ser porque los conquistadores les servían de cobertura.
Y otra cosa, yo no mecioné en ningún momento a Dawkins, fuiste tú quien vinculaste mi postura con el “darwinismo social”, con Dawkins…y nada menos que con Hitler. Yo sólo hice un análisis basado en la realidad: en el choque de culturas humanas, las variedades dominantes tienden a destruir a las variedades minoritarias. Pero presuponer un “exterminio” deliberado de las culturas indígenas en la expansión de las naciones occidentales es simplemente sacar la cosas de quicio. La decadencia demográfica de las culturas humanas tecnológica y políticamente inferiores, cuando entran en contacto con una civilización superior, como ha explicado Jared Diamond y otros (y ya era conocido en los tiempos en que Darwin daba la vuelta al mundo en el Beagle), tiene causas muy diversas que no se identifican con el “exterminio” o el genocidio consciente: nuevas enfermedades, desmoralización de los nativos, desorden en su estructura familiar &c. Darwin se ocupa de este tema en el capítulo dedicado a las “razas humanas” de El origen del hombre, para quien desee mayor información.
Salud.
Comment by Eduardo — April 2, 2007 @ 10:49 pm
Eduardo, tu deformación “realista” te impide comprender lo que se te dice… ¡y dale con llamar “cristianismo” a lo que no fue más que su perversión! (Ay, la típica ignorancia supina de los ateos en materia religiosa…).
¿Quién sirvió de “cobertura” a Jesús y los apóstoles, salvo el mismo Dios?
¿Quién sirvió de “cobertura” a Wesley?
¿Quién sirvió de “cobertura” a Gandhi?
¿Quién sirvió de “cobertura” a Luther King?
¡¿Es que eres incapaz de discernir la realidad, tan “realista” como eres, si no es en términos de PODER y de VIOLENCIA? (No es extraño que los “liberales” prefiráis ganar a descubrir la verdad…).
Ya, ya sé que fui yo quien primero mencionó a Dawkins en este hilo… pero tú estabas haciendo una aplicación implícita de sus ideas, eso es lo que te dije (brrr…. qué paciencia
El “choque de culturas humanas”… eso me recuerda a lo del “choque de civilizaciones” (otro artificio autoexculpatorio). Habláis de estas cosas como si fueran naturales (claro, sois ‘bright’, ¿verdad?), como si surgieran espontáneamente… Habláis de ellas como cuando pontificáis sobre las “leyes naturales del libre mercado”.
¿Dónde queda la RESPONSABILIDAD HUMANA en el “choque de culturas humanas”, por el amor de Dios?
Más Kant y menos Maquiavelo, amigo Eduardo.
Y, sobre todo, más oír a la conciencia…
Comment by Hans-Cordura — April 2, 2007 @ 11:12 pm
No soy “maquiavélico”; daba por supuesto que se entendía el uso irónico que hacía del término.
Por dar sólo algunas pinceladas molestas. El cristianismo se forja dentro de un proceso complejo en el que la política cuenta; si prescindimos del espíritu santo, las leyes que explican la difusión del evangelio son análogas a las que explican la difusión de la coca-cola. “Jesucristo” es una elaboración en buena medida política, inseparable del credo nicénico, de la doctrina de Calcedonia, etc; es decir, de la historia de los concilios. Muchos ateos conocen la “materia religiosa” mucho mejor que los creyentes -y quizás precisamente por eso son ateos…
Gandhi fué un gurú estrafalario cuyo “pacifismo” pobrista terminó provocando unos dos millones de muertos. Después de conocer la guerra que se desencadenó el propio santón declaró: “Este episodio no tiene análogo en la historia del mundo, y me induce a inclinar la cabeza avergonzado”.
En lo de “Más Kant” estoy de acuerdo. Más razón, más ilustración, y menos fe.
