Es sorprendente el porcentaje de muertes violentas, horribles y dolorosas entre los philosophes de la posmodernidad, empezando por la enloquecida agonía de su primer mentor, Nietzsche. ¿No se suponía que la sabiduría tranquilizaba el trance de la muerte, tal y como enseñaba el sereno infortunio de Sócrates? Si la filosofía depende del tipo de hombre que se es, como aseguraba Fichte, entonces tal vez deberíamos tomarnos algo más en serio el tanatorio filosófico.
Lyotard, el profeta de la muerte de los metarrelatos, falleció de cancer. Derrida, el hombre que confundió la realidad con un texto, pasó sus últimos días combatiendo contra el más doloroso cáncer, el de garganta (sombrío símbolo de su obsesión por el lenguaje). Uno de los artífices de la pegajosa revolución de 1968, Guy Debord, terminó su vida descerrajándose un tiro. Roland Barthes, otro filósofo extravíado en los misterios del lenguaje, murió atropellado por una camioneta de lavandería. Foucault murió de SIDA. Gilles Deleuze, uno de los posmodernos más oscuros y populares, decidió arrojarse por la ventana. Tras este carrusel de agonías, la muerte de Descartes (arruinado físicamente por los madrugones y el frío en la corte sueca de la reina Cristina), parece menor.
Los lectores podrán añadir más ejemplos, y algún contraejemplo.
Descartes, antes de conocer a la reina


Vaya, hoy va de filósofos. Yo no he aportado muertes, sólo un nacimiento cachondo debido a Felipe II.
Comment by Chema — November 19, 2006 @ 3:32 pm
De filósofos franceses posmodernos muertos. Creo que Steven Pinker sonreiría al leer esto…
Comment by Eduardo — November 19, 2006 @ 3:35 pm
Pierre Hadot (por cierto muy influyente en el último Foucault) sostiene que la filosofía implica un estilo de vida. Utiliza el ejemplo de la luz de la bicicleta: la luz (teoría) alumbra el camino pero es el pedalear (forma de vida) el que acciona la dinamo. Esto habría durado hasta que el cristianismo impuso un modo de vida a los filósofos. Cuando muchos dejaron de ser cristianos, la filosofía permaneció como un sistema, ajeno a la vida de los filósofos, convertidos en intelectuales. Vidas (y muertes) a menudo poco edificantes.
Comment by claudio — November 19, 2006 @ 9:41 pm
Descartes lo que tuvo fatal fue el post mortem. Cuando trasladaron su cuerpo a Francia descubrieron que estaba sin cabeza. Después de no pocos avatares se consiguió su cráneo, que se guarda en el Musée de l’Homme, al lado de un cráneo neandetaliense (creo). Sorprendentemente un análisis minucioso del mismo dedujo que tenía los caracteres morfológicos propios de una niña.
Ahora bien: ¿hay que hacer mucho caso de la vida, obra, muerte y postmuerte de los filósofos franceses?
Dicho esto, dos recuerdos: uno para el “Trineo de Shopenhauer”, de Yasmina Reza; otro para el funeral de Trimalción el multimillonario epicúreo de Petronio, que en su testamento decidió dejar sus bienes en herencia para quien participara en un festín con el objeto de comerse su cuerpo (de Trimalción, se entiende).
Comment by Gregorio Luri — November 19, 2006 @ 10:48 pm
No asociaria yo el estudio ni la filosofia al conocimiento, a la serenidad ni al sosiego de la persona
Comment by Ignacio — November 19, 2006 @ 10:55 pm
¡Descartes decapitado! Un poderoso símbolo oculto de su dualismo trágico….
¿hay que hacer mucho caso de la vida, obra, muerte y postmuerte de los filósofos franceses? Pues…no, no mucho. Pero sus horribles muertes dan para muchos comentarios malévolos. Ya se sabe: la contemplación de las penas de los condenados aumenta la felicidad de los beatos.
