Ronald Reagan (1911-2004) y Russell Kirk (1918-1994)
1. Existe un orden moral duradero. Este orden está hecho para el hombre, del mismo modo que el hombre está hecho para el orden. La naturaleza humana es una constante universal y las verdades morales son permanentes.
2. Apoyo a la costumbre, la convención y la continuidad. La ley misma, como fundamento de la convivencia pacífica, es un cuerpo de convenciones. El postulado de continuidad asegura la vitalidad de las generaciones a la hora de generar nuevo orden social.
3. Principio de prescripción. A diferencia de los modernistas, los conservadores apoyan un orden social inmemorial en el límite. El hombre moderno es un "enano en los hombres de gigantes". Burke: el individuo es estúpido, la especie es sabia.
4. Principio de prudencia. En la tradición de Burke, Platón o Aristóteles, que señalaron a la prudencia (phronesis) como la virtud principal del arte político.
5. Principio de variedad. Frente a la igualitaria uniformidad del racionalismo radical, el conservador apoya la supervivencia de distintas clases y órdenes, reservando la igualdad a los tribunales de justicia humana y divina.
6. Principio de imperfectibilidad. La naturaleza humana es defectuosa. Ser humano significa ser imperfecto, por lo que planear un orden social perfecto no es posible o deseable.
7. Los conservadores creen que la libertad está unida a la propiedad. Sin propiedad privada el orden económico y social rebajaría las condiciones humanas de existencia.
8. Apoyo al comunitarismo voluntario, distinto del comunitarismo obligatorio y autoritario. La mayoría de las decisiones políticas deben descansar en agentes comunitarios locales libres de una lejana autoridad central.
9. Prudentes restricciones sobre el poder y las pasiones humanas. El ejercicio del poder no puede dejarse a la mera benevolencia de los gobernantes, sino que debe estar limitado por restricciones constitucionales y un sistema de "check and balances" para evitar los abusos.
10. El cambio social debe unirse, a diferencia de la idea progresista, con el concepto de permanencia, que une las generaciones en una comunidad de vida social orgánica.
Un resumen de Ten conservative principles, de Russell Kirk.



¿Conoces esto?
Por cierto.
Comment by Chema — December 27, 2006 @ 3:48 am
Me parece que la he pifiado con los enlaces. Son : www.fundacionburke.org y www.fundacion…/cream/?page=9&post=109.
Comment by Chema — December 27, 2006 @ 3:51 am
No se Chema… la verdad es que no encuentro el link por ninguna parte pero recuerdo como descontextualizaron unas palabras de (juraría) Lomborg de manera que me resultó poco ortodoxa para posteriormente recomendar el libro del antievolucionista (y antediluiviano) Tom Bethell “The pollitically incorrect guide to sciencie”. Como no encuentro el link estoy empezando a dudar. Recuerdo haberles leído másd de una cosa que no me cayó demasiado en gracia.
Un saludo
Comment by Andrés — December 27, 2006 @ 4:57 am
El segundo link era una reseña de un libro de John Elliott por el que preguntaba Eduardo el otro día.
Es que no había entrado nunca en la página de la fundación -ni la conocía, de hecho-; en un principio me parecía atractiva, pero me huelo un rollo confesional que me mosquea bastante.
Comment by Chema — December 27, 2006 @ 5:40 am
Si, tiene un tufo confesional considerable. Y más que conservador, reaccionario diría yo. Eso sí, no son más que impresiones.
Un saludo
Comment by Andrés — December 27, 2006 @ 5:49 am
Lo primero que llama la atención es que una fundación española escoja un autor anglosajón.
La confesionalidad es el principal problema del pensamiento “conservador” en España -si es que una cosa tal existe- cuando quiere plantear una alternativa a la izquierda. Porque hay mucha “clase media” que, no siendo de izquierdas ni considerándose “progresista”, tampoco está vinculada con ninguna Iglesia. Aunque…si es cierto que también son “antievolucionistas”, para mí ya están desterrados ipso facto.
