Larry Arnhart: Soberanía y Libertad
Seguiré luchando porque obtengáis vuestros derechos. Y si alguien intenta impedirme realizar lo que es vuestra voluntad, le destruiré. Le destruiré con mis propias manos, porque tengo en mí la fuerza de muchos.
El político (Robert Rossen, 1949)
En el último artículo de su bitácora, y con la claridad que le caracteriza, Larry Arnhart analiza el principio liberal-conservador del "balance de poder" político asentándolo sobre una firme base doble, naturalista y etológica. Naturalista, porque no se busca el origen del poder político en un contrato divino. Y específicamente etológica ("Ciencia política de los chimpancés"), puesto que se da por supuesta una analogía fundamental entre la "naturaleza humana" y la naturaleza política de otros primates políticos, en particular los grandes simios.
Esta analogía naturalista, por cierto, no debiera confundirse con la afirmación crudamente etologista de que la política humana es enteramente reducible al tipo de organización "política" que observamos entre otros "animales políticos" –en los términos de Aristóteles, como las abejas o las hormigas, o incluso entre los grandes simios más cercanos biogenéticamente a nosotros. Sería una obvia ingenuidad intentar explicar la rivalidad entre Carlos I de España y Francisco I de Francia en su intento histórico de conseguir el dominio europeo únicamente en claves etológicas, como si la lucha por Milán (Francisco I: "Mi primo Carlos y yo estamos perfectamente de acuerdo: los dos queremos Milán") fuera de algún modo reducible a los mecanismos de rivalidad entre jóvenes chimpancés pugnando por alcanzar el status de "macho alfa".
Pero mantener la "excepcionalidad humana", para decirlo con John Dupré, no apoya la tesis de la discontinuidad entre etología animal y política humana. No dice que la etología o las hipótesis darwinianas dejen de interesar, y mucho, a la politología o la filosofía política.
Semejante excepcionalidad no es, por otro lado, un fenómeno extraño en las demás especies de seres vivos. El castor es un mamífero "excepcional" con respecto a comer madera. El ornitorrinco es un mamífero "excepcional" con respecto a ser un animal venenoso; y el hombre, last but not least lo es con respecto a la competencia lingüística. Lo que intento decir es que, cuando hablamos de organización política, la "excepcionalidad" humana debiera entenderse en términos más precisos de "especificidad" no discontinuísta.
Una especificidad no tan singular, por consiguiente, como para dejar de poseer hondas raíces naturales. Tal como acreditan los trabajos de Jane Goodall o Frans de Waal, la organización política entre los primates no humanos no está determinada por el uso de la fuerza bruta y el combate, sino que también implica un dominio bastante amplio del tipo de destrezas sociales que requiere la búsqueda de alianzas entre los machos políticamente dominantes, así como entre estos y los grupos de mujeres y niños.
El institucionalismo de Arnhart, derivado de esta hipótesis "darwiniana" sobre el origen y constitución del poder político, parte de dos supuestos fundamentales. El primero, como ya quedó dicho, supone que el hombre es un animal organizado políticamente, y que este faktum posee profundas raíces evolutivas. En segundo, que la finalidad de la organización política es primariamente la búsqueda de consensos pacíficos que aseguren cierta estabilidad y armonía entre los grupos y los individuos. No es la guerra, sino la paz social y política, la que en verdad puede considerarse "padre de todas las cosas", como pensaba Ludwig Von Mises contra Heráclito:
La asunción fundamental del constitucionalismo conservador supone que, dado que la búsqueda de poder está enraízada en la naturaleza humana, el poder de una persona o grupo sólo puede ser controlado por el poder de otro. Los conservadores rechazan el principio de soberanía, la idea de que en cualquier orden social debe existir algún poder supremo. En su lugar, los conservadores defienden el principio de balance (contervailance), la idea de que el orden social puede surgir de una red de entidades independientes que se vigilan y equilibran (check and balance) unas a otras. Para asegurar la libertad no es suficiente que el pueblo sea soberano, porque se abusará de cualquier poder que sea soberano. Esta es la lección de la Revolución Francesa, que terminó con la elección popular de Napoleón como Emperador Imperial. La libertad requiere un sistema de gobierno limitado basado en el balance de poderes.
