La “naturaleza humana” no es un mito
En conversaciones electrónicas he recibido algunas críticas al "naturalismo filosófico" de ésta bitácora. Los "teóricos de la naturaleza humana", según estas críticas, habrían alcanzado una concepción metafísica y susbtancialista de la "naturaleza" escasamente consistente. La "Naturaleza humana" sería una substancia poco menos que eterna modificada sólo accidentalmente por cambios sociales, políticos y tecnológicos.
Pero ésta interpretación mitologizada, substancialista y metafísica pierde completamente de vista el significado auténtico de las nuevas ciencias de la naturaleza humana.
La "naturaleza humana" no es una substancia eterna que existe en sí y para sí. Fue precisamente Charles Darwin quien trastocó para siempre la idea clásica de naturaleza en general, y de naturaleza humana en particular, al introducir una lógica evolutiva en la vida de las especies.
ADN dibujado por Francis Creek
Pero la negación de la naturaleza humana, en evolución –no substancialista o metafísica- ha ido quedando progresivamente en evidencia:
- La ciencia cognitiva ha mostrado que deben existir mecanismos innatos muy complejos antes de que reciban una forma cultural. Por ejemplo, en la formación de los lenguajes naturales.
- La psicología evolutiva demostró que existen literamente cientos de hechos psicológicos universales, atravesando todas las culturas (gusto por las grasas y el azucar, búsqueda de status &c)
- La genética conductual mostró que el carácter emerge en estadios iniciales de la vida humana y que permanece razonablemente constante en su desarrollo. Junto con mecanismos de plasticidad y varianza, muchos caracteres humanos son demostrablemente dependientes de los genes, no de la cultura.
Frente a la idea de perfectibilidad virtualmente infinita del ser humano, que acompañaba a las mismas ideas marxistas y "progresistas", las nuevas ciencias naturales apoyan en general una visión realista basada en la imperfectibilidad de la naturaleza humana -tal como ha propuesto Larry Arnhart en su revisión evolucionista de las ideas conservadoras. Desde aquí se entendería un nuevo interés por la obra de Leo Strauss o de Edmund Burke: "(la política) no ha de ajustarse a los razonamientos humanos sino a la naturaleza humana, de la cual la razón es sólo una parte, y de ningún modo la parte principal". Baruch de Spinoza escribió también hace siglos que "el hombre es libre en cuanto tiene poder para existir y ejercer una acción de acuerdo con las leyes de la naturaleza". Sólo es una aparente paradoja que esta legalidad natural (en principio, inconsciente y "free-floating") sea paulatinamente desvelada precisamente a través del esfuerzo racional y consciente de las ciencias; un desvelamiento que viene cuestionando tanto el liberalismo individualista naïf, como las concepciones substancialistas y metafísicas sobre la "naturaleza humana creada".
Por citar sólo tres ámbitos clave en los que ha avanzado mucho nuestra comprensión científica de la naturaleza humana, mencionaremos el caso de la moralidad, la religión y la economía.
- En el campo de la moralidad, cada vez resulta más evidente que existen ciertas tendencias morales universales no reducibles a lo que clásicamente se entendió como "moral formal" -contradistinta a la moral material. Estudios empíricos (Green, Haidt, Hauser &c) sobre los llamados "problemas del tren" (trolley problems) muestran inequívocamente que existen respuestas emocionales innatas en los seres humanos que desbordan una comprensión de la moralidad basada en el cálculo racional. Otras investigaciones acreditan que la mayoría de los razonamientos morales tienen lugar en realidad post hoc, de un modo cuasi "natural" y automático, e involucrando áreas cerebrales muy primitivas –no identificadas con el "neocortex".