Supongo que todo esto tiene que ver con el punto 2 del “decálogo” de Kirk, uno de los más discutibles, junto con el postulado de “permanencia” si se entiende de modo literal: por ejemplo, “permanecer” en un catolicismo tradicional confesionalista y anticientífico.
Comment by Eduardo — December 27, 2006 @ 2:59 pm
Por cierto, el libro de Elliott sí que tiene buena pinta.
Comment by Eduardo — December 27, 2006 @ 3:01 pm
Sí, desde luego llama la atención que hayan escogido a un grande anglosajón. Una pena que se Burke, probablemente el autor conservador con el que menos me identifico (lo que no quiere decir que no me despierte cierta simpatía, a veces).
Es una pena que no encuentre el link, lo que se me hace sospechoso. Recuerdo haber llegado a la Fundación porque encontré (no se si via algún blog o qué) un artículo que parecía firmar Bjorg Lomborg (si no mal recuerdo). Sospeché de que Lomborg dijera tales cosas y me percaté de que habían descontextualizado y transformado lo dicho por éste. Al final del artículo aprovechaban para recomendar el libro ese del tal Bethell, antievolucionista, creacionista, y tantas cosas más -niega que el VIH produzca el sida etc-
Ahora bien, no encuentro tal texto lo que me hace dudar.
La confesionalidad de la fundación es más que evidente.
Sobre Kirk, en efecto, el punto dos sería tratable y asumible si sólo habláse de continuidad. El respeto a la costumbre depende del contexto. Los ingleses pueden permitírselo. Los somalíes -por decir- no. Y desde luego no se trata de apoyar las convenciones sino de modificarlas si se tercia (dentro de las corrientes de simpatía del momento) sin despegarse del principio de contuinuidad, de no radicalidad. En este punto simpatizo bastante con la microingeniería social popperiana.
Sobre el punto tres tengo mis reservas. Desde luego el orden social inmemorial del que hablan tiene una génesis concrtea en el estado moderno europeo y posteriormente la ilustración. Y yo apoyaría tal orden dependiendo del contexto nuevamente. O como decía Oakeshott, ser conservador en Inglaterra es muy distinto a serlo en China (dando a entender que en el primer caso tiene sentido, en el segundo, no)
Por lo demás, bastante de acuerdo.
Un saludo
Comment by Andrés — December 27, 2006 @ 7:36 pm
Una nota sobre ese polémico punto segundo. El caso es que el “respeto por la continuidad” no siempre es lo que parece. En el caso de los Estados Unidos, los cristianos evangélicos se caracterizan precisamente por la continua innovación. Al no estar sometidos a un credo inflexible, pueden permitirse introducir “modas religiosas” que les permitan ganar una cierta ventaja comparativa con respecto a los demás credos. En el extremo opuesto estaría el catolicismo romano, con su insistencia en la profesión de fe: en lo que hay que creer y en qué liturgia hay que confiar. Pero incluso si se analiza más en profundidad la historia del cristianismo católico, se aprecia una plasticidad doctrinal subterranea que no pocas veces permite “romper” esa continuidad; aunque eso sí, manteniendo la apariencia de la “permanencia” con el pasado -el Papa fundamenta su legitimidad en ser aún “vicario de Pedro” o “vicario de Cristo”, según los tiempos.
Comment by Eduardo — December 27, 2006 @ 10:37 pm
Tal como lo veo, el problema es que el punto 2 sólo cabe plantearlo desde un punto de vista prudencial, que permita tener en cuenta todas las variables y condiciones que apuntáis, y entonces no sé si tiene sentido formularlo.
Quizás, como suele suceder en estos casos, fuera preferible enunciarlo de manera negativa: No siempre es preferible la innovación, la novedad o la ruptura, etc.
Comment by Chema — December 28, 2006 @ 12:43 am
Suelo tener varias dudas respecto a esta cuestión. Echando un vistazo a las teorías conservadoras uno se da cuenta que el conservadurismo es un liberalismo con tintes morales, ¿no creéis?
Los liberales de pura cepa suelen argumentar que socialismo y conservadurismo son perros iguales de distinto collar (así de hecho lo pensaba Hayek, recordad eso de “los socialistas de todos los partidos”). Pero una ojeada más profunda revela que el conservadurismo defiende a capa y espada principios liberales como la economía de mercado o la propiedad privada, cosa que no hace el socialismo.
