BilbaoPundit

Ciencia & ParacienciasJanuary 31, 2007 10:40 pm

Testigos me son los dioses, y tú, querida hermana, tú a quien tanto quiero, de que muy a pesar mío recurro a artes mágicas.

Virgilio, Eneida

Según narraba Robert Graves en Los mitos griegos, el paso del bárbaro matriarcalismo (por usar el título de Andrés Ortiz-Osés) al proceso de civilización logró, entre otras cosas, arrebatar a las mujeres las artes mágicas tradicionales…aunque había todavía algo en lo que Hera igualaba a Zeus: el don de otorgar el poder profético.

Quizás el acceso diferencial a la educación de hombres y mujeres en el mundo explique buena parte de la mayor vulnerabilidad que continúa mostrando la población femenina al pensamiento mágico y las supersticiones. Por ello sólo cabe situar en el lado de la más rancia reacción a aquellos movimientos, "feminismos" y espiritualismos que pretenden volver a divinizar lo femenino, como si la recuperación de las "artes mágicas" o de la brujería pudiera considerarse una rectificación del patriarcalismo, y no más bien una vuelta a la barbarie dando un esperpéntico rodeo por la "New Age".

Tal como explicaba Pascal Boyer, el cerebro humano posee redes especializadas en producir explicaciones mágicas en ciertas circunstancias. Los niños, por ejemplo, desarrollan espontáneamente formas de pensamiento mágico alrededor de los 18 meses, cuando ya son capaces de crear mundos imaginarios en sus juegos. Los mismos mecanismos explican las creencias infantiles en Santa Claus, los reyes magos, o cuentos de hadas; un tipo de creencias que suelen terminarse alrededor de los ocho años. ¿Es una coincidencia que la edad en que se "marca" a los niños con creencias mágicas coincida exactamente con el marcado de la doctrina religiosa? Seguramente no. En cualquier caso, estas formas de pensamiento mágico suelen evaporarse en los adultos bien educados, al igual que existe una fuerte correlación positiva entre aumento de la educación y descenso de la religiosidad…

Hace poco saltó a los grandes medios de comunicación norteamericanos el caso de Sylvia Browne (Vía RDF) una conocida "vidente" (autora de Contacting your spirit guide o The mystical Jesus) cuya historia no podría ser más paradigmática como demostración de hasta qué punto se encuentran relacionados superstición e inmoralidad. Ya en 1992, cuatro años más tarde de declararse en bancarrota, Browne y su marido fueron procesados por diversos cargos relacionados con fraude inversor y robo. Entre las hazañas mágicas de esta taumaturga mediática, destaca su "predicción" de que Bill Clinton había sido acusado falsamente por Monica Lewinsky, por no mencionar sus sueños premonitorios, aunque retroactivos, sobre el 11-s (terribles atentados que, en cambio, no supo prever sólo unos días antes, cuando fué entrevistada por Larry King).

Hace unos cuatro años, en el show televisivo de Montel Williams la misma "vidente" llegó a predecir en directo la muerte de Shawn Hornbeck a manos de unos secuestradores de rasgos "hispanos", ofreciendo incluso sus "servicios" (700$ por hora) para ayudar a la localización del cadaver. Finalmente, hace escasos días, el joven ha sido encontrado vivo…sin que ninguna de las "predicciones" psíquicas se vieran cumplidas. La "vidente" ha salido al paso declarando que sus predicciones no podían alcanzar el 100% de aciertos, pero que, pese a todo, había ayudado en su carrera literalmente a "miles de personas". El caso no sólo es especialmente repugnante por las fallidas "artes mágicas" de Browne, sino ante todo por la atención que ha recibido por parte de medios de comunicación crédulos, de parejas de padres desesperados pero estúpidos e incluso, ¡de la misma policía! Ante esta desoladora situación, solo cabe calificar como heroicos los esfuerzos de James Randi (a quien la misma Browne califica en su web como "¡mentiroso desvergonzado!") y otros "escépticos" por desenmascarar a los estafadores y tratar de educar a una opinión pública que parece corrompida hasta la médula.

