La mujer que piensa como una vaca
Temple Grandin es una de las personas autistas más conocidas y de éxito más sorprendente. No sólo logró la licenciatura en psicología y un doctorado en ciencia animal, sino que alguno de sus libros se han convertido en bestsellers y referencias para el mundo académico. Además, sus observaciones han permitido incluso introducir mejoras prácticas en el sacrificio de animales dentro de los mataderos.
El autismo cubre un conjunto de desórdenes de base neurológica y genética que no son desencadenados por una educación deficiente. Estas personas se caracterizan por una profunda inhibición en las relaciones sociales, tienen dificultades para reconocer sentimientos en los demás y para obtener competencia lingüistica. Sin embargo, Grandin ha logrado escribir un nuevo capítulo en la narrativa de autosuperación típicamente norteamericana.
Por primera vez la comunidad científica cuenta con un registro bien documentado de la vida mental de una persona autista, combinando la perspectiva fenomenológica (la de los "sentimientos" o "experiencias" internas) y la perspectiva categorial; gracias a su formación académica Grandin no sólo ha conseguido proporcionar un registro interno del autismo, sino ante todo su traducción a un lenguaje público, científico.
Según Grandin, el funcionamiento de la mente autista posee asombrosas similitudes con la mente animal. El predominio del miedo como sentimiento primordial, la hipersensibilidad ante los detalles de la experiencia o el modo de pensamiento por imágenes parecen ser rasgos cogenéricos de la mente autista y la mente animal. BBC produjo en 2006 este impresionante documental: The woman who thinks like a cow.


Impresionan casos como los de Temple Gardin, una mujer autista entre los raros casos que hay en el mundo (por lo que sé, el autismo incide mucho más en los hombres). Coartadas tantas de las posibilidades, esta gente sale adelante produciendo, como regalo, el allanamiento de su propia problemática para que ésta sea estudiada y dilucidada. Hasta ahora, el único autista destacado que conocía era el pintor Stephen Wiltshire. Si asombra el caso de Temple Gardin, espero quizá soprenda también el de este británico:
http://www.stephenwiltshire.co.uk/
Comment by Fernando G. Toledo — December 31, 2006 @ 12:06 am
Un dibujante de técnica extraordinaria, sí…aunque le falta el fuego titánico del arte. Es un hiperrealismo mecánico, sin alma. Algo que también falta en Grandin: será verdad, Fernando, que el “alma” consiste en el cerebro.
Comment by Eduardo — January 1, 2007 @ 3:18 pm