No sólo me refiero al hecho, quizás más humorístico que escandaloso, de que estos payasos sean tomados en serio y de que se los convierta en objetos de reverencia y de solemnes -aunque frecuentemente aburridos- estudios; no sólo me refiero al hecho fabuloso de que el retórico Fichte y el charlatán Hegel sean colocados en un mismo plano que hombres como Demócrito, Pascal, Descartes, Spinoza, Hume, Kant, J.S. Mill y Bertrand Russell, y de que sus enseñanzas morales sean consideradas seriamente y, tal vez, reputadas superiores a las de estos otros maestros, sino también al hecho de que muchos de estos lisonjeros historiadores de la filosofía, incapaces de discriminar entre el pensamiento y la fantasía -por no decir nada del bien y el mal- se atreven a declarar que su historia es nuestro juez, o que su historia de la filosofía constituye una crítica implícita de los diferentes "sistemas de pensamiento". En efecto, es evidente, creo yo, que su adulación sólo puede ser una crítica implícita de su historia de la filosofía y de esa vana pompa y ruido con que se trata de glorificar a la filosofía. Parece ser ley de lo que a esta gente le gusta denominar "naturaleza humana", que la fatuidad se desarrolle en razón directamente proporcional con la deficiencia del pensamiento e inversamente proporcional al valor de los servicios prestados al bienestar humano.
La sociedad abierta y sus enemigos, Capítulo XII - III
¿Qué pensaría Popper de la historia parcial de las "mentalidades"?


La historia positiva , deja fuera realidad distintas de la política , acontecimientos militares, decisiones económicas …etc .Una noción de historia total hace necesario incorporar realidades culturales parciales , de ahí el merito de esta historia de las mentalidades , son historias especializadas , en la historia del el Arte se ve muy claro .En realidad es una historias social
Comment by peggy — February 18, 2007 @ 9:37 am
A ver, Eduardo, comento más para ver si me puedes aclarar un poco el cacao mental que tengo que para otra cosa. Como sabes no he estudiado filosofía más allá del COU pero tengo gran interés por la materia y paciencia lectora, amén de unos par de cursos sobre epistemología de las ciencias sociales. A día de hoy sólo he leído (bueno, sólo no pero casi) filosofía política. En concreto he leído cuidadosamente a Hayek, Berlín, Rawls, Popper (aunque la sociedad abierta no la he leído completa ni por asomo) y a Oakeshott que, como también sabes, es quien escribe más a mi gusto. El caso es que cuando habla de las influencias directas en su pensamiento -y no se retrotrae a los griegos- siempre se cita a Spinoza y Monaigne, pero sobre todo a Hegel y los idealistas británicos Green o Bosanquet (sobre todo para lo que él llama la “filosofía de la experiencia”, la epistemología). Sin embrago vengo obsrevando que gente como tú criticais con toda la artillería a ese tipo de autores. Como no tengo un framework general y completo en el que situar mis conociemientos filosóficos estoy algo perdido. ¿qué me puedes cometar?
Un saludo
Comment by Andrés H. — February 19, 2007 @ 1:14 am
Para darte una respuesta mínimamente orientadora debería conocer mejor qué dice Oakeshott de Hegel y esos intérpretes suyos (Green, Bosanquet) de los que yo no tengo ninguna noticia. Un inconveniente añadido es que todos estos filósofos de la tradición liberal, y conservadora, los estoy estudiando una vez terminada la licenciatura (de filosofía), puesto que en la facultad no tuvimos ninguna noticia de Hayek, Popper, Oakeshott…no digamos ya Leo Strauss, por lo que puedes considerar los textos de esta bitácora como una especie de “síntesis” en formación.
De Oakeshott lo único que conozco son artículos aislados y sobre todo su texto sobre el “racionalismo político”. A los demás autores que mencionas los conozco mejor (excepto a Montaigne), pero no puedo aventurarme sobre el tipo de recepción que habrá hecho, en particular, el propio Oakeshott.