¿Hay que hacer mucho caso de Francia, en general?
Comment by Eduardo — November 19, 2006 @ 11:38 pm
Claro los filosofos no viven en el Olimpo , son mortales , las enfermedades les afectan , y en esas situaciones se ve el estilo de la persona …..Morir dignamente es dificil , pocos lo logran
Comment by Peggy — November 20, 2006 @ 12:12 am
Claro que morir es difícil…pero un porcentaje tan elevado de suicidios, decapitaciones, defenestraciones y muertes por cáncer entre la muestra de filósofos franceses, la verdad, da algo que pensar.
Comment by Eduardo — November 20, 2006 @ 12:48 am
Lo que pasa es que los filósofos suelen morir como los demás. A mi me parece que el destino trágico es el de la locura de Nietsche, que a su vez me recuerda los últimos 37 añois vacíos de Holderin o el final creativo de Rimbaud, porque se trata del final de la creación inmersa en una especie de locura o cuando menos de contrasentido. Diría también Althuser asesinando a su mujer.
Comment by Luis Rivera — November 20, 2006 @ 1:30 am
Imperdonable que no haya recordado el hacha lacaniana de Althusser. Sigo pensando que ésta gente no se muere precisamente como los demás, que hay un porcentaje de muertes horribles bastante mayor…
Comment by Eduardo — November 20, 2006 @ 2:00 am
Quizas la clave este en lo que apunta luis , las personalidades creativas en general son inauditas y algo extravagantes en el momento de morir ….
Comment by Peggy — November 20, 2006 @ 2:19 am
Eduardo: comparto tu sospecha: los filósofos franceses mueren como filosofan.
L’HUMANITÉ recogía de esta manera la noticia de la muerte de Deleuze:
Mort de l’initiateur du nomadisme en philosophie
Notre siècle est déjà « deleuzien » sans le savoir. L’opinion publique ne supporte plus les hommes de système et leurs certitudes. Un philosophe maître en écriture disparaît.
GILLES DELEUZE s’est donné la mort samedi, à l’âge de soixante-dix ans. Il souffrait depuis de longs mois d’une grave insuffisance respiratoire et avait dû subir récemment une trachéotomie. C’est hier soir que la nouvelle de sa défenestration a été rendue publique”.
Hay que leerlo un par de veces: L’HUMANITE arece propagandista del comunismo postmoderno.
Comment by Gregorio Luri — November 20, 2006 @ 3:24 am
Hace ya años que discutía este mismo asunto con un amiguete, bastante postmoderno él, y se escandalizaba porque el argumento mismo de la vida y muerte del filósofo le parecía impertinente por completo. Y, sin embargo, a mí me parece de lo más pertinente. Pocos signos hay más claros de haberse entregado a un saber o pseudo saber autorreferente, narcisista, desconectado de una realidad que niega pero cuya tenacidad no puede superar. Ya sabéis la cita que recoge Pinker: “Un deconstructivista es un académico a juicio del cual los textos no tienen referentes y que luego deja un mensaje en el contestador de su mujer diciéndole que pida una pizza pepperoni para cenar”. (O le atiza con un hacha en la cabeza).
Que me corrijan los muchos y buenos doctores que tiene la iglesia por aquí, pero creo que Aristóteles ya contemplaba esta misma distinción al decir que de ¿Anaxágoras? se podía predicar la inteligencia pero no la sabiduría.
Comment by Chema — November 20, 2006 @ 12:24 pm
Por cierto, hablando de cabezas y despojos, se os ha olvidado el caso clásico de siniestrez post-mortem: Bentham.
Comment by Chema — November 20, 2006 @ 2:09 pm
Que no se me olvide: La mejor muerte, sin duda, la del cínico Peregrino, narrada con todo detalle por el gran Luciano de Samosata. Se arrojó a una pira ardendo en Olimpia, rodeado de todos sus discípulos. Anunció el acontecimiento con mucha antelación y fue preparando meticulosamente todo el proceso.
