Tanto el nazismo como el marxismo se han apoyado –aunque no solo—en la ciencia de Darwin. No obstante, Darwin trató de explicar por qué el comportamiento ético que promueve la compasión, la ayuda al débil, etc., no contradice su teoría, sino que es una manifestación evolutiva superior, aunque invierta el desarrollo natural anterior al hombre. Sospecho que no logró demostrarlo, y que su intento entra ampliamente en el terreno de la doxa, no de la episteme.
Ya sé que el tema es cansino. Pero Pío Moa continúa con el minucioso desguace de sí mismo en la serie de "artículos" dedicados a criticar lo que llama "ciencismo ateo". Comparto la sospecha de que las últimas opiniones de éste historiador amateur pudieran ser la consecuencia de intentar coordinarse cínicamente con una cierta agenda de la derecha religiosa en España. Cuesta mucho trabajo suponer que una persona con aparente inteligencia pueda llegar a estas conclusiones de otro modo.
También podría ser que Moa fuera, simplemente, un abrumador ignorante. Una especie de Jacques Chirac a la española. En primer lugar, porque no conoce bien la obra de Darwin. En segundo, y lo que es mucho más importante, porque parece limitar el "darwinismo" o la "evolución" a los textos de Charles Darwin y ciertos intérpretes suyos seleccionados, como si las "franjas de verdad" de la evolución hubieran quedado detenidas en la lunática versión del racismo biológico, a la manera de Ernst Haeckel, o en sus posteriores interpretaciones "totalitarias". Es más que obvio que Moa no tiene ninguna noticia de la obra de Steven Pinker, Daniel Dennett, Marc Hauser o Frans de Waal, por mencionar solo a los teóricos más conocidos. Todos han tratado con algo más que solvencia temas morales (incluyendo la libertad, la idea de religión, la moralidad &c) desde un paradigma darwiniano. Y son todos demócratas entusiastas.
La idea misma de que el totalitarismo nazi, fascista o incluso marxista, es una derivación del evolucionismo o del "ciencismo", no deja de ser una mastodóntica majadería. Los nazis jamás fueron "ateos", y su concepto de "ciencia" incluía la telepatía, el vegetarianismo obligatorio o la idea de que los arios no habían evolucionado a partir de los monos, como el resto de las razas humanas. ¡Toda una demostración de genuino darwinismo! Durante buena parte del período soviético, la creencia en la ciencia de la evolución era tan débil como para oficializar la doctrina neolamarckista de Lysenko durante ¡tres décadas! Como es conocido, el diamat, aquel escolasticismo marxista tan "científico", también rechazaba el principio termodinámico de entropía por tratarse de una "ley burguesa", entre otras exclusiones arbitrarias de la nueva "ciencia revolucionaria".
Pío Moa, o los principios del "pensamiento" político que parasitan sus opiniones, no sólo comete una y otra vez la falacia de reductio ad hitlerum, descubierta por Leo Strauss, sino que pretende haber detectado un peligro esencial en la idea misma de ciencia. Desde este "anticiencismo espiritualista", cualquier intento de someter los temas morales al escrutinio de la razón, será considerado una praxis peligrosa per se. Haciendo compañía a Eduardo Haro-Tecglen, Moa conecta aquí con la misma tradición revolucionaria radical de la que, según parece, jamás logrará desprenderse: Jean Jacques Rousseau, que subrayó la antítesis entre Ciencia y Política, o Max Horkheimer, que estableció que sólo la ciencia socialista podría hacer coincidir Verdad y Emancipación.
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…Por cierto, que el "creacionismo de bolsillo" de Moa es perfectamente compatible, casi calcado, a la propaganda del fideísta islámico Harun Yahya (Adnan Oktar), que últimamente andaba ocupado en difundir sus críticas del "ciencismo ateo" en Francia, mostrando las "relaciones ocultas entre el darwinismo y las sangrientas ideologías del comunismo y el fascismo".


Buena reseña. Muchas personas no tienen ni idea de lo que se está guisando en las catacumbas. Lástima que estas noticias no tengan difusión a otros niveles.
Saludos.
Comment by Evolutionibus — February 18, 2007 @ 12:04 pm
Yo en alguna ocasión he criticado el cientifismo, o cientismo, o como se quiera llamar. Claro que lo que criticaba podrían algunos considerarlo un hombre de paja. “Si quieres debatir conmigo define tus términos”: decía Voltaire. Para mi el cientifismo es una visión de la realidad exclusivamente “científica”, mecanicista, reduccionista, simplista, materialista, que no contempla otros aspectos de nuestra naturaleza y pretende excluirlos (en definitiva una forma de fe y de agresión). Si los contempla, como hacen esos autores que mentas (pioneros en estas perspectiva) y que Moa quizá no conozca, no es cientifismo, es ciencia. De la ciencia “verdadera” (permítaseme esta expresión un poco incoherente con la naturaleza misma de la ciencia) no se puede sacar ningún totalitarismo y es ampliamente compatible con las libertades y la democracia, como esos autores ponen de manifiesto en sus obras imprescindibles para estar al día, y no seguir anclado en el siglo XX y sus excesos (guerra civil y demás).
Comment by Germánico — April 18, 2007 @ 10:28 am