Que nadie le tenga miedo al socialismo, el socialismo es fundamentalmente humano, es amor, es solidaridad, el socialismo nuestro es originario, indígena, cristiano, y bolivariano.
- Indígena. Un socialismo definido, al menos ideológicamente, a la escala de los pueblos indígenas. No limitado por el estado nacional ("Ya no somos galos ni francos, ya no somos borgoñones ni aquitanos: somos todos franceses"), y esto, sin perjucio de que Chávez invoque principios de unidad nacional cuando se trata de reprimir el autonomismo de Zulia.
- Cristiano. Según las líneas heterodoxas de la llamada "teología de la liberación". El nuevo socialismo no comulga ya con el ateísmo científico. ¿Residirá aquí el sentido del "socialismo originario"?.
- Bolivariano. Es decir, antiespañol. Ahora bien, esto se contradice con el "socialismo indígena"; al fín y al cabo, Bolívar era un rebelde temeroso de que las razas negras derribasen la "albocracia" criolla.
Y ahora, a ver de qué modo se articula esto con los presupuestos fantasiosos de la "séptima generación de izquierdas".
Vía Ajopringue.


Si al menos tuvieran gracia, stas estupideces las harian, pero a cuenta de eso van asesinando gente de manera cruel.
Comment by Ignacio — December 5, 2006 @ 10:43 am
Las ideologías con las que se trata de dar razón de ser a las políticas populistas, deben ser tenidas en cuenta porque suelen calcar el negativo de la situación. En este caso es un retorno al inicio más primigenio: en este caso indígena y miseria equivalen a lo mismo, la teología de la liberación ha sido la única ideología que ha estado cerca de la miserie en los años anteriores, a modo ejemplar y bolivariana porque se acude al mito como Martí en Cuba para declararse continuadora y heredera del impulso inicial.
Chavez es sin duda reprobable, pero es una certeza que el 60% de los venezolanos que votan le señalan con el dedo, porque por vez primera se distribuyen (no entro en si bien o mal, con futuro o sin él) los beneficios del petroleo. Antes la primera parada de los mismos eran los bolsillos de las clases políticas y de una oligarquía que entre otras cosas ha amnpliado las lindes de sus fincas bajo la protección de la débil estructura administrativa de registro en los siglos XIX y XX.
Por cierto, que esta situación se dió en la Roma republicana y hubo que limitar la propiedad: los grandes terratienientes iban avanzando las cercas y los mojones sobre las tierras comunales, limitando la cantidad de tierra para repartir entre los soldados licenciados y las familias de agricultores, lo que por una parte obligaba a la fragmentación del minifundio y el acceso de los jóvenes al trabajo asalariado por la ocupación del mismo por la esclavitud más barata.
Hasta que llegaroin, primero Mario y luego Cesar: nada es nuevo en la historia.
Comment by Luis Rivera — December 5, 2006 @ 10:51 am
No comprendo muy bien qué significa “repartir los beneficios del petroleo” ni la relación que esto pudiera tener con la prosperidad de la gente corriente. La clave de la economía política no reside en distribuir políticamente, sino en generar una economía libre que genere muchos bienes y servicios. Y esto no ocurre en Venezuela. Los beneficios de Haliburton, por poner un ejemplo extremo, no se distribuyen igualitariamente -siguendo criterios políticos de distribución, además- entre la población norteamericana. Y sin embargo, la población del norte es rica y la del sur, pobre.
Ojo, esto no quiere decir que Venezuela no estuviera hecha un desastre antes de Chávez. Ni que las decisiones de “limitar la propiedad” sean del todo inadecuadas. Aunque, más que limitar la propiedad, todos los economistas serios (estoy pensando en Hernando de Soto, que ha estudiado mucho el fracaso de las economías pobres y específicamente las latinoamericanas) coinciden en que lo que hay que hacer es ampliarla a los sectores desfavorecidos: otorgar títulos de propiedad seguros a la gente corriente, acelerar y minimizar la burocracia estatal, unificar el sistema legal y monetario, etc. Sin embargo Chávez está haciendo todo lo contrario: no hay derechos seguros de propiedad -salvo para la oligocracia política y algunos empresarios-, la burocracia revolucionaria-bolivariana no hace más que aumentar y se dividen los sistemas de pago. Todo está planeado para limitar la empresarialidad y poner la economía en manos del estado; en la práctica, en manos de la clase política que después distribuirá y repartirá entre el pueblo “como Dios le de a entender”.
Por cierto, en cuanto a la antiespañolidad de esta “izquierda iberoamericana”, creo que no cabe duda, después de la noticia que hemos conocido hoy sobre el asilo de terroristas de ETA.
Comment by Eduardo — December 5, 2006 @ 3:03 pm