La cuestión radica en lo siguiente: servidor puede tener ideas conservadoras (yo como creyente sí creo que existen principios morales e inmutables duraderos), pero no pretendo imponerlas a nadie. No estoy de acuerdo con el consumo de drogas, pero respeto a quien desee fumar maría. ¿Soy conservador o liberal? ¿o liberal-conservador?
Creo que me defino más como liberal. El conservadurismo plantea imponer esos principios morales (¿no?), yo por el contrario lo dejo al libre albedrío de cada cual, con la sana objeción del respeto a la libertad del prójimo.
No sé, a ver si me podéis iluminar un poco en este tema
Comment by Pep — December 28, 2006 @ 2:02 am
Eduardo: Off-topic, o Past-topic: se me pasó una referencia en un post tuyo de hace unos días a Paul Seabright, a cuya conferencia en Madrid estuve a punto de ir hace un par de semanas. He estado mirando el enlace que pones y hay alguna reseña negativa en el sentido de que no está al corriente del estado último de la cuestión en primatología. ¿Algún dato más?
La pregunta vale también para Andrés, supongo.
Comment by Chema — December 28, 2006 @ 11:12 am
Chema: No sabía que Seabright hubiera estado en Madrid. Tampoco sé mucho de su obra, que conocí gracias a Dennett. Lo tenía apuntado para el carro de Amazon. Trataré de investigar algo más. Lo que voy a decir a continuación no tiene ningún fundamento, y es sólo una intuición malévola: ¿No será que Seabright ha molestado a los “enemigos del comercio” de izquierdas y le están buscando las cosquillas?
Pep: En EE.UU se distingue el “conservadurismo social” (social conservatism) para referirse a la versión más moralista. Aquí entran todas las críticas a la homosexualidad, el aborto, el “laicismo” y ese tipo de cosas.
Personalmente, esos “principios morales inmutables y duraderos” de base religiosa me parecen mucho más difíciles de coordinar con el liberalismo individualista que con el conservadurismo social. La posición libertaria finalmente es relativista, aunque los libertarios no se “sientan” así, ya que el orden libertario lleva necesariamente a una variedad o pluralidad de principios, incompatibles entre sí -lo que, por cierto, cuestiona también los límites del principio quinto del decálogo.
Comment by Eduardo — December 28, 2006 @ 2:53 pm
Esta es la crítica que hacen del libro en Amazon:
Y, si ha entendido bien a Seabright, la crítica parece consistente, la verdad.Comment by Eduardo — December 28, 2006 @ 3:03 pm
Sí, quizá es relativista en el ámbito “general”, pero no individual. Es decir, un liberal / libertario puede pensar dentro de sí mismo dos cosas: a) que existen unos principios morales; b) que no existen y que la moral depende de cada cual, cosa última incompatible con el conservadurismo. Yo me inclino por la opción a; y coincido con el liberal de la opción b de no querer imponer esos princpios a nadie. Me los impongo yo mismo.
Espero que se me entienda. Vengo a decir que, en realidad, el conservador cree que esos principios han de permanecer inalterables en la sociedad. Y lucha por ello: se organiza a través de asociaciones y acción política por medio del Estado. El liberal opina que no se deben imponer, que se deja al libre albedrío de cada uno.
Eso sí, en mi casa sí procuraré dar una educación y unos valores acordes con el no-consumo de drogas y contra el aborto. Pero esta es mi esfera individual. ¿Quién soy yo (preguntas que deberían hacerse políticos y gobernantes) para imponer principios morales a nadie?
Creo que acabo de dar con lo que me preguntaba al principio
Comment by Pep — December 28, 2006 @ 6:12 pm
No voy a defender el “conservadurismo social” al estilo americano, porque no lo comparto. No se trata de conservarlo todo para que todo “permanezca inalterable”, sino de que cualquier cambio político o moral tenga lugar dentro de un fondo de permanencia.
