La predilección del de Bloomsbury por la intervención poco tuvo que ver con el mariconeo, sino más bien con su profundo elitismo, arrogancia y pijería.
Insisto en que es preocupante y en que no puede considerarse anecdótico. Ya no sólo es un banner, sino un artículo de opinión que firma Luis Margol para reseñar el libro de Francisco Cabrillo Economistas extravagantes.
Sustituir la crítica científica por el socioanálisis y la psicohistoria puede servir para añadir munición al activismo de partido, en continuación de la tesis onceava de Marx sobre Feuerbach; pero a medio plazo este activismo no es capaz de enfrentar los problemas fundamentales. Cuando se trata de hacer análisis económico, y científico en general, ¿Qué importancia pueden tener las "predilecciones"? ¿Es que la macroeconomía es una cuestión de "actitud"? ¿Será que la economía mixta es una disposición del carácter, a la manera como otros consideran el naturalismo una "actitud mental"?
Eso sí, el comentarista tiene cintura suficiente para desviar su argumento ad hominem desde la psicosexualidad a otras características psicológicas de clase como el "elitismo" y la "pijería". Pero nunca despega del socioanálisis más vulgar.
Son sorprendentes las coincidencias de este activismo llamado "liberal" con la táctica seguida por los partidos e intelectuales marxistas, que también rechazaban a priori las teorías alternativas por considerarlas meros prejuicios clasistas.
Si lo que desea Libertad Digital es atraer a un público algo más razonable y menos partidista, hay que reconocer que entre sus rabietas "anticiencistas", los argumentarios de bolsillo, las frecuentes apelaciones a la anarquía, y estas piezas de crónica rosa…no lo están poniendo nada fácil.
John M. Keynes, el "pijo" de Bloomsbury.


Hmm, no sé, esta línea de artículos parece responder al principio “siente un gay en su mesa”, tiene algo de artificioso. Si se trata de una estrategia de márketing destinada a ampliar el público de LD o a mitigar el rechazo que muchísima gente siente hacia ella, me parece errada, como el “siente un progre -o una recua, más bien- en su mesa” de Gallardón. No creo que los colectivos homosexuales vayan a ponerse a leer LD en masse, ni abandonar sus querencias rojiverdes. Si se trata meramente del estilo del articulista, sin segundas intenciones, pues perfecto, pero es un género de artículo que a mí, personalmente, me interesa poco o nada.
Comment by Chema — February 26, 2007 @ 1:20 am
En este caso concreto podría tratarse más de una cuestión de etiqueta o de corrección política. Era demasiado grosero y anti moderno impugnar el “intervencionismo” por su origen homosexual, así que decidieron suavizar el socioanálisis dándole un barniz de clase. De este modo ya no sólo es que no se enemisten con los gays…sino que atraen a las clases medias advirtiéndoles del pijerío de Keynes.
Argumentario de bolsillo y, por cierto, como decías en otro mensaje, muy influído por Johnson (”Los intelectuales”); sólo que en este caso, no cuela ni por asomo…
Comment by Eduardo — February 26, 2007 @ 1:35 am
Comparto la opinión de Chema de que no se trata de otra cosa que aquello de “siente a un gay en su mesa”. Todo el discurso, todos sus artículos tiene ese toque frívolo y radical chic (pero de derechas) tan característico de ciertas columnas del fin de semana. No creo que se trate tanto de socioanálisis como de firvolidad. Cuenta su “agitada” vida social en una crónica tan levemente superficial como aquellas de Candace Bushnell que inspiraran “Sexon en NY” sólo que con un toque reivindicativo… de derechas! No se hasta que punto es errado incluir este tipo de columnas pero, siendo sincero, me resultan infinitamente más tolerables que las de Pio Moa, Jacoby, Valín o Luis del Pino, por citar alguno y dejandome demasiados en el tintero.
Un saludo
Comment by Andrés H. — February 26, 2007 @ 1:58 am
¿Onceava o undécima?
Creo que es undécima: “Undécima estación, Cristo es clavado en la cruz”.
Comment by amdg — March 3, 2007 @ 9:06 am
Por cierto, estoy leyendo el Tiempos Modernos de Johnson en el que también se interpreta la política frívola de Keynes durante la entreguerra “en clave de homosexualidad”.
Margol va a empalagar pronto, me temo.
Comment by amdg — March 3, 2007 @ 9:09 am
Igual es undécima, pero siempre se ha dicho “onceava tesis de Marx…”
Comment by Eduardo — March 3, 2007 @ 2:02 pm
¿De Marx o de Feuerbach? Estas perdiendo facultades, Eduardo
Comment by amdg — March 6, 2007 @ 8:57 pm
Ups, es de Marx, por supuesto, sobre F…
Comment by amdg — March 6, 2007 @ 8:59 pm
Reconozco que sin haber estado en la presentación del libro de Cabrillo quizá no se entendía del todo bien el comentario de Margol sobre una fugaz afirmación de Rodríguez Braun (en su habitual tono humorístico, aquí poquísimo afortunado) relacionando homosexualidad y falta de descendencia con despreocupación por el mañana y de ahí alehop con intervencionismo y blublibla, todo concentrado en una pequeña maldad ya digo que pretendidamente ocurrente y que Margol critica apoyándose además en la réplica del propio Cabrillo durante el acto en cuestión, en fin, que el intervencionismo y la ‘fatal arrogancia’ de Keynes se debía a ese arrogante elitismo que hace creerse a uno digno rector de la vida del resto de los mortales… y por lo demás, solo añadir que disfruto tanto de las crónicas de LM como de los de la i n m e n s a mayoría de columnistas de LD, usted se lo pierde, Andrés H., si le resultan poco o nada tolerables… saludos
Comment by jamptype — March 24, 2007 @ 12:20 pm
porfa, añade esto al paréntesis ‘(en el habitual tono humorísítico del argentino, poco afortunado en su chascarrillo sobre el mariconeo de Keynes)’, gracias
Comment by jamptype — March 25, 2007 @ 12:01 pm