Popper critica el “hegelianismo” por su verborrea y su carácter, digamos, “paracientífico”. La sociedad abierta es un texto recomentable, aunque luego podría discutirse si el mismo Popper no cae en una suerte de idealismo ingenuo al concebir su filosofía “humanitarista”, un poco en la tradición del español Vitoria. También es discutible la teoría de la ciencia de Popper (la crítica que le hace Gustavo Bueno en la TCC es muy potente), aunque aquí ya nos meteríamos en honduras. Sin embargo, las críticas a la dialéctica como “saber absoluto” me parecen totalmente legítimas. El problema, tal como lo veo, es que la dialéctica destruye la idea de ciencia, regresando a antes de las “Críticas” de Kant. Lo hemos visto tal y como se ha desarrollado el pensamiento dialéctico dentro del marxismo, creando una dogmática rígida y hostil a la ciencia, y en la tradición del idealismo alemán (Neoconomicón acaba de escribir sobre esto: ¿Es la razón el problema?). Supongo que la “artillería” que has reconocido iba en esta dirección.
Comment by Eduardo — February 19, 2007 @ 1:50 am
Muchas gracias. La verdad es que estoy intentando profundizar en el pensamiento de Oakeshott pero me cuesta… verás, voy por la justificación que hace Podoksik de que su primera obra, Experience and its modes, es una alegato idealsita neokantiano escrito en términos y para un público neohegeliano. Como si Oakeshott perteneciese, epistemológicamente, a una variante del idealismo absoluto de Hegel y Green, que es subjetivo. Y al hacerme el cacao mental tengo la impresión de que las cosas serían mucho más fáciles si tuviese un marco, un framework claro de la historia de la filosofía y sus corrientes. Así que allá va la siguiente pregunta: ¿alguna sugerencia?, ¿algún libro que, sin ser demasiado pesado, me introduzca seriamente en la filosofía y su historia?
Gracias y un saludo
Comment by Andrés H. — February 19, 2007 @ 2:25 am
No soy yo mucho de “manuales”…por experiencia me resulta más económico enfrentarme a los atuores directamente. Sobre historia de la filosofía general, como introducción, estaban bien los dos pequeños volúmenes de Bertrand Russell, que incluso están en bolsillo. A un nivel más alto, la historia de la filosofía de Copleston en nueve tomos, o el Diccionario de filosofía de Ferrater Mora. Lo que no te recomiendo es la historia de Felipe Marzoa.
Pero sobre el siglo XX, la cosa se complica, yo mismo no conozco ningún manual decente. Mi “problema” es que la filosofía del siglo pasado me empieza a interesar a partir del positivismo lógico y, posteriormente, de la nueva filosofía de la ciencia (Hacking, Kuhn, Feyerabend). El neokantismo me queda muy lejos. Pero para conocer el idealismo de Hegel no hay nada mejor, ni más comprensible (de hecho es lo único comprensible que tiene), que sus lecciones de filosofía de la historia universal.
Comment by Eduardo — February 19, 2007 @ 2:39 am
precisamente la historia de la filosofia de Bertrand Russel , esta ahora , esta semana en la coleccion de Rba , sobre grandes pensadores …te lo digo pues la compre , en el kiosco ,
Comment by peggy — February 19, 2007 @ 2:45 am
Dios mío… y me entero un domingo!!! Seguro que mañana ya no la tiene ningún kiosquero. Haré lo que pueda. En cualquier caso, muchas gracias Peggy
Comment by Andrés H. — February 19, 2007 @ 3:45 am
Por cierto Eduardo, se me olvidaba. Bradley también es una influencia muy importante -no se cómo se me ha pasado. A ver si al final me aclaro…
Un saludo y gracias por todo
Comment by Andrés H. — February 19, 2007 @ 3:56 am
No es por meter cizaña, os lo cuento como anécdota. Hace unas meses asistí a la presentación de un libro de semblanzas de personajes de la cultura universal. Oficiaban, además del autor, Antonio Escohotado y Juan Manuel de Prada. Afortunadamente, Prada habló poco; pero Escohotado estaba lanzado, y pronunciaba dictámenes bastante terribles sobre casi todos los personajes (creo que sólo salieron bien parados Jefferson, Aristóteles y Spinoza). Cuando le llegó el turno a Bertrand Russell, además de tacharle de frívolo y de exhibicionista moral, contó que la editorial universitaria que le había encargado la Historia de la filosofía (Cambridge, creo) se la tiró a la cabeza “porque era una mierda” (sic), y se negó a pagarle la jugosísima remuneración que le había ofrecido. Bueno, yo no la he leído, pero la verdad es que no me apetece demasiado. Russell es poquita cosa como filósofo y no sé si vale algo como divulgador.
