Una encuesta muy reciente en The Pew Forum On Religion & Public Life (Vía Withard) sobre el impacto de la religión en las preferencias políticas, a raíz de las últimas elecciones en EE.UU, muestra que la distancia entre las "dos ciudades" ("laicistas" y "confesionales") aumenta progresivamente desde 2002. La increencia aumenta entre los votantes demócratas, mientras que la práctica religiosa lo hace entre los republicanos. Un dato muy llamativo: el porcentaje de votantes demócratas que no acudían nunca a la Iglesia aumentó en 13 puntos desde 2002, mientras que disminuyó en 11 puntos entre los republicanos: un cambio neto de 23 puntos. El porcentaje de votantes no afiliados a ningún credo religioso aumentó entre los demócratas un 12%, mientras que disminuyó 9 entre los republicanos. En suma, los datos indican un claro reagrupamiento de la "nación cristiana" en el partido republicano, mientras que agnósticos, creyentes o "no afiliados" crecientemente apoyan a los demócratas.
La incorporación en la agenda política republicana de programas de inspiración religiosa es cada vez menos disimulada y explica la polarización entre las "dos ciudades". Bush mismo llegó a utilizar su veto presidencial para detener la investigación con células madre, basándose en la idea religiosa de un "alma" habitando el embrión "humano" desde el instante de la concepción. La adminstración Bush -en línea con su "conservadurismo compasivo"- también ha desarrollado iniciativas comunitarias "basadas en la fe" que dependen directamente de una cosmovisión religiosa, estrechando cada vez más las relaciones entre religión y política.
Esta nueva agenda política también ha recrudecido las relaciones entre representantes de Ciencia y Religión. En un espacio tan importante como la educación pública las contiendas judiciales en torno al Diseño Inteligente han logrado cuestionar la coexistencia pacífica de las dos ciudades, tácitamente aceptada durante años. Chris Mooney en The republican war on Science ya había alertado sobre la supresión de pruebas científicas que arriesgaban algunos aspectos de la agenda política republicana. Desde entonces, el número de filósofos, científicos e intelectuales -no necesariamente "progresistas" o "izquierdistas"- contra la nueva "ciudad celestial" no ha hecho más que incrementarse: Richard Dawkins, Daniel Dennett, Sam Harris, Christopher Hitchens, Steven Weinberg &c.
Los resultados de esta controversia se han dejado notar en la creciente ignorancia y "oleada de espiritualismo" de la sociedad norteamericana:
En un sondeo oficial realizado en 2004, al pedir que se respondiera "verdadero o falso" a la afirmación de que "los seres humanos, tal como hoy los conocemos, evolucionaron a partir de especies animales anteriores", sólo el 44% de los estadounidenses respondió "verdadero". Esta respuesta contrastaba con las de los sondeos realizados en otros países. Por ejemplo, el 78% de los japoneses respondió "verdadero", igual que el 70% de los chinos, el 70% de los europeos y más del 60% de los surcoreanos y los malayos. Sólo en Rusia hubo menos de la mitad (44%) que respondiera "verdadero".
Aunque la vanguardia del revivalismo religioso sigue vinculada en primer lugar con EE.UU, es predecible que toda su área de influencia occidental no permanezca impermeable mucho tiempo. De hecho, la ambigüedad católica con respecto a la controversia entre Diseño y Evolución ha abierto la puerta para un creacionismo de cuño "europeo". En España, la brecha entre las ciudades también se incrementa. Pongamos por caso la más reciente "instrucción pastoral" de la Iglesia concentrando sus objetivos en el combate del llamado "laicismo", o la misma evolución sociológica de los votantes y partidarios conservadores visiblemente comprometidos con opciones políticas y mediáticas de cuño más o menos religioso -y las inevitables reacciones que suscita.


No tengo tan claro que la amenaza sobre España o Europa sea tan inminente. Es posible que ciertos sectores religiosos se polaricen pero creo nadie apostaría por una eclosión cristiana en el viejo continente… Creo que el área natural de expansión de esa religiosidad es América Latina. De hecho, en Brasil ya constituyen una fuerza política bastante cuidada por izquierda y derecha (si no me equivoco, Garrotinho acabó pidiendo el voto para Lula). La teología de la liberación pierde fuerza ante la llegada de los discípulos de Billy Graham y Pat Roberson.
En cuanto a la situación en EEUU, parece bastante lamentable. Si bien es cierto que las instituciones funcionan y que un juez (que se declara cristiano) prohíbe la enseñanza del creacionismo en las escuelas, el posicionamiento de la Administración Bush en todo el asunto (así como en la investigación con células madres, adopción de gays, etc) es una bomba de relojería para el partido.
El mes pasado en Claves venía un artículo de Dworkin bastante interesante sobre el debate del creacionismo en las escuelas norteamericanas. Si no lo has leido ya, te lo recomiendo.
Comment by Whitard — December 12, 2006 @ 2:04 pm
Yo sí creo que estamos en un punto de inflexión. No sólo porque, en la controversia sobre la educación, el creacionismo protestante pueda llegar a extenderse directamente (en Gran Bretaña, según informa Proyecto Darwin, British Humanist Association está movilizándose contra la enseñanza pública del creacionismo ), sino porque el mismo catolicismo, vía Ratzinger, Schönborn, etc, cada vez es más crítico con la Evolución. Además, en Europa el problema de la islamificación es más acuciante, creando complejos a izquierda y a derecha.