Es en este punto, el rechazar de plano toda la teoría de la soberanía y enfrentarla con una teoría constitucionalista del balance de poderes donde Arnhart, según argumentaré, está cayendo en una trampa idealista. Eso sí, se trata de una trampa muy útil, porque conocer su localización ayudará a encontrar un lugar mucho más seguro para la teoría del poder político.
En primer lugar, la distinción de Arnhart es idealista porque es excesiva su interpretación de la soberanía como un tipo de poder que sólo puede ser supremo, o que resulta incompatible absolutamente con el constitucionalismo.
Y como contrajemplo de la tesis sobre el "suprematismo" de la soberanía propongo mirar a la misma historia de España. Alrededor del siglo XVI está muy desarrollada en España una idea proto-soberanista según la cual el reino no es del rey, sino de la comunidad. El reino se considera superior al rey que, en teoría, debe colaborar con las cortes. Solamente con la llegada de Carlos I y del ceremonial borgoñón (pasando el rey del tratamiento de "alteza" al de "majestad") el papel de estas cortes pasará a un lugar secundario, iniciándose la controversia sobre el Imperio. Este "liberalismo español" histórico será retomado por las cortes gaditanas que, en 1812, establecen que "La Nación española es libre e independiente, y no es ni puede ser patrimonio de ninguna familia ni persona" (Artículo II). En cualquier caso, la soberanía española no sólo no era incompatible con el constitucionalismo y el estado de ley, sino que era –y nos arriesgamos a decir que continúa siendo, el principal fundamento de la Libertad.
En segundo lugar, y lo que me parece más importante, la idea de Arnhart es idealista porque la división entre Soberanía y Balance se da sólo en el plano de la representación, de la ideología, de la razón pura.
Sencillamente, porque el estado despótico, totalitario o el "poder supremo" no pueden existir de un modo absoluto. La realidad histórica difícilmente puede ser compatible con la teoría de la soberanía o de la "voluntad general" al modo de Rousseau. El "estado absoluto" que intentaba justificar el "absolutista" Jean Bodin, frente a las objeciones liberales y conservadoras de Francisco Suárez, era en buena medida quimérico –lo que no significa que las críticas de Suárez fueran absurdas o menos cargadas de fuerza moral. Pero, y esto es lo importante, en ningún lugar y en ninguna época ha existido un "estado absoluto", donde fuera siquiera expresable una voluntad popular indivisa, o donde el poder supremo fuera detentado realmente por un único déspota soberano.
El sueño de la soberanía absoluta pertenece más a la ciencia ficción que a la historiografía.
Ni tan siquiera en la Unión Soviética se alcanzó una "sociedad sin clases" donde el pueblo hubiera conquistado realmente la soberanía. Tampoco puede considerarse a la dictadura comunista, en sentido contrario, un estado "totalitario" sensu stricto. Evidentemente, el poder que lograron alcanzar Lenin o Stalin resultó ser enorme, despótico y criminal, pero nunca hasta el punto de que no tuviera que equilibrarse forzosamente con otros contrapoderes internos y externos al partido comunista. Tampoco el régimen de Franco, por acercar de nuevo los ejemplos históricos, fué un estado donde el poder supremo fuera detentado por una sola instancia, "movimiento" o persona carismática. Aunque las interpretaciones dramatizadas y populares de esta parte de la historia de España tienden a colocar todo el poder en las manos del "generalísimo", todos los analistas coinciden en que el poder político durante el periodo conocido como "franquismo" estaba realmente distribuído entre al menos cuatro "familias": monárquicos, iglesia, ejército y falangistas entre las cuales Francisco Franco ejercía una función esencialmente arbitral.