En España no desconocemos la perpetua alianza entre videncia, periodismo paranormal, estupidez pública e inmoralidad. Hace poco nos "sorprendió" la noticia de que Cristina Blanco, una vidente excelentemente relacionada con la prensa "rosa" y que llegó incluso a colaborar con programas televisivos de audiencias millonarias, había sido detenida por robo.

Pero, ¿acaso no es un robo, dirigido en primer lugar contra la inteligencia, la idea misma de "videncia"? Hasta el momento en que nadie demuestre sobre bases sólidas que la "ciencia media" es algo más que una posibilidad metafísica (y el premio de Randi dotado con un millón de dólares a quien acredite alguna clase de poder paranormal, aún sigue desierto) tenemos razones para enmarcar a todos los videntes, magos y lunáticos taumaturgos en una misma categoría: la del puro y simple fraude.

 
Ciencia & Paraciencias 5:32 pm

Es un geólogo guipuzcoano y estudioso del clima (con blog y página web) para quien el "cambio climático" no sólo no es nada alarmante, sino que puede traer algunas buenas noticias. E inesperadas ventajas:

- Los inviernos más benignos tranquilizarán el ánimo de los brokers neoyorquinos que producirá una caída en el precio del petróleo.

- Baja el paro. Como advertía El País: "el suave invierno contiene la cifra de parados en Alemania".

- Se tose menos y baja la mortalidad a consecuencia del calor invernal.

Y el Mediterráneo sube y baja, depende dónde.

España, FilosofíaJanuary 29, 2007 5:30 pm

Pedro Insua publica en El Catoblepas un magnífico pequeño ensayo sobre las ideas de "paz" y "guerra" en El Quijote, pensado sobre todo contra las interpretaciones erasmistas de Cervantes:

En efecto, según Erasmo, la desviación que se ha ejercido en este sentido sobre la filosofía de Cristo ha sido tal que, prácticamente, ésta ha desaparecido del «siglo», encontrándose en todas partes vapuleada, mancillada y paradójicamente aborrecida. La guerra, las armas con las que se defiende la República Cristiana (especialmente el «Papa guerrero», Julio II, será blanco de las críticas de Erasmo) no hacen sino canalizar esta desviación en sentido opuesto al buen mensaje cristiano, de manera que, cuanto más se insiste en la defensa armada de la fe cristiana, con los ejércitos de los príncipes cristianos (incluyendo al Papa), menos sitio queda (utopía, es la expresión de Moro para concebir esta idea) para la sabiduría cristiana y sus verdaderas «armas»: el enchiridion (el manual literario, no el arma) es el «arma» verdaderamente cristiana destinada a hacer la «guerra» al auténtico enemigo del cristiano, esto es, al vicio. Con la depuración del espíritu del Evangelio por la vía de las buenas letras es como el caballero cristiano se pertrecha contra el vicio, su verdadero enemigo: son sus «armas», sin más, la oración y la ciencia. Mediante la oración «el espíritu se eleva hacia el cielo, ciudadela inaccesible a nuestros enemigos»; mediante la ciencia (filológico-teológica) es depurada la oración de modo adecuado: «La oración pide, pero la ciencia sugiere lo que hay que pedir». Son estas, y no otras, las armas del cristiano en su singular «guerra» contra el vicio que asedia el espíritu cristiano, y sólo venciendo los propios vicios es posible llegar a la Paz –paz evangélica, poética– como fin de la «Guerra».

Es el mismo problema que enfrentaba Ginés de Sepúlveda, también delante del pensamiento "pacifista" de las Casas o Erasmo. En realidad, el "pacifismo" cristiano nunca fué del todo incompatible en su ortodoxia con la milicia y siempre reservó, aún en sus elementos más "anarquistas" (por ejemplo, san Agustín) algún lugar para la guerra justa. Rothbard, otro pacifista, defendía en su historia de la economía el emblema del "príncipe cristiano" a la manera de Castiglione, frente al príncipe de la guerra, maquiavélico. La misma controversia vuelve a aparecer en el discurso de Ratisbona, donde Ratzinger pretendía desconectar violencia y fe, o en las interpretaciones del Islam "moderado" sobre la Yihad entendida también como esfuerzo contra los propios vicios.

Sloterdijk y el poeta Jean Paul, recogiendo esta idea del enchiridion, ofrecieron la que quizás sigue siendo la mejor definición del humanismo: "voluminosas cartas dirigidas a los amigos".

Eurabia 4:21 pm

De acuerdo con el sociólogo Peter Berger, el signo de nuestros tiempos es la pluralidad religiosa. Una pluralidad específicamente moderna -aunque su antecedente podría encontrarse en el Imperio romano tardío-, según la cual los distintos credos cohabitan intercambiando mensajes y experiencias en un mundo globalizado.

Sin embargo, al igual que la descomposición de Roma terminó por coronar al cristianismo como religión del imperio, eliminando a sus competidores, bien podría ser que nuestro "pluralismo religioso" fuera tan inestable como la "convivencia" del culto a Mitra, a los penates romanos y al Dios de Abraham en los primeros siglos después de Jesucristo. A la manera como, según la "maduración de Oswald", las leyes termodinámicas favorecen la creación de cristales más grandes, las leyes sociales pudieran determinar a medio plazo el fín de este inestable pluralismo, dando paso a una nueva hegemonía.

Un estudio de Policy Exchange (otro Think Tank conservador; ¡Anatema!) acaba de mostrar una fuerte relación entre jóvenes musulmanes hijos de inmigrantes en Gran Bretaña y aumento del radicalismo religioso. Hasta el 40% de los musulmanes entre 16 y 24 años aseguran que preferirían vivir bajo la ley islámica en Gran Bretaña. En contraste, este porcentaje baja hasta el 17% en el caso de los mayores de 55. El "pluralismo religioso" que celebra Berger bien podría ser poco más que "Vivir juntos pero separados" (Living apart together -¿Cuántos amigos musulmanes tenéis?). Minura Mirza, periodista y una de las autoras del informe culpa a las políticas de multiculturalidad tomadas por el gobierno:

La emergencia de una fuerte identidad musulmana en Gran Bretaña es, en parte, el resultado de las políticas multi-culturales implementadas desde los años ochenta, que han enfatizado la diferencia a costa de la identidad nacional compartida y han dividido a la gente en líneas étnicas, religiosas y culturales.

¿Algún estudio similar en España? De existir, es muy probable que arrojara resultados muy similares. Vía RDF

 

Islamismo en la lengua de Shakespeare 

OffTopicJanuary 28, 2007 8:34 pm

Las traducciones son, han sido y serán, sin la menor duda, trámites indispensables en la difusión del conocimiento. ¿Qué hubiera sido de la cultura clásica en Europa a no ser por nuestra Escuela de traductores de Toledo? ¿Y de las grandiosas sumas tomistas sin la ayuda de silenciosos traductores del griego? Hoy se traducen al español libros escritos en decenas de lenguas e incluso existen especializaciones académicas para mejorar la calidad de estas traducciones. No cabe estancarse en la mística del lenguaje "original": traducir no sólo es necesario sino que es posible: no pensamos en imágenes, ni siquiera en palabras, sino en ideas. Los límites de nuestro lenguaje no son los límites de nuestro mundo intelectual.

Pero la multiplicación de publicaciones puede mermar demasiado la calidad de las traducciones, sobre todo si los lectores carecen de capacidad crítica y no denuncian los malos trabajos.

Hay pocos libros cuya lectura me haya resultado tan sumamente irritante como la traducción de La peligrosa idea de Darwin (editado por Galaxia Gutenberg - Círculo de lectores, Barcelona, 1999) de Daniel C. Dennett. El requisito básico de cualquier traducción al español es que lo traducido no sea sólo ortográfica y gramaticalmente correcto, además de transmitir fielmente las ideas originales, sino que además suene a español. Es más, se diría que la obligación de cualquier traductor es conocer mejor el lenguaje al que traduce que aquel del que traduce. Y esto es exactamente lo que Cristóbal Pera Blanco Morales no demuestra. No hay una sóla frase en el libro de la que pueda decirse que esté correctamente redactada en español, así que podríamos escoger ejemplos oportunos prácticamente al azar:

Ahora, si desea razonar acerca de la fe y ofrecer una razonable defensa (que responda a la razón) como una creencia de categoría extraordinaria, merecedora de una especial consideración, estoy deseando jugar.