Pero sí defiendo cierto universalismo moral que, sin embargo, se me hace muy difícil coordinar con una postura libertaria. En la sociedad política existen ciertas normas y principios que de hecho no se dejan al arbitrio de la “esfera individual”. Si no fuera así, no podría hacerse prácticamente nada contra la ablación, contra la venta de órganos humanos o contra cualquier otra norma contraria a la constitución moral de una sociedad. Se reprochará que estas normas son positivas, particulares (es decir, propias de cada ciudad) y que no tienen porque coincidir con las normas del “derecho natural” cosmopolita, pero es igualmente cierto que el derecho natural es impotente si carece de cualquier positivación.
De hecho, el sistema legal de una sociedad política, que desde Aristóteles no consiste en un agregado de individuos o familias (Política, Libro I), está plenamente justificado para actuar contra los delincuentes, que es un modo muy claro de “imponer” o rectificar principios morales -contra los “principios” inmorales de los violadores, los ladrones o los estafadores. No digo que el Estado deba “imponer” la moralidad particular de los gobernantes, porque esto es despotismo, sino que la función de los gobernantes y de la constitución política debe ser guardar esta moralidad pública, sin la cual nos rebajaríamos al caos o al relativismo.
Comment by Eduardo — December 28, 2006 @ 8:04 pm
Mmmm, para el caso de la ablación, ciertamente, la postura mayoritaria dentro del liberalismo predica que se está vulnerando el derecho de un tercero (tercera) y, por lo tanto, se debe actuar (son muy pocos quienes consideran que el hijo/a ha de considerarse propiedad privada y por tanto sujeto a la libre acción del propietario). No tan claro está el tema de la compra / venta de órganos donde hay liberales que lo defienden abiertamente. No me pronuncio en este asunto sencillamente porque lo desconozco.
Lo que sí está claro es que existe un principio moral antiquísimo y valiosísimo que es inmutable e inalterable: la no violación de la vida, la propiedad privada y la libertad del prójimo. Y en esto debemos estar de acuerdo. Esta sí que es una moral o ética universal que debe imponerse. Más allá de eso lo que se imponen son valores individuales que el individuo puede creer o no. Los conservadores se oponen al consumo de drogas, por ejemplo. Evidentemente, si yo consumo drogas es porque quiero (al menos al consumir la primera dosis era perfectamente consciente de ello) y no hago daño a nadie, y si lo hago deberé ser ajusticiado no por el consumo de drogas, sino por el hecho delictivo en sí. A esto me refería.
Otro ejemplo: yo como cristiano puedo predicar la idoneidad de introducir religión católica en la escuela o la bondad de la caridad hacia los más pobres, pero jamás osaré imponerlo por la fuerza (como sí hace el estado a través de nuestros impuestos).
No sé, creo que ya me voy aclarando un poco más en todo esto, y si no es así decídmelo
Comment by Pep — December 28, 2006 @ 9:28 pm
Las críticas de los lectores de amazon hay que tomarlas cum grano salis, porque suelen estar basadas en prejuicios ideológicos, en simpatías y antipatías y en lo entretenido o divulgativo que sea el libro, etc. Pero esta me llamó la atención porque está bien argumentada y el crítico parece bastante al corriente del asunto. No sé, a ver si Andrés o alguien sabe algo más.
Comment by Chema — December 29, 2006 @ 1:04 am
Lo sineto Chema, no puedo aportar nada más a lo dicho.
Un saludo
Comment by Andrés — December 29, 2006 @ 2:56 am
Chema, a mí me pasó lo mismo. Y es una lástima, porque ya tenía el libro en el carrito. Pero coño, es que me ha convencido la crítica del lector, tengo que admitirlo.
Comment by Eduardo — December 29, 2006 @ 2:58 am
Sí, la crítica es buena. De hecho el comportamiento primate que describe casa bien con la teoría de la alianza a través del intercambio de mujeres que Levi Strauss emplea para estudiar el parentesco en sus primeros estadios. Los economistas (y lo digo tras leerlos mucho) son demasiado deterministas a veces y aplican un mismo esquema limitado (aunque muy potenete) a las situcaciones más diversas. No siempre sale bien la cosa.
Comment by Andrés — December 29, 2006 @ 3:06 am