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Ciencia & Paraciencias, FilosofíaFebruary 18, 2007 11:47 pm

La línea punteada de la izquierda es la que seguiría un fideísta; pasando directamente de la "Revelación" a "Mantener siempre la revelación". La línea punteada de la derecha es el camino de la teología que intenta reconciliarse con la "Razón" y la ciencia basada en evidencias. El teólogo "racionalista" recorrerá el bucle ("Mantener siempre la revelación" a "¿La evidencia apoya la revelación?") buscando evidencias positivas, hasta que confirmen algún aspecto "racional" de la revelación. Las evidencias "contrafácticas" (desde el punto de vista del "hecho" revelado) serán deshechadas sistemáticamente, puesto que la verdad de la revelación no será nunca puesta en cuestión.

En cualquier caso, por la vía fideísta o por la vía "racionalista", cualquier género de "pensamiento religioso" se encuentra atrapado en algún lugar de este algoritmo.
 

 

Hispanoamérica, Socialismo 6:03 pm

 

El sistema marxiano tiene un pasado y un presente, pero no puede contar con un futuro duradero (…) En el campo de las ciencias naturales, una obra como la de Marx sería hoy imposible. Ha podido adquirir influencia, una fuerte influencia, sobre las ciencias sociales que aún se encuentran en un estadio infantil, y probablemente la irá perdiendo lentamente, muy lentamente. Lentamente porque sus soportes más sólidos no están en la mente convencida de sus defensores sino en sus corazones, en sus deseos y esperanzas.

Eugen von Böhm-Bawerk, La conclusión del sistema marxiano

A pocos días de cumplirse el 25 aniversario de la proclamación del "embargo" contra Cuba por la administración del entonces presidente John F. Kennedy, Oscar Espinosa recuerda algunos datos de interés.

Pese al "feroz bloqueo", una especie de versión caribeña ampliada de la "pertinaz sequía" franquista, los EE.UU son hoy el sexto socio comercial de Cuba con un volumen de comercio superior a 500 millones de dólares anuales. Los americanos abastecen a la isla de maíz, carne de ave y otros alimentos y medicinas de primera necesidad.

Además, los cubanos residentes en Estados Unidos (que, con notable falta de "anti-imperialismo" decidieron abandonar el paraíso socialista) suministran una cifra de hasta 1.000 millones de dólares al año a sus familias en la isla, hecho que por sí solo supone un definitivo golpe de gracia contra el socialismo "real" cubano. Los exiliados en el Imperio también proporcionan más de 100 millones de dólares anuales en concepto de pago a llamadas telefónicas entre las dos naciones.

Pero el auténtico embargo, como recuerda Espinosa desde el ostracismo, consiste en el totalitarismo socialista impuesto por los pistoleros marxistas en Cuba desde el ya remoto 1 de enero de 1959, fecha de inicio para una "democracia popular" que apenas logra ocultar la verdadera oligarquía de partido culpable del retraso económico y la ignominia política que siguen dominando la ex colonia española.

El socialismo político en Cuba, del mismo modo que el bolchevismo en Rusia, únicamente en las fantasías de los fundamentalistas socialistas puede ser presentado como una especie de camino objetivo hacia la "modernización". La revolución no aceleró, sino que obstaculizó notablemente el proceso hacia una economía capitalista que sólo puede tener lugar allí donde se salvaguardan los derechos de propiedad, donde un régimen constitucional protege la ley de las arbitrariedades políticas y donde se genera un sistema de incentivos económicos para provocar el dinamismo comercial.

Pero estas condiciones son sistemáticamente negadas por los regímenes socialistas. 

Tanto en el caso soviético (con la cébebre "Nueva Política Económica" de Lenin), como en el cubano (en la probable "transición" o reforma que se avecina ¿siguiendo el modelo chino?), la prudencia política obliga a rectificar constantemente esa atroz centralización económica y política que sólo puede generar una monstruosa maquinaria de la escasez. La experiencia histórica demuestra una y otra vez que el socialismo político genera pobreza, descontento, ignorancia y superstición. Aunque otros se empeñen todavía en colocar la irracionalidad en el bando de "la derecha", como si las doctrinas socialistas no fueran ellas mismas piezas maestras de superstición económica que, por cierto, sólo pueden ser sostenidas manu militari.