Por cierto, hablando de Escohotado, tiene un volumen de Filosofía y Metodología de las Ciencias Sociales que es libro de texto en la UNED. Como manual básico introductorio de filosofía es muy asequible, y se lee con gusto; aunque es muy personal y algo tramposo (no le dedica ni una coma a la filosofía medieval ni a la escolástica española, etc). Como Andrés menciona el idealismo alemán, E. es especialista, hizo su tesis sobre filosofía de la religión en Hegel, aunque ahora tira por más por Hume. A diferencia de casi todos los manuales, este incorpora la tradición liberal hasta Hayek y Popper, aunque no menciona a Oakeshott ni a los autores que menciona Andrés.
Comment by Chema — February 19, 2007 @ 9:08 am
A decir verdad tampoco le he encontrado la gracia nunca a Russell. Es sabida la burla que concitaba en Wittgenstein…aunque éste tampoco es santo de mi devoción. Su manual de historia (de Russell) lo leí antes de estudiar la carrera; pero supongo que seguirá valiendo como introducción. En realidad, no conozco ningún manual de historia de la filosofía que sea capaz de recomendar.
La ausencia de la escolástica española en la historia de filosofía y en los programas de educación me parece gravísima. Sobre todo porque luego hay que reconstruirla autor por autor, y no es fácil. Es una vergüenza, y un caso patológico de la cultura española, que se nos hayan olvidado Fco. Suárez, Sepúlveda, Saravia, De Soto, Vitoria, Mariana, etc.
Comment by Eduardo — February 19, 2007 @ 2:51 pm
Yo no acabo de entender si has puesto el comentario de Popper como alabanza o precisamente para mostrar las limitaciones de su pensamiento. Porque eso de descalificar a Hegel por su “verborrea” o a Fichte por su retórica es casi infantil. De alguien a quien no le gusta releer, que tiene mucha prisa.
Es difícil hacer un escalafón de filósofos, este mejor que aquél, blablabla, sin que no salgan a la luz filias y fobias personales que no suelen venir a cuento si se hacen desde fuera del sistema. Lo que sí se puede medir es una filosofía por sus consecuencias. Hegel ha tenido infinitas. Somos hegelianos aunque no queramos.
Un saludo.
Comment by Ángel — February 19, 2007 @ 5:32 pm
Es verdad que cierta “grandeza” de Hegel se transparenta incluso en las burlas de Popper, que se inspira en Schopenhauer (es él quien se refiere a Hegel como “el charlatán” y a Fichte como “el retórico”).
Pero también es cierto que en los escritos de Hegel y en otros representantes del “idealismo alemán” abunda la farfolla, la verborrea y el puro delirio. Como cuando intenta explicar la electricidad o el calor en términos de “dialéctica”.
Es muy importante romper el hechizo de la palabrería. Si alguien se expresa de forma confusa suele ser porque su pensamiento es confuso. Aunque a estas conclusiones sólo se llega con la experiencia; en la primera juventud si no entiendes algo piensas que es muy profundo, ahora piensas que te están tomando el pelo.
Comment by Eduardo — February 19, 2007 @ 5:45 pm
En la línea de lo que decía antes, el tiempo es la crítica más corrosiva que puede tener un sistema filosófico. Sin duda, la formación científica de Hegel era mejorable. Pero ello no es óbice para reconocer la grandeza, en realidad, la efectividad filosófica de Hegel (o de quien sea), aún cuando pensemos, como es mi caso, que la suya es una filosofía falsa. Y descender a cuestiones de “estilo” (muy posmodernamente, por cierto) para rebatir una cierta doctrina es desde mi punto de vista un procedimiento altamente “afilosófico”; como si yo dijera que Popper crítica a Hegel porque en el fondo no lo ha entendido, por falta de caletre. Ya somos mayorcitos (entiendaseme la metáfora, por dios).
