Un estudio dirigido por Jill Pruetz, de la universidad del estado de Iowa, acaba de documentar el uso de herramientas de caza entre un grupo de chimpancés (Pan troglodytes verus) en Senegal. Sus conclusiones se han popularizado rápidamente gracias a que el estudio estaba subvencionado por National Geographic, y se publicará en el número de marzo de Current Biology.

Aparentemente, el tipo de habilidad mental, y la destreza física requerida para elaborar este mecanismo de caza, resultarían análogos al de nuestros ancestros homo, con lo que el hallazgo obligaría a replantear partes del propio esquema de la evolución humana.  

Hace poco conocíamos descubrimientos arqueológicos que evidenciaban el uso y transporte de herramientas entre los chimpancés de hace 4300 años. Según los trabajos de Julio Mercader, sería posible suponer que nuestros más cercanos parientes comenzaron a desarrollar estas conductas hace millones de años. Ante semejantes evidencias, es tentador pensar en los chimpancés como un "primate conservador", en comparación al "primate progresista" humano, capaz de multiplicar su destreza e inteligencia a través de la evolución cultural.

Desde 1960 sabíamos que los chimpancés construían y empleaban herramientas; hoy sabemos que esta cualidad anteriormente atribuída en exclusiva al ser humano, no es extraña en los primates y se extiende a algunos tipos de pájaros e incluso a algunos moluscos.

El estudio del equipo de Pruetz da un paso más y acredita la utilización de armas de caza entre primates no humanos. Podrá considerarse una tecnología rudimentaria, o un episodio más o menos aislado, pero sea como fuere supone un episodio más en la ruptura de la discontinuidad entre el hombre y la gran familia de los primates. Además, el hecho de que Pruetz y Bertolami hayan documentado 22 casos de caza con ramas recortadas sólo entre las chimpancés hembra podría ayudar a cuestionar el origen "masculino" de esta actividad.

En la literatura sobre chimpancés existe una gran discusión sobre la caza entre machos adultos, básicamente porque son ellos los únicos que la hacen, y no utilizan herramientas" (…) Las hembras raramente toman parte. Y por ello esto resulta tan increíble a tantos niveles. No se trata solo de chimpancés cazando con herramientas, sino de hembras, y la mayoría de los que cazan junto con ellas son adolescentes hembras. 

Es clásico de los primates que cuando existe una nueva innovación, en particular en términos de uso de herramientas, las gneraciones más jóvenes lo aprenden rápidamente. Las últimas en aprenderlo son los adultos, principalmente los machos (…) Esto se debe a que los inmaduros aprenden de aquellos con los que se encuentran más vinculados, sus madres. 

Parece que esta caza con herramientas tiene una naturaleza intraespecífica, es decir, que se cazan animales de otra especie. Pero si llegara a observarse una conducta cazadora interespecífica, entre ejemplares de la misma especie, el caso constituiría un documento muy valioso para escribir una etología de la guerra.

La hembra adolescente “Tumbo” nos recuerda que, en definitiva, nunca fuimos ángeles: