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España, FilosofíaJanuary 29, 2007 5:30 pm

Pedro Insua publica en El Catoblepas un magnífico pequeño ensayo sobre las ideas de "paz" y "guerra" en El Quijote, pensado sobre todo contra las interpretaciones erasmistas de Cervantes:

En efecto, según Erasmo, la desviación que se ha ejercido en este sentido sobre la filosofía de Cristo ha sido tal que, prácticamente, ésta ha desaparecido del «siglo», encontrándose en todas partes vapuleada, mancillada y paradójicamente aborrecida. La guerra, las armas con las que se defiende la República Cristiana (especialmente el «Papa guerrero», Julio II, será blanco de las críticas de Erasmo) no hacen sino canalizar esta desviación en sentido opuesto al buen mensaje cristiano, de manera que, cuanto más se insiste en la defensa armada de la fe cristiana, con los ejércitos de los príncipes cristianos (incluyendo al Papa), menos sitio queda (utopía, es la expresión de Moro para concebir esta idea) para la sabiduría cristiana y sus verdaderas «armas»: el enchiridion (el manual literario, no el arma) es el «arma» verdaderamente cristiana destinada a hacer la «guerra» al auténtico enemigo del cristiano, esto es, al vicio. Con la depuración del espíritu del Evangelio por la vía de las buenas letras es como el caballero cristiano se pertrecha contra el vicio, su verdadero enemigo: son sus «armas», sin más, la oración y la ciencia. Mediante la oración «el espíritu se eleva hacia el cielo, ciudadela inaccesible a nuestros enemigos»; mediante la ciencia (filológico-teológica) es depurada la oración de modo adecuado: «La oración pide, pero la ciencia sugiere lo que hay que pedir». Son estas, y no otras, las armas del cristiano en su singular «guerra» contra el vicio que asedia el espíritu cristiano, y sólo venciendo los propios vicios es posible llegar a la Paz –paz evangélica, poética– como fin de la «Guerra».

Es el mismo problema que enfrentaba Ginés de Sepúlveda, también delante del pensamiento "pacifista" de las Casas o Erasmo. En realidad, el "pacifismo" cristiano nunca fué del todo incompatible en su ortodoxia con la milicia y siempre reservó, aún en sus elementos más "anarquistas" (por ejemplo, san Agustín) algún lugar para la guerra justa. Rothbard, otro pacifista, defendía en su historia de la economía el emblema del "príncipe cristiano" a la manera de Castiglione, frente al príncipe de la guerra, maquiavélico. La misma controversia vuelve a aparecer en el discurso de Ratisbona, donde Ratzinger pretendía desconectar violencia y fe, o en las interpretaciones del Islam "moderado" sobre la Yihad entendida también como esfuerzo contra los propios vicios.

Sloterdijk y el poeta Jean Paul, recogiendo esta idea del enchiridion, ofrecieron la que quizás sigue siendo la mejor definición del humanismo: "voluminosas cartas dirigidas a los amigos".

Eurabia 4:21 pm

De acuerdo con el sociólogo Peter Berger, el signo de nuestros tiempos es la pluralidad religiosa. Una pluralidad específicamente moderna -aunque su antecedente podría encontrarse en el Imperio romano tardío-, según la cual los distintos credos cohabitan intercambiando mensajes y experiencias en un mundo globalizado.

Sin embargo, al igual que la descomposición de Roma terminó por coronar al cristianismo como religión del imperio, eliminando a sus competidores, bien podría ser que nuestro "pluralismo religioso" fuera tan inestable como la "convivencia" del culto a Mitra, a los penates romanos y al Dios de Abraham en los primeros siglos después de Jesucristo. A la manera como, según la "maduración de Oswald", las leyes termodinámicas favorecen la creación de cristales más grandes, las leyes sociales pudieran determinar a medio plazo el fín de este inestable pluralismo, dando paso a una nueva hegemonía.

Un estudio de Policy Exchange (otro Think Tank conservador; ¡Anatema!) acaba de mostrar una fuerte relación entre jóvenes musulmanes hijos de inmigrantes en Gran Bretaña y aumento del radicalismo religioso. Hasta el 40% de los musulmanes entre 16 y 24 años aseguran que preferirían vivir bajo la ley islámica en Gran Bretaña. En contraste, este porcentaje baja hasta el 17% en el caso de los mayores de 55. El "pluralismo religioso" que celebra Berger bien podría ser poco más que "Vivir juntos pero separados" (Living apart together -¿Cuántos amigos musulmanes tenéis?). Minura Mirza, periodista y una de las autoras del informe culpa a las políticas de multiculturalidad tomadas por el gobierno:

La emergencia de una fuerte identidad musulmana en Gran Bretaña es, en parte, el resultado de las políticas multi-culturales implementadas desde los años ochenta, que han enfatizado la diferencia a costa de la identidad nacional compartida y han dividido a la gente en líneas étnicas, religiosas y culturales.

¿Algún estudio similar en España? De existir, es muy probable que arrojara resultados muy similares. Vía RDF

 

Islamismo en la lengua de Shakespeare