Comment by Eduardo — April 2, 2007 @ 11:54 pm
Me resulta evidente el carácter puramente metafísico de las contribuciones del señor Hans. Habla de la “dignidad” del ser humano, como si tal concepto hubiese estado constituido desde la noche de los tiempos; pues no: la dignidad también se impuso, no se “descubrió”, no pre-existía a la evangelización (occidentalización) de las etnias irracionalistas existentes, en el pasado como en el presente. La humanidad no existe, más allá de (precisamente) la biología: en la política hay estados, estados enfrentados.
El mismo aliento metafísico late tras la identificación de un cristianismo “prístino”, tan inexistente como inoperante: si el cristianismo fue (o es) algo fue gracias a su asociación con el (los) Imperio(s).
Más Spinoza, más Clausewitz, más Marx, y menos Kant. Y sobre todo menos oir la voz de la conciencia, porque por ejemplo a Heidegger su “gewissen” le llamaba a la muerte y a la complicidad con el nazismo.
Comment by Ángel — April 3, 2007 @ 12:02 am
Tienes la mente en muchas cosas, amigo Eduardo, de ahí que pierdas el hilo.
El término ‘maquiavélico’ fui yo el primero en usarlo aquí, varias veces antes que tú lo hicieras, así que no estaba aludiendo a tu uso, irónico o no. Como ya te expliqué (pero parece que lees con excesiva premura), con él aludía a tu peligroso “realismo”, capaz de acabar justificando lo que sea menester (en “los tuyos”, claro). Conduce inevitablemente a la moral de situación. Todo sea por la “cultura occidental”. Así la IDEA (uso el término a la manera de Kierkegaard y Dostoyevski) devine más importante que la persona.
Hablas con demasiada ligereza del cristianismo. Tratas de colar eso de Nicea y Calcedonia (o sea, intentas remitir el “invento” de Cristo hasta cuatro siglos después de… Cristo), pero la harina es muy anterior, y el pan ya estaba cocido en el primer tercio del siglo I. Ése es el verdadero reto para los escépticos de pacotilla: cómo un hombre, sin duda especial, y cuyas andanzas y enseñanzas están recogidas en libros históricamente DATADOS, fue capaz de partir la historia. Y de inspirar, por ejemplo, TANTOS SIGLOS DESPUÉS, historias como la de los ‘Pilgrims’ y sucesores (todavía la política norteamericana está signada por ese hombre, aunque la mayoría de las veces sea sólo para instrumentalizarlo; lo cual, ojo, lejos de indicar que la política crea la religión más bien refleja cuánto la necesita). [No niego que muchos ateos conozcan la materia religiosa que muchos creyentes, pero, ¿acaso estoy hablando con uno?]
Tus insultos a Gandhi, aparte de reflejar una profunda ignorancia sobre el personaje (p. ej., si a algo se negó siempre Gandhi fue a ser gurú de nadie), parecen responder a un afán descalificatorio (no digo esto gratuitamente, he leído también tu “máquina de Coca Cola en el Reichstag”). Imputarle esos “dos millones de muertos” es tan aberrante como la interpretación violentista que muchos hacen de la frase “No he venido a traer paz, sino espada” (Mateo 10: 34), pronunciada por el Maestro de Nazaret en virtud de su conocimiento de la naturaleza humana. El paso siguiente, que también das, es sacar la frase que citas de contexto (olvidando que el Mahatma mantuvo su ‘ahimsa’ y su ’satyagraha’ hasta el mismo momento en que fue asesinado).
El hombre justo, pacífico y pacificador no hay duda de que removerá las conciencias y suscitará persecución. Es una ley de la maldad humana. Pero no puede haber cosa más absurda e injusta que imputarle a él esa persecución y/o los desórdenes subsiguientes. Y ahí reluce, de nuevo, tu maquiavélica visión de fondo, Eduardo (”No seamos ‘demasiado’ justos porque serlo entraña A LA POSTRE más injusticias”). Un “realismo” harto discutible (ni te imaginas lo que hubiera sido una revolución violenta de la India contra los ingleses dirigida por un genio como Gandhi), que suele basarse en un parcialísimo conocimiento de la historia (ignorante, p. ej., de cómo hubo pueblos que resistieron tan pacífica como eficazmente a los nazis, gracias a lo cual se perdieron muchas menos vidas en ellos que en los que siguieron los procedimientos habituales).