La crítica schopenhaueriana tenía sentido cuando había hegelianos, es decir, escoliastas que adoptaban la terminología de Hegel a la manera de lo que hizo el Diamat con Marx. Pero una vez que desaparecen los hegelianos “directos” carece de sentido.
Así lo veo yo.
Comment by Ángel — February 19, 2007 @ 9:57 pm
Yo no estoy tan seguro de que ya no haya “hegelianos”, si por “hegelianismo” sobreentendemos algo así como la doctrina que afirma la existencia de un “saber absoluto” distinto a las ciencias o la filosofía racional, y superior a ellos. Por ejemplo, alguna clase de teología o filosofía especulativa. Al fin y al cabo, la “derecha hegeliana” tenía mucho que ver con los teólogos…y la teología no ha desparecido, todavía.
La crítica de Popper será débil o fuerte, pero no se refiere solo a cuestiones de estilo ni tiene nada que ver con el “posmodernismo”. Sin embargo, el estilo cuenta, sobre todo en filosofía. La claridad, me parece a mí, es algo más que la cortesía del filósofo, parafraseando a Ortega.
Comment by Eduardo — February 19, 2007 @ 10:12 pm
Por eso decía yo que no hay hegelianos “directos”; preveía la argumentación. Efectivamente la teología tenía que ver con la derecha hegeliana; de ahí que, como decía, tuviera sentido la crítica de Schopenhauer. Pero la derecha hegeliana no es Hegel, y ya no hay izquierda ni derecha hegeliana.
Y creo que en el ejercicio de argumentación que podríamos llevar a cabo (que sería infinita), tu y yo, es decir, dos posturas enfrentadas en principio, no vendría sino a demostrar lo externa de la crítica popperiana, su lateralidad y excasa fuerza.
Por ejemplo; dices que hay quien afirma un saber absoluto distinto a las ciencias o a la filosofía racional, como supuestamente habría hecho Hegel. Pero hay, al menos, que matizar; porque el arte de Hegel es el de la mediación, y no se puede decir sin más que según Hegel la ciencia no es lugar de la razón. De hecho, si Hegel yerra, y lo hace a menudo de forma escandalosa, no es por obviar el saber científico, sino por un afán filosófico de fundamentación última, en una suerte de “hiperfilosofismo”, pero nunca de “praeterfilosofismo”, como quizá dejan traslucir tus palabras.
Y respecto al estilo, también discrepo. Claridad/oscuridad, respecto al discurso filosófico, son conceptos genéricos, literarios, pero no internamente filosóficos. De hecho la propia definición orteguiana denota la exterioridad de la distinción, inclinándola hacia el psicologismo (”la cortesía…”). Diría yo, más bien, que no hay caminos reales hacia la filosofía.
Comment by Ángel — February 19, 2007 @ 10:54 pm
Yo creo que sí se puede decir, casi rotundamente incluso, que el “lugar de la razón”, de la dialéctica, no está en la ciencia entendida al modo, digamos, “moderno”. El caso se presta a un equívoco porque Hegel emplea la palabra “ciencia”, pero en un sentido muy diferente. La verdadera “ciencia” hegeliana es la dialéctica, es decir, la “mediación” que permite en último análisis superar los “paralogismos” kantianos. En este sentido, me parece, Kant entendió mucho mejor lo que significaba la ciencia moderna y sus implicaciones con la metafísica.
Comment by Eduardo — February 19, 2007 @ 11:51 pm
Como avanzaba, creo que al hacer camino podemos ver hasta qué punto las tesis popperianas son de “trazo grueso”.