La réplica de Darwin al teórico que clamaría a Dios para dar el salto que inicie el proceso de la evolución es una refutación irrebatible, tan devastadora hoy como cuando Philo la utilizó dos siglos antes para vapulear a Cleantes en los Diálogos de Hume.

Pág. 244-245 

Y esto son sólo dos pequeños botones, inmersos en una botonería de barbarismos y fárragos de lenguaje parecidos. ¿Está seguro el señor Cristóbal de que esto es castellano? ¿Por quién nos toma? Es más, ¿por quién nos toma la editorial Círculo de lectores? Voy por la página 250 y, pese a lo mucho que me interesa el libro, dudo que pueda seguir adelante sin poner seriamente en peligro mi equilibrio mental.

Cine & PolíticaJanuary 27, 2007 3:55 am

 

- Con la libertad, supongo. 

- ¿Libertad? Usted debe ser un poeta. Si son hombres sueñan con mujeres. ¿Qué soñaba cuando era soltero? ¿Con los caminos del Imperio? ¡Lo dudo!

La condición humana - Ningen no joken I (Masaki Kobayashi, 1959)

Economía política, ConservadoresJanuary 25, 2007 10:56 pm

I believe that one ought to have only as much market efficiency as one needs, because everything that we value in human life is within the realm of inefficiency, love, family, attachment, community, culture, old habits, comfortable old shoes.

Edward Luttwak 

Corey Robin es profesor de ciencia política en Nueva York y autor de Fear: The history of a political idea. En 2001 escribió un interesantísimo artículo (me lo pasa Chema) titulado The Ex-Cons: Right-Wing thinkers go left (Los ex-conservadores: Los pensadores de la derecha se pasan a la izquierda). El artículo centra su atención en dos casos conspicuos: el británico John C. Gray, profesor de la London School of Economics y antiguo abogado del thatcherismo, y Edward Luttwak, un experto en estrategia militar que asesoró el rearme de la administración Reagan como método más expeditivo para terminar de una vez con la guerra fría.

John Gray creyó ver en la era Thatcher una especie de bolchevismo invertido con la suficiente energía y vitalidad como para liberar a Gran Bretaña de una democracia social rutinaria. Como muchos otros thatcherianos se consideraba en línea con los revolucionarios del mercado libre, optimistas y resistentes a cualquier desaliento (Margaret Thatcher: "The lady’s not for turning") o vuelta atrás en el camino de salida de la planificación estatal. Autor de Hayek on liberty, fué uno de los principales publicistas de la nueva "percepción empresarial" que sustituía al burócrata por el emprendedor, y el defensor de una casi revolucionaria ciencia económica que no creía ya en el valor objetivo del trabajo, sino en el libre juego de las preferencias humanas individuales. Al menos, este era el estado del saber convencional en el pensamiento conservador…antes de 1991.

En efecto, aunque suele interpretarse el colapso de la URSS como el canto de cisne del socialismo, no se insiste tanto en las consecuencias prácticas y teóricas que la era pos-soviética ha tenido para la autoconcepción de la ciencia económica liberal -tal y como Francis Fukuyama ha puesto de manifiesto, e incluso Milton Friedman.

El colapso de la Unión Soviética también forzó a Gray a cuestionarse su fé en el libre mercado. Hasta 1989, dice Gray, "tenía sentido pensar en el estado como "el principal enemigo del bienestar", que era la actitud que alimentaba la atmósfera de los think tank de derechas". Pero tras la caída del imperio soviético, Yugoslavia cayó en una espiral hacia la guerra civil y los partidarios occidentales del mercado libre suministraron terapias de shock a los países ex comunistas con resultados desastrosos. Gray llegó a pensar que el estado era un mal necesario, quizás un bien positivo. Era la única fuerza que podría prevenir que las sociedades se deslizaran al caos total, la extrema desigualdad y la pobreza.

