Envenenan al ex ministro ruso, Yegor Timurovich Gaidar, aunque según algunas fuentes se recupera satisfactoriamente. Y no se trata de un ministro cualquiera, Gaidar fué uno de los agentes más importantes en las reformas liberales pos-soviéticas, a partir de 1991. En 2000 concedió una entrevista a la cadena pública norteamericna PBS:

Socialism leaves a long birthmark. In a normally functioning market economy, you first need a system of tradition which is formed over the passage of generations and centuries. You can’t import such a system of traditions; it can only grow gradually. Without this system of traditions, capitalism is something very wild and very ugly. This is an objective problem. It isn’t a question of choice. In this connection, there is Russia, where socialism was much more deeply implanted than in Eastern Europe. It had larger roots, and they went much deeper. Of course, it has to face the problem of a long-existing birthmark. There was a very weak respect for property, a very weak respect for carrying out contracts, an inefficient bureaucracy, and many, many other things which may have changed, but [will do so] only with time and with sensible policies. So in this connection, for the present, Russia is not going to be a country of orderly and calm capitalism backed by a mountain of traditions. Russia will be a country of young capitalism.

La terapia de shock y la rápida "liberalización" rusa no fomentó la empresarialidad en ampias capas de la población sino que se concretó en un capitalismo oligárquico. El estado soviético se retiró, pero no para ser sustituído por un estado liberal de derecho -algo de lo que también fué tardíamente consciente Milton Friedman. A éste caos político sólo podría sucederle un poder despótico que algunos ("rusófobos" malintencionados, sin duda) llaman hoy "neosovietización".

Pero Gaidar tenía razón al recordar el peso de la tradición rusa. Es difícil instalar un sistema liberal allí donde la demanda doméstica es escasa, y donde las fuerzas de la historia apuntan en otra dirección. Mucho antes de que los bolcheviques controlaran la producción nacional y trataran de "socializar" la propiedad del campo ruso, contra el "egoísmo" del kulak, los rusos habían desarrollado una tradición de economías colectivizadas santificada por la iglesia ortodoxa. Así funcionaban las comunas campesinas (obschina) y las cooperativas de artesanos (artel).

Como solía recordar Jean François Revel, es sencillo culpar al liberalismo por el desastre ruso, pero no tanto recordar las siete décadas de socialismo soviético -sin contar la amplia tradición proto-socialista anterior.