Lo tuyo nada tiene que ver con Kant (fervoroso creyente toda su vida), sino con el cálculo. Donde él hablaba de imperativo categórico, tú pones el imperativo hipotético. Donde él se regía por el “Debes”, tu ley es la Utilidad (como buen “liberal”; en materia económica, claro).
Pero, ojo: tienes todo el derecho a pensar como lo haces, y yo seré siempre el primero en respetártelo.
Un saludo.
Comment by Hans — April 3, 2007 @ 9:34 am
Ángel, IMPONER la dignidad humana es pisarla. Cualquier imposición es contraria a la libertad, y por tanto a la dignidad. Sólo cabe recurrir a ella en contextos de represión legítima. Pero éstos nunca pueden consistir en llevar la dignidad a nadie.
Lo que hace el evangelio (no confundir con la “occidentalización”) es RECONOCER la dignidad preexistente, innata e incondicional del ser humano. Por eso, a la pregunta que le hace un escriba, “¿Quién es mi prójimo?”, el Maestro dirigirá su atención a un extranjero, que por cierto profesaba una religión distinta a la de ambos (ver Lucas 10: 29-37). Mostraba así que el concepto de DIGNIDAD HUMANA traspasa todas las barreras y es consustancial al ser humano en tanto que creado por Dios (ver Hechos 17: 26-28).
Estoy de acuerdo contigo, Ángel, en que “la humanidad no existe, más allá de la biología”. Pero eso no es lo mismo que reducirla a biología. Ésta le impone unos límites como la letra al espíritu de un texto o cualquier continente a su contenido. [Es curiosa, por cierto, tu mezcla de visión naturalista (humanidad-biología) y convencionalista (dignidad impuesta), muy típica de los ateos prácticos y demás materialistas… ¿Y tú hablas de mi metafísica?
]
Necesariamente tengo que hablar en términos “metafísicos” (o que suenan así a los delicados oídos “escépticos”) porque el tema era la expansión de los colonos en Norteamérica, los cuales se confesaban creyentes en el Dios bíblico. Sólo desde una visión fenomenológica (i.e., captando su idiosincrasia) podemos entender cómo se conducían y analizar la eticidad de sus actos. Si hablas de asuntos en los que está envuelto, de manera primordial, el tema religioso, tendrás que conocer éste aunque sólo pensar en él te produzca dolor de estómago. Ya decía Eliade que “la escala crea el fenómeno”.
Tu visión del “cristianismo”, coincidente con la de Eduardo, ya la he rebatido en mi respuesta a éste. Sólo añadir que es un enfoque típicamente utilitarista (basado en el “éxito” de aquél como movimiento), lo que es lo mismo que decir una visión anticristiana (o si lo prefieres, a-cristiana) del fenómeno. Una vez más, te conviene leer a Eliade (o a Pascal: “Antes de refutarla, conoce la religión que tratas de refutar”, pero sobre todo lee directamente la Escritura).
Mi apelación a oír la voz de la conciencia no pretendía hacer de esta un absoluto epistemológico. Es un punto de partida (no por ello prescindible jamás), pero que idealmente ha de estar regido por la Revelación, sobre todo si de cristianismo hablamos. La conciencia no es más que un puntero que me indicará en cada momento el mejor código moral a mi alcance. Cada vez más exigente como es, hace también las veces de escalera (sobre todo si la escucho, lo que equivale a ir subiendo sus peldaños). En lo alto se halla la Revelación. Al descubrir ésta, sin embargo, no tiramos la escalera, pues nunca llegamos a hacer plenamente nuestros los perfectos caminos revelados, y necesitamos subir una y otra vez hacia ellos. Por eso, en términos cristianos, la conciencia es a la vez el Espíritu, o Cristo morando en nuestro corazón (ver Gálatas 2: 20; Romanos 2: 12ss.).