Ahora bien, desestimar en cuanto idealista la distinción entre Soberanía y Balance, o entre Soberanía y Libertad, no significa en absoluto que las críticas al despotismo, o al totalitarismo carezcan completamente de sentido, tanto politológico como, ante todo, moral. No significa que el franquismo dejara de ser un sistema autoritario, o que no exista ninguna diferencia entre dictaduras y democracias. Lo que estamos negando es que la soberanía puedan realmente darse en un sentido suprematista, no que existan regímenes políticos moralmente deficientes y "balances de poder" injustos, despóticos e inmorales de suyo.
La distinción más real, por tanto, no es aquella que media entre Estados Soberanos y Estados Libres, los primeros caracterizados por la presencia de un poder político supremo, y los segundos por una situación de balance de poderes armómica, sino entre distintos Balances de Poder gradualmente consecuentes con los ideales de libertad y justicia.
Francisco de Goya: Alegoría de la constitución de 1812
El incesto podría no ser tan misterioso. Al menos, no tanto como pensaba Georges Bataille ("Uno de los enigmas más oscuros que jamás se hayan tenido que elucidar", escribía hace medio siglo en El erotismo) y los surrealistas. Estos, siguiendo la audaz imaginación de Sigmund Freud, convirtieron el incesto en un símbolo condensado de la represión cultural humana, dando lugar a toda clase de fantasías sobre esa rebelión primigenia desencadenada por el grupo de hermanos contra el padre. Mi madre, la novela del mismo Bataille, o Viva la muerte, el film de Arrabal, podrían servir como ejemplos.
El estudio que promete asentar el estudio del incesto sobre una base, no simbólica, ni culturalista, ni imaginativa, sino científico-naturalista, corre a cargo de Debra Lieberman, John Tooby y Leda Cosmides, cuyo extracto puede consultarse en Nature:
Evolved mechanisms for assessing genetic relatedness have been found in many species, but their existence in humans has been a matter of controversy. Here we report three converging lines of evidence, drawn from siblings, that support the hypothesis that kin detection mechanisms exist in humans. These operate by computing, for each familiar individual, a unitary regulatory variable (the kinship index) that corresponds to a pairwise estimate of genetic relatedness between self and other. The cues that the system uses were identified by quantitatively matching individual exposure to potential cues of relatedness to variation in three outputs relevant to the system’s evolved functions: sibling altruism, aversion to personally engaging in sibling incest, and moral opposition to third party sibling incest. As predicted, the kin detection system uses two distinct, ancestrally valid cues to compute relatedness: the familiar other’s perinatal association with the individual’s biological mother, and duration of sibling coresidence.
En definitiva, que los seres humanos, a diferencia de lo que habían sostenido los "culturalistas", sí que habría desarrollado un mecanismo natural de detección del parentesco a través de dos variables: la asociación con la familia biológica y la duración de la residencia de los hermanos. El animal humano no ingresa en la cultura mediante la ley de la exogamia de grupos (reverso del incesto) para dejar de ser animal, sino que es su naturaleza la que prohibe primero el incesto y pone simultáneamente la condición para el desarrollo de la cultura.
No carece de importancia que el hallazgo quede bien documentado, pues resultaría que la prohibición del incesto no supone una ruptura del orden natural, sino una continuación del mismo a través de las instituciones culturales. En este sentido, el descubrimiento de semejante "mecanismo de detección del parentesco" confirmaría las hipótesis darwinianas de Edvard Westermark, que ya había adelantado una idea naturalista sobre el tabú incestuoso.
Para mí, es interesante recordar que cuando estudiaba este tema en la universidad de Deusto, hace menos de cinco años, se nos decía que las hipótesis evolucionistas estaban siendo descartadas por otras culturalistas…Desde entonces tengo la convicción personal de que, si bien el enfoque evolucionista no ha de ser enteramente incompatible con el pensamiento religioso, sin embargo éste suele introducir graves obstáculos para llegar a entender -o aceptar, todo su verdadero alcance.
