Alianza (conservadora) de civilizaciones
Whitard se lamentaba hace poco, y con razón, del escaso eco crítico que la polémica sobre la sociedad multicultural y el pluralismo religioso estaba encontrando en España. Aunque, teniendo en cuenta algunos de los últimos episodios, uno estaría tentado a preferir nuestra "espléndida ignorancia"…
Un ejemplo lo tenemos en la evolución del pensamiento conservador norteamericano, según Dinesh D’Souza, que en su último libro no se limita a criticar el "terrorismo de estado" israelí -concitando el justificado horror de Daniel Pipes, un terror de algún modo equidistante a los ataques islamistas (chechenos o palestinos) contra civiles, sino que llega a emplazar nítidamente a una próxima alianza entre el Islam y el Occidente conservador.
Es solo en apariencia paradójico que los conservadores religiosos estén alcanzando posiciones homólogas al izquierdismo extrañamente híbrido de la "Alianza de civilizaciones". Esta alianza de conservadurismos, en contra de lo que escribe Larry Arnhart, no tiene en realidad nada de "extraño".
En el fondo del pensamiento conservador, tal y como advertía Andrew Sullivan, se viene abriendo paso desde hace tiempo una poderosa marea crítica (de la que ni siquiera en España nos libramos) que está conmoviendo lentamente las ideas clásicas vinculadas con la Ilustración y la tradición liberal.
D’Souza, en esta línea de protesta contra el "laicismo" y el "ciencismo", argumenta ahora que los argumentos de los islamistas conservadores son básicamente correctos cuando alertan sobre el grave peligro que la moralidad "liberal" y la política de la laicidad representan para la visión religiosa del mundo. Los conservadores americanos deberían, consecuentemente, aliarse con los fundamentalistas islámicos para luchar contra la moralidad secular. El enemigo, para este nuevo "fusionismo" conservador y su inevitable relativismo moral religioso, ha dejado de ser la Sharia o el literalismo coránico; los theocon aúnan fuerzas hoy en contra del "fundamentalismo ilustrado". Según D’Souza, la izquierda cultural y "secularista" es culpable del terrorismo no por haberse mostrado blanda, sino demasiado "dura" con las políticas de secularización.
La izquierda es responsable del 11-S en los siguientes modos. Primero, la izquierda cultural ha fomentado la decadencia cultural americana que disgusta y repulsa a las sociedades tradicionales, especialmente las del mundo islámico, que están siendo superadas por estas cultura. Además, la izquierda está apoyando una campaña agresiva global para minar la familia tradicional patriarcal y para promover los valores seculares en las culturas no occidentales. Esta campaña ha provocado una violenta reacción entre los musulmanes que consideran que están siendo asediadas sus más queridas instituciones y creencias.
Si la izquierda "posmoderna" había internalizado el modelo relativista precisamente tras cuestionar el concepto de razón y de "progreso" científico, un cuestionamiento no tan distinto de la ciencia por parte de los conservadores está provocando resultados homólogos. Conservadurismo religioso y progresismo relativista poseen un mismo antepasado común: el rechazo de la Ilustración y de la naturaleza humana universal. Quizás llegará un momento en que, como ha advertido también Sam Harris, alguien deberá ganar la discusión; la Ira o la Ciencia, Cultura o Civilización.
Eso sí, en algo tiene razón D’Souza: tenemos a los enemigos de la sociedad abierta en nuestra propia casa.