Kant es grande porque:
1. Cuestiona la metafísica y la teología natural, sentenciando las limitaciones de la pobre razón humana.
2. Enfatiza el indiscutible valor de la conciencia, hecho que rehumaniza al hombre cuando otros filósofos, como Descartes o Hume (tan acertados en otros asuntos) tendían a reducirlo a la condición de bestia.
Spinoza: brillante mecanicista que no comprendió la Escritura (de la que tanto habló).
Clausewitz: cínico vulgar que fascina a los maquiavelillos “liberales” (pero no os toméis esto como algo personal, por favor).
Marx: genio del pensamiento de mentalidad típicamente bíblica, pero con el grave hándicap de haberse negado a la trascendencia.
Feliz Navidad.
Comment by Hans-Cordura — April 3, 2007 @ 10:21 am
Por mi parte nada más, salvo agradecer que asuma que su postura es puramente metafísica. Continuar mostrando como pone usted la libertad, la dignidad, o el cristianismo en un mundo inmarcesible (el “cristianismo ideal” frente al “realmente existente”) que, ni me interesa, ni existe más allá de sus buenos deseos, sería ejercitar el kantiano espectáculo de ordeñar uno al chivo mientras el otro pone la criba.
Saludos.
Comment by Ángel — April 3, 2007 @ 11:32 am
Pues por mi parte algo más (me obligas, Ángel):
1. ¿Dónde he “asumido” yo que mi postura sea “puramente metafísica”? Nada que agradecer, por tanto.
2. Sobre el cristianismo… Si alguien te dice, pongamos por caso, que Adam Smith era partidario de la colusión empresarial, ¿no es cierto que saltarías enojado? (Bueno, presupongo que conoces a Smith). Y harías bien. Pues lo mismo hago yo cuando se llama “cristianismo” a lo que no lo es. ¿Por qué el rigor que exigimos a las referencias a otros pensamientos no podemos exigirlo en este caso?
3. La aplicación del cristianismo no es, ciertamente, inmarcesible. Pero sepamos, antes que nada, si el sujeto de esta frase (en concreto, su complemento de nombre) es cierto.
Cordiales saludos.
Comment by Hans-Cordura — April 3, 2007 @ 11:52 am
Aún si niegas que lo afirmaste, te lo agradezco, porque “actu exercito” no haces sino reconocer tu posición metafísica. Si alguien me dice que Adam Smith es una Institución milenaria (histórica, política), o, a la inversa, que el cristianismo es una teoría filosófica o económica, tendré que reconocer yo ahora que vivo fuera del mundo. No lo sabía.
Comment by Ángel — April 3, 2007 @ 12:00 pm
Ángel, espera entonces a que alguien te lo diga (y luego, si te lo crees, decides si te sales o no del mundo
El cristianismo tiene un corpus doctrinal escrito (llamado “Biblia”), igual que lo tienen las ideas de Adam Smith. [”Quien no obrare conforme a ello, es porque no le ha amanecido” (Isaías 8: 20).] Un elemental rigor exige atenerse a él.
Claro, si a lo que uno juega es a descalificar sin conocer, entonces no necesita rigor que valga. Con alguna ingeniosidad puede valer
Comment by Hans-Cordura — April 3, 2007 @ 12:57 pm
El cristianismo son muchas cosas y además ha evolucionado históricamente. No es lo mismo el cristianismo católico, evangélico, pentecostal, etcétera. Incluso dentro del catolicismo hay distintas tendencias. Precisamente esta variabilidad “doctrinal” permite que se adapte a las circunstancias. Si fuera realmente un “cuerpo de doctrina” fijo, no habría resistido dos mil años.
La biblia también aconseja matar a los apóstatas (Deuteronomio, 13, 7-11) y ningún “rigor” exige hoy atenerse a estas disposiciones, en otro tiempo elementales para la supervivencia de la religión.