De otro modo, ¿quién podría realmente tomarse en serio los "sueños y esperanzas" marxistas? Böhm-Bawerk, eso sí, se equivocó al pronosticar un futuro poco duradero al socialismo. Ni la duración es, como pensaba Hegel, un criterio eminente de "racionalidad"; ni la fortuna es el destino de todas las sociedades humanas que se empeñan en ser infortunadas.

Vía Babalú.

Ciencia & Paraciencias 1:04 am

Tanto el nazismo como el marxismo se han apoyado –aunque no solo—en la ciencia de Darwin. No obstante, Darwin trató de explicar por qué el comportamiento ético que promueve la compasión, la ayuda al débil, etc., no contradice su teoría, sino que es una manifestación evolutiva superior, aunque invierta el desarrollo natural anterior al hombre. Sospecho que no logró demostrarlo, y que su intento entra ampliamente en el terreno de la doxa, no de la episteme.

Ya sé que el tema es cansino. Pero Pío Moa continúa con el minucioso desguace de sí mismo en la serie de "artículos" dedicados a criticar lo que llama "ciencismo ateo". Comparto la sospecha de que las últimas opiniones de éste historiador amateur pudieran ser la consecuencia de intentar coordinarse cínicamente con una cierta agenda de la derecha religiosa en España. Cuesta mucho trabajo suponer que una persona con aparente inteligencia pueda llegar a estas conclusiones de otro modo.

También podría ser que Moa fuera, simplemente, un abrumador ignorante. Una especie de Jacques Chirac a la española. En primer lugar, porque no conoce bien la obra de Darwin. En segundo, y lo que es mucho más importante, porque parece limitar el "darwinismo" o la "evolución" a los textos de Charles Darwin y ciertos intérpretes suyos seleccionados, como si las "franjas de verdad" de la evolución hubieran quedado detenidas en la lunática versión del racismo biológico, a la manera de Ernst Haeckel, o en sus posteriores interpretaciones "totalitarias". Es más que obvio que Moa no tiene ninguna noticia de la obra de Steven Pinker, Daniel Dennett, Marc Hauser o Frans de Waal, por mencionar solo a los teóricos más conocidos. Todos han tratado con algo más que solvencia temas morales (incluyendo la libertad, la idea de religión, la moralidad &c) desde un paradigma darwiniano. Y son todos demócratas entusiastas.

La idea misma de que el totalitarismo nazi, fascista o incluso marxista, es una derivación del evolucionismo o del "ciencismo", no deja de ser una mastodóntica majadería. Los nazis jamás fueron "ateos", y su concepto de "ciencia" incluía la telepatía, el vegetarianismo obligatorio o la idea de que los arios no habían evolucionado a partir de los monos, como el resto de las razas humanas. ¡Toda una demostración de genuino darwinismo! Durante buena parte del período soviético, la creencia en la ciencia de la evolución era tan débil como para oficializar la doctrina neolamarckista de Lysenko durante ¡tres décadas! Como es conocido, el diamat, aquel escolasticismo marxista tan "científico", también rechazaba el principio termodinámico de entropía por tratarse de una "ley burguesa", entre otras exclusiones arbitrarias de la nueva "ciencia revolucionaria".

Pío Moa, o los principios del "pensamiento" político que parasitan sus opiniones, no sólo comete una y otra vez la falacia de reductio ad hitlerum, descubierta por Leo Strauss, sino que pretende haber detectado un peligro esencial en la idea misma de ciencia. Desde este "anticiencismo espiritualista", cualquier intento de someter los temas morales al escrutinio de la razón, será considerado una praxis peligrosa per se. Haciendo compañía a Eduardo Haro-Tecglen, Moa conecta aquí con la misma tradición revolucionaria radical de la que, según parece, jamás logrará desprenderse: Jean Jacques Rousseau, que subrayó la antítesis entre Ciencia y Política, o Max Horkheimer, que estableció que sólo la ciencia socialista podría hacer coincidir Verdad y Emancipación.

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…Por cierto, que el "creacionismo de bolsillo" de Moa es perfectamente compatible, casi calcado, a la propaganda del fideísta islámico Harun Yahya (Adnan Oktar), que últimamente andaba ocupado en difundir sus críticas del "ciencismo ateo" en Francia, mostrando las "relaciones ocultas entre el darwinismo y las sangrientas ideologías del comunismo y el fascismo".