Otra cosa es que el trabajo Lieberman, Tooby y Cosmides consiga agotar todos los problemas que plantea el incesto, la distribución de mujeres y los privilegios y prohibiciones matrimoniales. Casi no hay que dudar de que los adversarios académicos del naturalismo aprovecharán este trabajo para reprochar el "reduccionismo" de sus autores, volviendo a lo que podríamos llamar Falacia Cuantitativa descubierta por Steven Pinker: puesto que la hipótesis evolucionista sostiene que alguna parte del incesto es natural, entonces está afirmando subterráneamente que todo es natural. Por ejemplo, este importante mecanismo sólo explica -y no es poco- por qué el incesto es básicamente una ley de la naturaleza humana (y no una arbitraria imposición cultural), en un nivel básico y fundamental, pero no por qué los límites de las prohibiciones y los privilegios sobre el matrimonio son tan amplios en las culturas humanas -por ejemplo, recordando la distinción entre uniones de los primos cruzados/paralelos.

Dibujo de Hans Bellmer, en Historia del ojo (de G. Bataille).
Si es cierto que todas las naciones cumplen un destino específico en el despliegue de la Historia Universal, como pensaba Hegel, entonces la misión histórica de Bélgica tiene que ver con la cerveza. La cerveza trapense proporciona una ebriedad benedicta, elegante, casi celestial. En su género representa algo así como la antítesis del tinto sanferminero.
La predilección del de Bloomsbury por la intervención poco tuvo que ver con el mariconeo, sino más bien con su profundo elitismo, arrogancia y pijería.
Insisto en que es preocupante y en que no puede considerarse anecdótico. Ya no sólo es un banner, sino un artículo de opinión que firma Luis Margol para reseñar el libro de Francisco Cabrillo Economistas extravagantes.
Sustituir la crítica científica por el socioanálisis y la psicohistoria puede servir para añadir munición al activismo de partido, en continuación de la tesis onceava de Marx sobre Feuerbach; pero a medio plazo este activismo no es capaz de enfrentar los problemas fundamentales. Cuando se trata de hacer análisis económico, y científico en general, ¿Qué importancia pueden tener las "predilecciones"? ¿Es que la macroeconomía es una cuestión de "actitud"? ¿Será que la economía mixta es una disposición del carácter, a la manera como otros consideran el naturalismo una "actitud mental"?
Eso sí, el comentarista tiene cintura suficiente para desviar su argumento ad hominem desde la psicosexualidad a otras características psicológicas de clase como el "elitismo" y la "pijería". Pero nunca despega del socioanálisis más vulgar.
Son sorprendentes las coincidencias de este activismo llamado "liberal" con la táctica seguida por los partidos e intelectuales marxistas, que también rechazaban a priori las teorías alternativas por considerarlas meros prejuicios clasistas.
Si lo que desea Libertad Digital es atraer a un público algo más razonable y menos partidista, hay que reconocer que entre sus rabietas "anticiencistas", los argumentarios de bolsillo, las frecuentes apelaciones a la anarquía, y estas piezas de crónica rosa…no lo están poniendo nada fácil.
John M. Keynes, el "pijo" de Bloomsbury.
Un estudio dirigido por Jill Pruetz, de la universidad del estado de Iowa, acaba de documentar el uso de herramientas de caza entre un grupo de chimpancés (Pan troglodytes verus) en Senegal. Sus conclusiones se han popularizado rápidamente gracias a que el estudio estaba subvencionado por National Geographic, y se publicará en el número de marzo de Current Biology.
Aparentemente, el tipo de habilidad mental, y la destreza física requerida para elaborar este mecanismo de caza, resultarían análogos al de nuestros ancestros homo, con lo que el hallazgo obligaría a replantear partes del propio esquema de la evolución humana.
Hace poco conocíamos descubrimientos arqueológicos que evidenciaban el uso y transporte de herramientas entre los chimpancés de hace 4300 años. Según los trabajos de Julio Mercader, sería posible suponer que nuestros más cercanos parientes comenzaron a desarrollar estas conductas hace millones de años. Ante semejantes evidencias, es tentador pensar en los chimpancés como un "primate conservador", en comparación al "primate progresista" humano, capaz de multiplicar su destreza e inteligencia a través de la evolución cultural.