Comment by Eduardo — April 3, 2007 @ 1:51 pm
No, no vale la excusa de que hay muchas ramas “cristianas”. Eso de las ramas con el cristianismo vale menos que con nada, pues todas ellas están de acuerdo en que la Biblia, el libro común, es la Palabra de Dios. Hay, pues, un fundamento objetivo. Y nada menos que infalible, según las distintas iglesias reconocen. Es sobre ese fundamento que hay que juzgarlas (y también a los que se van por las ramas
La historia de la cristiandad, por lo demás, no se reduce a esa variabilidad adaptativa que tú señalas (otra vez el darwinismo…). La Reforma es prueba de ello, por cuanto supone claramente una vuelta a los orígenes neotestamentarios. Hay siempre una tendencia a la desviación. Pero mientras tengamos la Biblia, y cuanto más la estudiemos, hay también una tendencia opuesta a la unificación en el Cristo de la Biblia (por supuesto, de ésta se quedarán fuera quienes no la estudian; por desgracia, mayoría dentro de la cristiandad).
Las leyes del Pentateuco, amigo, son las propias de una teocracia que se viene abajo cuando se instaura la iglesia y de los dos pueblos (judíos y gentiles) Cristo hace uno (ver Efesios 2: 14-16). Un pueblo sin estado y con ciudanía celestial (Filipenses 3: 20). Es lógico, por ello, que ya no tengan sentido las normas civil-teocráticas.
Un saludo.
Comment by Hans-Cordura — April 3, 2007 @ 4:42 pm
¿Unidad en la Biblia? Los mismos católicos no admiten que la Biblia, sin perjuicio de ser el “libro común” para todas las sectas cristianas, sea la única fuente (sola scriptura) de la “palabra de Dios”. Además de la Bilblia, cualquier católico debe reconocer el magisterio de la Iglesia y de la tradición. Pero la “tradición católica” dista de ser unánime, como demuestran las frecuentes disputas teológicas que tienen lugar dentro del paradigma católico, lo suficientemente maleable como para adaptarse darwinianamente (te guste o no) a muchos tiempos y lugares. Por ejemplo, la disputa salmantina entre Las Casas y Sepúlveda, precisamente a raíz de dos distintas visiones de la esclavitud. ¿Y qué decir de las agerridas discusiones sobre la libertad y la “ciencia media” en la polemica de auxiliis, en la que participaron dominicos y jesuitas?
Eso de que la Reforma supone una “vuelta” al Nuevo Testamento es una fábula luterana que ni los cristianos católicos, ni mucho menos los “escépticos”, están dispuestos a tolerar. Los orígenes del cristianismo son suficientemente oscuros como para que alguna secta cristiana pueda patrimonializarlos. La Reforma luterana arraiga en la necesidad política de los príncipes alemanes para segregarse de la monarquía romana y del Imperio español. Que la “libertad de conciencia” luterana es una fantasía de los teólogos se comprende fácilmente cuando se ve que la religión legítima no era “escogida” líbremente por los individuos, sino por los príncipes que detentaban también el poder temporal. En contra del principio protestante, sola fides, sola scriptura, hay que advertir que cuanto más se estudia la Biblia, más se fragmenta el cristianismo debido precisamente a la exigencia de “libertad de conciencia” individual.
No hace falta remontarse a la “teocracia” veterotestamentaria para poner en crisis la teoría de los “fundamentos” -esto aparte, otras citas evangélicas pueden proponerse en apoyo de La Ley (Mt 5, 17-19 ). Cualquier cosa que sea el “fundamento” del cristianismo, cada secta lo interpreta a su modo. Para muchos pentecontalistas y evangélicos americanos la creación del mundo en siete días y la creación especial de las especies forma parte de ese “fundamento”. Sin embargo, la mayoría de los católicos o los anglicanos no admiten que la narración literal del Génesis forme parte “fundamenal” del credo cristiano. A su vez, los católicos consideran “fundamental” la doctrina de la transubstanciación eucarística, cosa que los protestantes no comparten….etcétera, etcétera.
Comment by Eduardo — April 3, 2007 @ 5:14 pm