La predilección del de Bloomsbury por la intervención poco tuvo que ver con el mariconeo, sino más bien con su profundo elitismo, arrogancia y pijería.

Insisto en que es preocupante y en que no puede considerarse anecdótico. Ya no sólo es un banner, sino un artículo de opinión que firma Luis Margol para reseñar el libro de Francisco Cabrillo Economistas extravagantes.

Sustituir la crítica científica por el socioanálisis y la psicohistoria puede servir para añadir munición al activismo de partido, en continuación de la tesis onceava de Marx sobre Feuerbach; pero a medio plazo este activismo no es capaz de enfrentar los problemas fundamentales. Cuando se trata de hacer análisis económico, y científico en general, ¿Qué importancia pueden tener las "predilecciones"? ¿Es que la macroeconomía es una cuestión de "actitud"? ¿Será que la economía mixta es una disposición del carácter, a la manera como otros consideran el naturalismo una "actitud mental"?

Eso sí, el comentarista tiene cintura suficiente para desviar su argumento ad hominem desde la psicosexualidad a otras características psicológicas de clase como el "elitismo" y la "pijería". Pero nunca despega del socioanálisis más vulgar.

Son sorprendentes las coincidencias de este activismo llamado "liberal" con la táctica seguida por los partidos e intelectuales marxistas, que también rechazaban a priori las teorías alternativas por considerarlas meros prejuicios clasistas.

Si lo que desea Libertad Digital es atraer a un público algo más razonable y menos partidista, hay que reconocer que entre sus rabietas "anticiencistas", los argumentarios de bolsillo, las frecuentes apelaciones a la anarquía, y estas piezas de crónica rosa…no lo están poniendo nada fácil.

 

John M. Keynes, el "pijo" de Bloomsbury