Lo raro es importante, aunque ambiguo. Por una parte tenemos lo raro valioso, el fundamento de la ciencia económica que resuelve la vieja "paradoja del valor": los diamantes son más valiosos que el agua porque son mucho más "raros" que una combinación química tan común como dos átomos de hidrógeno y otro de oxígeno.
Pero desde la ciencia de la evolución, lo raro es aquello que se encuentra permanentemente amenazado por la destrucción, tal como escribía Carlos Darwin: "La rareza, según la geología nos enseña, es la prescursora de la extinción". La razón es bastante simple; la naturaleza siempre está generando ligeras variaciones sobre el género original, pero si no están muy extendidas, lo más probable es que terminen siendo engullidas por las variaciones más comunes y beligerantes: natura non facit saltum.
Es asombroso que, pese a esta escasa ventaja de los "raritos" para dejar descendencia, en cada generación de humanos, animales o incluso ideas, jamás falten los elementos más exóticos.
En cuanto a mí, no soy capaz de precisar algo especialmente "raro". Soy raro en mi propia esencia; raro de los que se extinguen, claro, no de los valiosos…
Aye Aye, raro en extinción
Le paso el "meme" a todos los "raros" que se pasen por aquí. Vía La muchacha dorada.


