Katinka Matson: Nine flowers
Hablando de la naturaleza de la conciencia…V.S. Ramachandran sale a nuestro auxilio con un pequeño ensayo sobre la auto-conciencia en Edge.
La conciencia parece haber surgido en un contexto de interacción social, no de ningún originario examen solitario. Nuestra capacidad para la introspección evolucionó a partir de la necesidad de construir modelos significativos sobre la mente de otras personas para poder predecir su comportamiento: "Me siento celoso para comprender como siente los celos otro". La "conciencia del otro" podría ser previa a la autoconciencia. Para ello, es necesario un sistema específico de neuronas que Ramachandran llama "neuronas espejo", localizadas normalmente en el lóbulo parietal. Estas neuronas han sido observadas ya en los cerebros de los monos. Por ejemplo, la neurona que controla el movimiento voluntario del brazo para alcanzar un fruto, se activa no sólo cuando el propio mono se mueve voluntariamente, sino también cuando ve cómo otro mono realiza el mismo movimiento. "Neuronas empáticas" estarían también involucradas en el desarrollo de sentimientos de empatía en los que se aprende a reconocer el dolor de otros.
Teniendo esto en cuenta, ¿no da la neurociencia otro severo mentís a la teoría platónica de la conciencia filosófica como "diálogo silencioso del alma consigo misma"?
El ser humano, lejos de ser un espíritu encarnado deseoso de regresar al silencio original, es un "mono maquiavélico" que ha hiperdesarrollado esta capacidad para la alteridad, para leer en la mente de los demás. De hecho, la auto-conciencia puede ser descrita como una observación de la propia mente como si tuviera lugar desde el punto de vista de otro. El mismo sistema de neuronas que ha evolucionado para adoptar el punto de vista de los demás, habría podido replegarse sobre sí mismo para producir el fenómeno de la auto-conciencia. La teoría sobre otras mentes (TOM - Theory of others minds) respondería en primer lugar a una necesidad social, y únicamente después aparecería la conciencia de sí. Pero los neurocientíficos admiten que las neuronas espejo son insuficientes por sí solas para explicar la autoconciencia -pues, de otro modo los monos también poseerían un "yo".
Resulta difícil, sin embargo, imaginar que la auto-conciencia como tal pueda ser absolutamente posterior a la conciencia de los otros. El desarrollo de la mente humana bien podría haber ocurrido en medio de un proceso de coevolución, lo que permitiría explicar por qué la Teoría de la Mente humana es cualitativamente mucho más avanzada que la de sus parientes animales -si es que estos poseen realmente alguna TOM. El ser humano no sólo ha desarrollado empatía, sino simpatía, sentimientos morales y razón ética.
¿Cómo iluminar, desde estos presupuestos, la experiencia de una "conciencia sin yo"? En primer lugar, recordando que a la mente animal sólo se le ha añadido un "yo" en una fase muy tardía de la evolución; el homínido desarrolló la autoconciencia sólo a través de un proceso largo y esforzado. El pensamiento primitivo ha sido descrito por Levy-Bruhl como una forma de "Pensamiento mágico" en el que el ser humano apenas lograba distinguirse a sí mismo de las fuerzas cósmicas que le rodeaban. Lejos de ser ejemplos de espiritualidad sublime, ¿no habría que considerar a las experiencias "sin yo" vestigios de un cerebro primitivo? De nuevo, en el fondo de la teología: etología.