Pero existe una razón más profunda para el cambio de Gray. Sin la Unión Soviética y el estado del bienestar como símbolos desviados del racionalismo de la Ilustración, Gray no podía seguir creyendo en el mercado como antes. El mercado, tal como ahora admitía, patrocina un "culto a la razón y la eficiencia". Solía pensar que el mercado libre surgía espontáneamente y que el control estatal de la economía era antinatural. Pero observando a Jeffrey Sachs y al Fondo Monetario Internacional en Rusia, no podía evitar ver el mercado libre como "el producto del artificio, el diseño y la coacción política". Tenía que ser creado, a menudo con la ayuda del poder bruto del estado.

Edward Luttwak, por su parte, terminó también en el desencanto del turbocapitalismo, después de lamentar como la metodología empresarial había minado a la clase militar norteamericana hasta el punto de provocar últimamente el desastre de Vietnam, donde los oficiales llegaron a ser meros "managers en uniforme". En línea con la tradición clásica (Sun Tzu, Platón, Aristóteles…) Luttwak denunciaba que la élite guerrera norteamericana había perdido su "gusto por la sangre", y los mismos valores empresariales que debilitaron el "arte de la guerra" amenazaban ahora con cuestionar toda la existencia social:

"El mercado, dice (Luttwak) invade cada esfera de la vida, produciendo una "sociedad infernal". En el mismo sentido en que un día  los valores del mercado amenazaron la seguridad nacional, ahora amenazan el bienestar económico y espiritual de la sociedad. "Un sistema óptimo de producción es un sistema de producción complétamente inhumano", explica, "porque…estás cambiando constantemente el número de gente que empleas, los mueves de un lado a otro, haces que hagan cosas distintas, y esto no es compatible con alguien capaz de organizar la existencia para sí mismo".

Todo apuntaba entonces hacia un cuestionamiento de los presupuestos "libertarios" comunes entre los conservadores antes del desplome soviético y del fracaso relativo del "Consenso de Washington" durante los años noventa. A pesar de que el artículo de Robin tiene ya seis años, su diagnóstico sobre la débil alianza entre conservadores y liberales no puede ser más actual:

Cada vez resulta más claro que la frágil coalición que una vez aunó libertarios, tradicionalistas y entusiastas del mercado libre, no perdurará. "El fín de la Unión Soviética nos ha privado de un enemigo", dijo Irving Kristol, el abuelo intelectual del neoconservadurismo.

Cualquiera que sea la nueva alineación de las ideologías, en el siglo XXI, ¿acaso puede permitirse que la idea de Estado sea secuestrada por esa cosa llamada izquierda? A partir de un enfoque pragmático, recuperar la idea de estado, y de economía política, debería ser una tarea urgente para cualquier crítica realista del presente. No se trata tanto de que los conservadores se pasen a la izquierda (como sugería Robin), sino de que muchos están (felizmente) regresando de vuelta a la realidad.

Cine & Política, ReligiónJanuary 23, 2007 6:21 pm

 

Quien desordena su casa, hereda viento, el insensato será esclavo del sabio.

Proverbios 11-29 

Heredarás el viento es una película que dirigió en 1960 Stanley Kramer, basada en la obra teatral que se estrenó solo cinco años antes, escrita por Robert Edwin Lee y Jerome Lawrence. Pese a que el texto trata del juicio Scopes de 1925 (the "Monkey" trial), por el que un profesor de instituto resultó demandado por enseñar en una escuela pública de Tennessee las peligrosas ideas de Darwin, la obra fué generalmente interpretada como una advertencia contra los peligros del McCarthysmo.

La película no pretende ser una obra documental, periodística o de registro histórico. Significativamente, se cambiaron todos los nombres de las personas reales involucradas en el juicio, mientras que se añadieron algunos detalles dramáticos (por ejemplo, Scopes no tenía novia en la vida real). Esta obvia dramatización ha sido convenientemente aprovechada por los intérpretes fundamentalistas, que aún hoy insisten en la falsificación de los caracteres religiosos; por ejemplo, presentando al abogado "fundamentalista" William Jennings Brian, como un progresista preocupado por combatir los peligros del darwinismo social -¡una especie de antecedente norteamericano de Pío Moa!

