Se celebró el día de Darwin en Bilbao. Aunque sólo pude presenciar la mitad de la jornada, en un saturado salón de actos de la biblioteca de Bidebarrieta, tanto el mexicano Antonio Lazkano como la autóctona Ana Rallo ofrecieron dos conferencias amables y bien documentadas. Precisamente Ana Rallo, que habló de la recepción del darwinismo en Europa y España, recordó este memorable poema de Gaspar Núñez de Arce:

A DARWIN

I

¡Gloria al genio inmortal! Gloria al profundo
      Darwin, que de este mundo
penetra el hondo y pavoroso arcano!
¡Que, removiendo lo pasado incierto,
      sagaz ha descubierto
el abolengo del linaje humano!

II

Puede el necio exclamar en su locura:
      - ¡Yo soy de Dios hechura! -
y con tan alto origen darse tono.
¿Quién, que estime su crédito y su nombre,
      no sabe que es el hombre
la natural trasformación del mono? 

Continúa.