Decía yo que no se puede decir sin más que la ciencia no sea para Hegel “lugar de la razón”. Tú has añadido un “el”, “el lugar de la razón”, y entonces lo que dices es palmariamente cierto: la ciencia no es EL lugar de la razón. Pero es que, como dije más arriba, lo nuclear en Hegel es la mediación, la contradicción, el desarrollo. La razón científica es razón en Hegel, aunque no sea la Razón. Hegel no descuida las ciencias: las pervierte, por ese “hiperfilosofismo” que denunciaba antes.
Respecto a la comparación con Kant, sí y no. Ya decía que lo de los escalafones es complicado, y no sé si tiene mucho sentido tratar de ver “quien la tiene más grande”. Porque también en Kant hay dislates científicos, y no pocos, precisamente. Por ejemplo, su armonicismo (que no está de ningún modo presente en Hegel, siendo el núcleo de su pensamiento la contradicción) le lleva a un estatismo que casa mal con la ciencia moderna. El espacio de Newton no es EL espacio. La lógica de Aristóteles no es LA lógica, y ni mucho menos está acabada por razones de principio (”arquitectónicas”).
Pero esta no es la cuestión, porque como también decía, el tiempo es el mayor crítico de todo sistema filosófico. La cuestión es que no se puede erigir un una enmienda a la totalidad de un sistema filosófico potente (como son el de Hegel y el de Kant; y aunque sean filosofías falsas) sin haberlo transitado internamente, tachándolo de “charlatán” por el mero hecho de que su terminología nos resulte complicada.
En fin, creo que con esto quedará clara mi posición.
Un saludo.
Comment by Ángel — February 20, 2007 @ 12:18 pm
Yo aquí empezaría negando la mayor. No creo que Popper haya dejado de recorrer interanamente el sistema porque se haya estancado en sus fragmentos aparentemente más fantasiosos. En realidad el “sistema” de Hegel es algo sumamente simple, dejando a un lado la fascinación o el horror que proporcionan estos fragmentos más aparatosos o directamente incomprensibles. Esta “simpleza” del hegelianismo no solo es visible en el resumen que hace, por ejemplo, Kojeve, sino en la misma obra de Hegel, sobre todo en sus lecciones sobre la historia.
No digo que Kant no haya metido la pata, y por supuesto todos los “sistemas” terminan haciendo aguas por todas partes, pero me parece que el de Königsberg comprendió mucho mejor qué consecuencias tenía la ciencia moderna de cara a la metafísica. A diferencia de Kant, Hegel resucita la metafísica precisamente a través de ese artificio llamado “mediación”. La “mediación” permite tanto conciliar “ciencia” y “misticismo” como superar la antítesis entre el individuo y el estado, o entre la ley y la libertad. Kant, creo, fué más honrado y filosóficamente eficaz reconociendo que hay antítesis insuperables y, lo que es aún más importante, que es indeseable “superar” o “mediar”. Aunque su solución tampoco sea satisfactoria del todo.
Comment by Eduardo — February 20, 2007 @ 3:19 pm
Bien. De acuerdo. Circunscribo mi crítica al fragmento que presentabas.
Pero por otro lado creo que hay que distinguir simpleza de simplicidad. Y, en todo caso, simplicidad de la representación de la filosofía de Hegel. Desde luego no en cuanto a su ejercicio. Cierto que el afán de sistema (y sistematicidad última, y teleológica) que nunca abandonó a Hegel le empujó a producir representaciones, digamos que visuales de su filosofía. Y ahí es donde pierde su potencia (un poco como le pasó a Husserl). El ejercicio rebasa contínuamente a su representación, que viene a jugar más bien en último término el papel de “autologismo”, de explicación que se da el propio Hegel para representarse el camino de su pensar (y ahí está todo el inmenso caudal de filosofemas que podemos dar por criticados por la labor del tiempo), y que de hecho obsesiona a Hegel hasta su última producción filosófica. A la manera del dialogismo del profesor de COU que representa con un pequeño dibujo el pasaje de la República de Platón, y dice que Platón es “sota, caballo y rey”. Y lo es. Al nivel de COU.
Bueno, lo dejo aquí.
Comment by Ángel — February 20, 2007 @ 5:15 pm