Pese a sus elementos espectaculares, Inherit the wind continúa arrojando luz sobre la polémica entre ciencia y religión casi cincuenta años después. No es un manifiesto "laicista" sino un alegato por la tolerancia religiosa y la libertad de expresión. De modo significativo, la escena final muestra a Clarence Darrow (en el film, Henry Drummond, interpretado magistralmente por Spencer Tracy) abrazando los dos libros: la Biblia y The descent of man. Una imagen ideal para los partidarios del NOMA.

Casi definitivamente, eran otros tiempos.

Ciencia & ParacienciasJanuary 21, 2007 10:07 pm

Richard Carrier, autor de Sense and goodness without god. A defense of metaphysical naturalism (y a quien conocíamos por su entrevista en The god who wasn’t there), ha criticado en su bitácora la inconsistencia de algunas definiciones jurídicas y filosóficas de "sobrenaturalismo" que pretenden situar lo sobrenatural en algún lugar más allá de la ciencia y sus métodos de verificación racional. Por ejemplo, el juez Jones había definido la "intervención sobrenatural" como una intervención "que no puede ser explicada por causas naturales, o probada a través de investigación empírica, y por ello no es testable ni verificable".

Aunque Carrier tiene razón en señalar que los así llamados fenómenos paranormales, religiosos o sobrenaturales en general no deben quedar situados más allá del escrutinio científico, yerra en el modo como este escrutinio debe ser intepretado.

En opinión de Carrier, que habla desde un naturalismo "pragmático" o "suave", la ciencia puede investigar legítimamente lo sobrenatural. Aunque reconoce la probable "pérdida de tiempo" que supondría dedicarse a "investigar lo sobrenatural", su posibilidad científica no se niega terminantemente, puesto que la "hipótesis sobrenatural" es verificable, en contra de la definición jurídica. Incluso, la misma comunidad científica podría verse obligada a rechazar su "naturalismo metodológico" si llega a evidenciarse algún día la realidad de lo sobrenatural.

Carrier define lo paranormal como aquel conjunto de fenómenos que caen, en principio, fuera del dominio de la "ciencia plausible". En este sentido, podría ser que tales fenómenos fueran simplemente fenómenos naturales aún no descubiertos, o -y aquí es donde Carrier da un peligroso saltum, pudiera ser también que abrazaran efectivamente alguna causa sobrenatural.

A mi juicio, el principal defecto del planteamiento de Carrier radica en la propia esencia del "naturalismo suave" o pragmático que obliga a establecer distinciones muy poco operativas, como la que media entre lo paranormal como fenómeno, y lo paranormal como explicación. Carrier no acierta a apreciar la solidaridad que hay entre las paraciencias y el sobrenaturalismo, paralela a la profunda solidaridad entre el sentido moderno de ciencia y el naturalismo (o materialismo). La idea de ciencia, en efecto, como ha explicado Gustavo Bueno en su Teoría del cierre categorial, no es unívoca, sino análoga: existen diversas ideas de ciencia. La idea antigua de ciencia incluía, junto con la geometría o la teoría del silogismo, a la misma teología (que Tomás de Aquino consideraba "subalternada" a la "ciencia de los bienaventurados"). Pero la revolución copernicana y, ante todo, la mecánica newtoniana, vino a romper la tranquilidad y armonía clásica del bloque Ciencia-Filosofía, del que Kant dio muy buena cuenta en su Crítica de la razón pura. A partir de Newton, se diría que la teología abandona la "república de las ciencias" (de la que siempre quiso ser monarca) y comienza a hacerse más nítida la distinción entre Ciencia y Paraciencia, verdaderas y falsas ciencias (por ejemplo, astronomía frente a astrología, alopatía frente a homeopatía, alquímica frente a química &c). Todo el edificio de la ciencia moderna se levantaría sobre esta dialéctica naturalismo/sobrenaturalismo: la teoría heliocéntrica empezó por cuestionar la centralidad de la tierra en el drama de la salvación cósmica, la mecánica de Newton continuó despejando la intervención de fuerzas misteriosas en el movimiento del cosmos, unificando la física Celeste y Terrestre, mientras que la ciencia darwiniana terminó por hacer el descubrimiento más peligroso de todos: el origen natural de la vida, unificando a la especie humana con el resto de seres vivos "naturales" y socavando la "hipótesis" del diseño divino inteligente.