Desde 1960 sabíamos que los chimpancés construían y empleaban herramientas; hoy sabemos que esta cualidad anteriormente atribuída en exclusiva al ser humano, no es extraña en los primates y se extiende a algunos tipos de pájaros e incluso a algunos moluscos.
El estudio del equipo de Pruetz da un paso más y acredita la utilización de armas de caza entre primates no humanos. Podrá considerarse una tecnología rudimentaria, o un episodio más o menos aislado, pero sea como fuere supone un episodio más en la ruptura de la discontinuidad entre el hombre y la gran familia de los primates. Además, el hecho de que Pruetz y Bertolami hayan documentado 22 casos de caza con ramas recortadas sólo entre las chimpancés hembra podría ayudar a cuestionar el origen "masculino" de esta actividad.
En la literatura sobre chimpancés existe una gran discusión sobre la caza entre machos adultos, básicamente porque son ellos los únicos que la hacen, y no utilizan herramientas" (…) Las hembras raramente toman parte. Y por ello esto resulta tan increíble a tantos niveles. No se trata solo de chimpancés cazando con herramientas, sino de hembras, y la mayoría de los que cazan junto con ellas son adolescentes hembras.
Es clásico de los primates que cuando existe una nueva innovación, en particular en términos de uso de herramientas, las gneraciones más jóvenes lo aprenden rápidamente. Las últimas en aprenderlo son los adultos, principalmente los machos (…) Esto se debe a que los inmaduros aprenden de aquellos con los que se encuentran más vinculados, sus madres.
Parece que esta caza con herramientas tiene una naturaleza intraespecífica, es decir, que se cazan animales de otra especie. Pero si llegara a observarse una conducta cazadora interespecífica, entre ejemplares de la misma especie, el caso constituiría un documento muy valioso para escribir una etología de la guerra.
La hembra adolescente “Tumbo” nos recuerda que, en definitiva, nunca fuimos ángeles:
Conservapedia es una iniciativa desarrollada con la tecnología "open source" de Wikipedia. Cuenta con más de 35400 artículos "claros y concisos" sobre temas históricos, científicos y legales. Los gestores de esta enciclopedia se postulan como una alternativa al creciente "anti-cristianismo" y "anti-americanismo" de la wikipedia convencional.
No hace falta más que acudir al artículo sobre "Evolución", para ver como los administradores de esta página empiezan a "enseñar la patita". En un anexo, el artículo señala clara y concisamente que "La evolución viola la segunda ley de la termodinámica":
Evolution does in fact lower the entropy of the sum of the living DNA on this planet. The mechanism used by evolution to lower entropy is the collection and storage of information about trait survivability on strands of molecules called DNA. The theory of Evolution says that this information collects naturally through non-random selection from offspring variation.
La utilización de este argumento evidencia las premisas metafísicas desde las que parten los partidarios del Diseño Inteligente. Según los creacionistas, "la materia" es incapaz de organizarse a sí misma y necesita una suerte de "exo-información" para desarrollar vida. Pero la evolución no trata sobre un sistema metafísico, "la materia", dándose a sí mismo la existencia y los principios del desarrollo, sino sobre muchos sistemas que reciben e intercambian energía entre sí. La vida sólo puede detener la entropía, pero es evidente que los procesos de destrucción son tan necesarios como los de creación en la sostenibilidad de la vida. Este hecho fué ya perfectamente percibido por Darwin, al analizar los límites malthusianos que encuentra cualquier población de seres vivos.
Con todo, lo más llamativo es que los creacionistas no acierten a comprender de qué modo afectaría la entropía a la viabilidad de la hipótesis divina; ¿Acaso un ser eterno no destruye cualquier legalidad termodinámica, y especialmente ésta segunda ley?
Ah, pero yo no pretendo dar ideas…
ACTUALIZACIÓN: Creation Wiki.
¿Versión de Aristóteles y Filis? Vía Escepticismo y libertad.
La atroz ignorancia de César Vidal
Hace poco hemos conocido que el protestante César Vidal, autor de más de un centenar de libros, y columnista de ProtestanteDigital, ha renovado hasta 2008 con la cadena radiofónica COPE.