- En el campo de la religión, distintos estudios (Dennett, Stark, Kaufmann) han mostrado que las teorías sociológicas o políticas de la religión son insuficientes para determinar los elementos del fenómeno religioso. Las teorías de la selección sexual, en particular, proporcionarían claves importantes para entender la reproducción diferencial de las religiones. Rodney Stark, por ejemplo, explicó en The Rise of Christianity que el dramático incremento del cristianismo en sus primeros siglos (de 40 conversos en el año 30 d.C a convertirse en la religión del imperio en el año 300) no podía comprenderse sólo políticamente, dejando de lado el papel de las presiones demográficas y las nuevas respuestas morales cristianas, frente a las alternativas paganas (énfasis en el matrimonio y la fidelidad, cuidado de los enfermos o las viudas &c).
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La idea de "naturaleza humana" en evolución, no metafísica, y basada en la imperfectibilidad, continúa siendo el antídoto más potente contra el historicismo o el sociologismo substancialista, que dominó el paradigma de las ciencias sociales y proporcionó la coartada "científica" para todas las ingenierías políticas "progresistas" del siglo XX -incluyendo, por supuesto, al fascismo. Hoy, las nuevas ciencias de la naturaleza son la mejor y quizás la única oportunidad para escapar del fanatismo religioso y de la división mortal entre fundamentalismos o credos políticos egoístas.



Nunca he querido explicarme nada con la fe como fondo; no entendi la historia realmente hasta que lo aplique a la antropología y vi que es la codicia la ira , la ignorancia el motor tras la persona; las entelequias sistemicas perfectamente estructuradas sirven como armazon coceptual, pero para penetrar al minimo detalle has de contemplar todos los aspectos
Lo cual no implica militancias; la unica la verdad. Incluyendo la verdad de mi ignorancia.
Comment by Ignacio — December 13, 2006 @ 6:14 pm
Los sistemas pueden convertirse en “entelequias”, pero la realidad es demasiado grande como para contemplarla sin ideas o en “todos los aspectos”. Filosofar sin sistema es indecente, como le reprochaba Ortega a Maeztu; pero el sistema tiene que ser flexible. Inevitablemente, habrá que escoger unos aspectos y rechazar otros, tomar una perspectiva mientras se deshechan otras: no todo está conectado con todo.
La militancia de escuela puede paralizar el conocimiento, convertirlo en una secta de iniciados o en una fábrica de doctorandos, pero también existe el peligro de no militar en ninguna parte. Lo malo del centro es que es demasiado amorfo, le falta nervio; por eso prefiero hasta cierto punto a los “militantes” (aunque sean del signo contrario; al menos se les puede atacar).
Comment by Eduardo — December 13, 2006 @ 6:43 pm
La verdad , la biologia lo explica casi todo , pero aun me sigue dando miedo la extrapolacion de conceptos de esta ciencia a las sociales , se puede caer en falacias y falsas verdades
Comment by Peggy — December 13, 2006 @ 11:13 pm
Quizás los biólogos podrían responder recordando a Ezra Pound: “Ten más miedo del tiempo que de mis ojos”.
Comment by Eduardo — December 13, 2006 @ 11:28 pm
That’s BRight ¡
Comment by avanti — December 14, 2006 @ 12:53 am
Recordad que todo evoluciona, hasta la esencia humana.
Comment by Be wather — December 14, 2006 @ 1:30 am
¡Qué tiempos estos, qué hay que defender lo evidente! Lo más curioso es que quienes niegan la existencia de la naturaleza humana suelen ensalzar con fervor casi místico la “Naturaleza”, con lo cual, si niegan la naturaleza humana y afirman la naturaleza de la Naturaleza, etc, etc.
En el platonismo para defender la existencia de las ideas (y cada idea de algo no es sino su naturaleza) se mostraba la elementalidad con la que cada animal reconoce a los de su especie. Si en el hombre todo fuera historia debería deducirse la imposisibilidad de reconcoer como hombres a los “hombres” que no habitan en nuestra estricta contemporaneidad.
Evidentemente definir con precisión la especificidad de la naturaleza humana es difícil, pero su negación nos arroja a aporías aún mayores. Y, políticamente da carta blanca a los creadores de esa entelequia fascista de “el hombre nuevo”.
Comment by Gregorio Luri — December 14, 2006 @ 1:57 pm
O tempora, o mores!
Comment by Eduardo — December 14, 2006 @ 3:46 pm