No se trata tanto de que el sobrenaturalismo sea falso, sino de que no hay tal "hipótesis sobrenatural" genuina. La hipótesis sobrenatural no es, sencillamente, ninguna hipótesis (científica). Del mismo modo que las explicaciones (sobrenaturales) no son en absoluto "explicaciones", a la manera como lo entiende la ciencia moderna. "Explicación" (explicare: des-plegar, sacar  hacia afuera) es un término dialógico más que epistemológico, tiene que ver con el procedimiento de transmitir conocimientos entre las personas. La teoría mítica sobre Atlas sosteniendo la esfera del mundo puede considerarse "explicación" solo en este sentido genérico, pero no es ciertamente una "explicación" de carácter científico. La ciencia de las "explicaciones sobrenaturalistas" sería, acaso, no simplemente una "ciencia revolucionaria", sino un nuevo tipo absoluto de ciencia que obligaría a romper todas nuestras concepciones previas. ¿Es que la ciencia moderna no es, en sí misma, una crítica del sobrenaturalismo? ¿No es la ciencia, justamente, una crítica de los fenómenos, de las apariencias del mundo, en el sentido de que nos descubre permanentemente lo sobrenatural (o paranormal) como apariencia, como falsedad?

Desde nuestra perspectiva, que podríamos llamar "naturalismo fuerte", lo "paranormal" no es solo aquello que queda fuera de la "ciencia normal", de la ciencia paradigmática (por decirlo al modo de Kuhn), y que Carrier llama "ciencia plausible", sino también más alla de todo recinto científico posible. Lo paranormal forma parte del dominio de la paraciencia. Cuando tratamos de las "psicofonías", pongamos por caso, ¿cómo distinguir entre "fenómeno" y "explicación"? No puede ocultarse que el propio "fenómeno paranormal" está ya contaminado por metafísica sobrenaturalista; ¿acaso no significa psicofonía "sonidos de las almas"?. No cabe separar lenguaje teórico y observacional, como hace Carrier, pasando por alto las críticas más elementales a la concepción empirista de la ciencia. El lenguaje teórico "paranormal" no es, ni puede ser, científica o filosóficamente neutral. Por eso escandaliza aún más la ignorancia -o la mala fe- de conocidos "investigadores" y "periodistas" dedicados al "mundo del misterio" que, bajo pretexto de proporcionar información "imparcial", enjaretan al público un sobrenaturalismo tan partidario como acrítico y grosero.

BrightsJanuary 20, 2007 11:31 pm

Tampoco podemos pasar por alto la probabilidad de que la inculcación constante de una creencia en Dios en la mente de los niños produzca un efecto tan fuerte, y quizás heredado, en sus cerebros no totalmente desarrollados, que les resulte tan difícil librarse de su creencia en Dios, como a un mono de su miedo y aversión instintivos a una serpiente.

Lo cuenta En El País José Manuel Sánchez Ron (Vía Paleofreak). 

A Dawkins le encantará esta cita censurada de Darwin. Hace tiempo había escrito esto:

(…) Mi hipótesis específica trata de los niños. Más que ninguna otra especie, sobrevivimos por la experiencia acumulada de las generaciones previas. Teóricamente, los niños debieran aprender de la experiencia a no nadar en aguas infestadas de cocodrilos. Sin embargo, por mencionar sólo algo, en seguir esta norma práctica habrá una ventaja selectiva para los cerebros infantiles: Cree cualquier cosa que tus mayores te cuenten. Obedece a tus padres; obedece a los ancianos de la tribu, especialmente cuando adoptan un tono solemne y admonitorio. Obedece sin preguntar.