La asexualidad aparentemente desafía la lógica más intuitiva de la evolución humana y de la vida social. No hace falta recordar la importancia de la selección sexual (las presiones selectivas sobre la elección de pareja) en la reproducción diferencial de los individuos. Sin sexo no hay demos, y sin demos, tampoco habría demografía ni ciudades: el mismo Platón propuso legislar la marginación política de los solteros por encima de 35 años. Pero, a pesar del impulso insistente de Afrodita, el sexo fallido abunda entre los humanos. No hay más que recordar las extensas poblaciones de monjes en el medioevo europeo o asiático -en el apogeo del lamaísmo tibetano, antes de la conquista china, hasta el 1/3 de la población de Lhasa sobrevivía castamente. También tenemos mucho sexo fallido involuntario. En la mayor parte de las especies animales un porcentaje menor de individuos es responsable de un mayor número de descendientes.

Hay, al parecer, una asexualidad que no se relaciona con el sexo fallido. Los asexuales se caracterizan por la connaturalidad de su identidad, su forma de sentir, y el modo de relacionarse con los demás. Según Wikipedia, entre un 1 y un 3 % de la población del planeta es asexual.

La asexualidad "natural":

- NO ES inducida por la educación. El adiestramiento más "represivo" no es capaz de producir individuos asexuales, a no ser que presupongamos una especie de omnipotencia de las "antropotecnias" (como las llamó Sloterdijk).

- NO TIENE que ver con la castidad. Que se define por el esfuerzo voluntario por controlar los impulsos sexuales, mientras que la asexualidad es una forma de vida espontanea, connatural y no agregada artificialmente a la personalidad.

- NO SE confunde con los desórdenes del deseo. Aunque pueda estar asociado a algún tipo de patología (al fín y al cabo, el ser humano es un ser anímicamente dañado por defecto), una persona asexual no tiene por qué ser alguien "impotente" ni padecer desórdenes psicológicos importantes.

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Viene de La muchacha dorada.

Foto de Phil Poynter (modelo: Gemma Ward).