No murió por el tabaco, sino por una camioneta de lavandería. 

 

¡Cómo me alegraré cuando vea a tantos sabios tostándose bajo las llamas del Juicio Final con sus engañados discípulos, a Virgilio, Horacio y tantos poetas célebres temblando ante el tribunal! 

- Tertuliano (citado por Antonio Escohotado)

Primera parte.