César Vidal suele presumir de ser un hombre culto, y no dudamos de que se desenvuelve bastante bien en la cultura clásica, y de que hasta posee una gran habilidad para desbaratar el argumentario de la izquierda "realmente existente" en España. Pero, por lo que refiere a la cultura científica, los méritos de Vidal son algo menos que escasos.
¿Acaso no es una obligación de cualquier hombre cultivado, en el 2007, conocer siquiera los rudimentos de la logica y de la matemática, de la física o de las ciencias naturales? ¿De qué sirve memorizar la Historia de la guerra del Peloponeso cuando no se ha dado ni un paso en la obra de Charles Darwin?
Normalmente Vidal se cuida bastante de declarar su sectarismo creacionista, pero éste no ha dejado de transparentarse en algunos chat de LD:
P: Una vez comentó usted su opinión sobre la evolución. Distinguía entre macroevolución y microevolución creo recordar. ¿Podría contar otra vez su postura al respecto (en qué cree usted)?
R: Por hacer el cuento corto, que dirían en Cuba. La microevolución son los cambios producidos en el interior de la especie y que, por ejemplo, han originado que haya perros chihuahuas o dogos. Esa evolución me parece innegable. La macroevolución implicaría los cambios que han producido especies nuevas partiendo de especies anteriores. Esa evolución me parece indemostrable.
Hoy podemos estar seguros de que la resistencia a la evolución procede de fuentes distintas y mucho más siniestras.
En otro de los diálogos en LD, observamos de qué modo tan poco sutil Vidal intentaba "escurrir el bulto" ante una pregunta demasiado comprometida.
P: Últimamente se habla mucho de los fundamentalismos. Me gustaría saber su opinión sobre los llamados fundamentalistas protestantes de EEUU. ¿Considera legítimo su interpretación literal de toda la Biblia y en concreto su rechazo de la teoría de la evolución y su pretensión que en las escuelas se enseñe el creacionismo?R: Inicialmente el fundamentalismo sólo pretendía realizar una lectura ortodoxa de la Biblia frente a la teología modernista que, por ejemplo, negaba la resurrección de Jesús o la Trinidad. El entramado posterior es distinto. En cualquier caso, hay mucha leyenda sobre el creacionismo en las escuelas.
Datos todos ellos "legendarios", según César Vidal.
En su tentativa de guerra mediática contra la cadena COPE, el periodista Enrique de Diego (conocido por dejarse en ridículo al culpar a Gustavo Bueno de un fantasmagórico plagio) ha aprovechado hace poco para arremeter contra Vidal, y contra sus oyentes, recordando una exótica publicación de aquel: El mito de María (Vía Etimologías), editado por el sabroso medio de propaganda evangélica Chick Publications. Entre las piezas maestras difundidas por Chick, cabe destacar este artículo sobre "Pequeños insectos que los evolucionistas desearían olvidar" o estas otras viñetas in spanish donde un ario creacionista desbarata sin piedad los "argumentos" de un iracundo profesor de biología.
¿Serán estos nuevos ejemplos de la superior "racionalidad" y la espiritualidad más refinada de la "cultura protestante", en comparación a la católica?
Tiene gracia que precisamente un evangélico se dedique a demoler "el mito de María" a la vez que calla sobre los antecedentes míticos del mismo Jesús y niega evidencias tan documentadas como la evolución. Por supuesto, este es el inconveniente de aplicar el ácido de la razón sobre el material religioso; si no se procede con mucho tiento, la solución "racionalista" termina afectando hasta al núcleo más duro. Es muy destacable, en este sentido, la furia apologética que esta publicación de la prestigiosa firma "Chick" desató entre los comentaristas de Ediciones Católicas, el "sitio consagrado a san José", muy preocupados con salvar el honor de la mariología, pero completamente despreocupados en lo que hace al oscurantismo creacionista de Vidal.
Será que vivimos en la edad de Schönborn y Ratzinger. (No son los de la viñeta).
El ángel y el escéptico.