A mí cada vez más me cuesta más escuchar la COPE, y esa “lucha contra el laicismo”; aunque por otro lado la “laicidad” del PSOE no cabe duda que es sectaria y acomplejada.
Por otro lado, en medios conservadores (Red Liberal, Libertad Digital, etc) cada vez abundan más críticas a la ciencia calcadas o deudoras de los conservadores americanos. Recuerdo por ejemplo este vergonzoso articulo de Jose Maria Marco , o muchos apuntes que ha escrito Pío Moa en su bitácora contra lo que él entiende por “materialismo”.
Ayer lo estaba pensando mientras leía a Daniel Dennett; el “liberalismo” en España -me refiero sobre todo a su impacto en Internet- se está convirtiendo en una filosofía blanda, típicamente posmoderna y confundida en aspectos clave. Sobre todo se nota en su actitud ante la ciencia. Claro, también cabe reprochar a muchos escépticos y racionalistas que en temas de economía política o de teoría social dejen totalmente aparcada su “racionalidad” (pienso, por ejemplo, en Javier Armentia). Así que supongo que éste será el caballo de batalla de esta bitácora.
Comment by Eduardo — December 12, 2006 @ 3:05 pm
Me gustaría poder llevarte la contraria pero tengo la misma sensación al leer esos medios. Si muchas veces le achacamos a la izquierda su estrechez de miras y oportunismo en temas clave (cuando no el “pensamiento Alicia”), hay que reconocer que muchos liberales actúan igual, con un doble rasero en torno a la religión y el laicismo.
Ningún partido ofrece el pack completo de racionalismo pero lo lógico sería que fuesen las opciones liberales las que, si no por acción, al menos por omisión, condenasen la superstición al ámbito privado.
Comment by Whitard — December 12, 2006 @ 6:49 pm
Y ningún partido ofrecerá nunca el pack…cuando se discutió aquí mismo sobre Platón y Strauss ya quedó claro que la política es un tipo de práctica y de saber más próximo a la sofística, incluso a la mitología. Pero quizás si se puede aspirar a formar “lobbys” racionalistas más o menos formales o informales que tengan influencia politica.
Creo que la crítica de las supersticiones incluye también el ámbito privado. Nadie diría que la ablación es una conducta legítima, aunque sea “libremente escogida” y se desarrolle en la estricta intimidad -aparentemente compatible con el principio del contrato libre. Nadie excepto los “liberales” que alaban la “experiencia somalí”, y ese tipo de cosas, claro. De ahí la mención al posmodernismo “liberal”.
Comment by Eduardo — December 12, 2006 @ 7:51 pm
Creo que la cuestión es más profunda y excede a los partidos. No está, de manera absoluta, en la mano de estos, incrementar la laicidad o la religiosidad: son agentes además de otros agentes, los que confluyen conjuntamente en una u otra dirección.
Conviene hacerse una pregunta con respectoa Espoaña, que puede clarificar nuestro punto de vista: ¿son los partidos, en este caso el PP, los canalizadores de la revisión programática religiosa desde su propia política o por el contrario es el PP el que flota sobre los vientos de asociaciones católicas, incluida la Iglesia?
La misma pregunta, inversa, con respecto al PSOE. ¿Cuales son los movimientos sociales que utilizan el vehículo del PSOE para inmcrementar la presión laica?
Naturalmente, el factor visible son los partidos, porque el sistema en que vivimos es de oligarquía de partidos, escrito con todos los respetos.
La tendencia de una parte de USA, los estados del sur y del medio oeste y oeste, es a la práctica conservadora que representan, en diferente medida, los Bush padre e hijo. Ahí, los movimientos religiosos tienen una fuerza que cerca del partido republicano, canalizan votos, adhesiones y militancias. Pro Vida no es un movimiento republicano, el partido republicano es pro vida.
El post de Eduardo es sumamente interesante porque muestra o mejor, apunta, una parte de la confrontación excluída la ideológica de la guerra fría.
Hoy la confrontación que se anuncia es religiosa y el alineamiento de la religión como ideología mueve o moverá a los partidos. De alguna manera hemos vuelto al posicionamiento ideológico del siglo XIX: estamos de nuevo en Darwin.
Comment by Luis Rivera — December 13, 2006 @ 12:30 pm
Sobre las preguntas que plantea Luis, creo que hay una especie de alimentación mutua entre Iglesia y conservadores. Pero, por supuesto, no hay una identificación plena -como tampoco entre el PSOE y los “movimientos sociales”. Sin embargo, la identificación puede incrementarse si es que se incrementa también el proceso de “polarización”. Hay que reconocer que la Iglesia ha sido uno de los pocos “diques de contención” contra el absurdo “progresismo” del PSOE.
Como la identidad de los partidos mayoritarios es flotante, es previsible -y yo diría que deseable, que se agudicen las contradicciones. No necesariamente para dar lugar a divisiones, pero sí al menos para que se hagan visibles corrientes internas -por ejemplo, una laicidad conservadora.
El otro factor que hay que tomar en cuenta es la islamificación de la cultura europea y la presión demográfica del Islam. En el caso de España, me temo que también nos influirá negativamente el “revival” del socialismo hispanoamericano.
Comment by Eduardo — December 13, 2006 @ 7:23 pm