¿Y la muerte de Sartre, atravesado de úlceras, con la Beauvoir metiéndose en la cama con el cadáver?
¿Y la de Plotino, también lleno de úlceras supurantes, que se empeñaba en abrazar -él que tenía vergüenza de tener un cuerpo- a todas sus visitas? Evidentemete se quedó solo.
Sí, sin duda: de la teoría de un filósofo responde éste con su vida, para bien o para mal.
Comment by Gregorio — November 20, 2006 @ 4:37 pm
Otra muerte cómico-trágica más conocida es la de Empédocles, que se arrojó a un volcán…
La úlcera sartriana, y el episodio necrofílico posterior, no los conocía, pero son excelentes metáforas…
Pero no seamos estrictos con esto de las muertes. Kant, éste sí un eminente filósofo, terminó en estado delirante.
Faltaría por saber qué les ocurrio a Heidegger, Camus o Vaneigem. Por cierto, de Horkheimer se decía que le dió un infarto tras ver desnuda a una alumna.
Comment by Eduardo — November 20, 2006 @ 4:56 pm
Es posible que confunda Usted a Horkheimer con Adorno, cuya clase fué interrumpida por jóvenes alumnas en lo que hoy llamaríamos topless. Parece que ello le causó fuerte impresión. A veces no hay nada como sufrir lo que predicas.
Comment by claudio — November 20, 2006 @ 7:07 pm
Tiene razón, era Adorno. Lo cual itensifica la función “simbólica” de su muerte. Adorno desarrolló uno de las estéticas filosóficas (entendiendo por “estética” sobre todo la filosofía del arte) más “antinaturales” y de siniestro gusto. No es de extrañar que la vista de unos simples pechos juveniles terminaran por tumbarle.
Ahora nos quedaría por saber cómo murió Horkheimer.
Comment by Eduardo — November 20, 2006 @ 7:12 pm
Camus murió en accidente de coche, estrellado contra un poste cerca de París. También olvidamos a Benjamin, que se suicidó cerca de La Jonquera, arrebatado por el pánico a ser entregado a los nazis. No es un filosofo en si, pero Pavesse, que es hombre que piensa, anuncia en su “Oficio de Vivir” su intención de suicidarse en la última entrada, por amor o desesperación del desamor, y lo hace tras escribir “Todo esto da asco. Basta de palabras. Un gesto. No escribiré más”.
Bueno, da que pensar… Caneti también se suicidó.
Comment by Luis Rivera — November 20, 2006 @ 8:56 pm
Tremendo.
Desde luego, si ampliamos el círculo a los “intelectuales” y los poetas, el catálogo de muertes horribles se multiplica. Pienso en el absurdo y cursi suicidio de Alfonsina Storni, o en la existencia angustiada de Alejandra Pizarnik, culminada con una sobredosis de seconal.
Comment by Eduardo — November 20, 2006 @ 9:25 pm
la verdad , sin acritud , tanta descripcion escatologica sobre las intimidades de estas muertes , me recuerdan una pelicula gore
Comment by Peggy — November 21, 2006 @ 9:23 am
Es que son vidas muy vividas, nos son vidas dialéctizadas como la que mantienen los hijos de platón (temor/resguardo-materia/idea), son vidas a la manera de un estallido. Además, el problema no es cómo han muerto, sino el cómo han vivido, sus registros y accidentes en las demás vidas, en nuestras vidas…no interesan sus nombres sino sus consecuencias. En todo caso, estamos confundiendo gravemente autores que han desafiado la moral burgusesa y la manera de concebir la continuidad de la vida en términos no-capitalistas, con aquellos que promulgan una “era del vacio”, o un pplan de retirada…No es lo mismo señoras y señores…
Comment by marxelo. — November 5, 2007 @ 10:35 pm