Durante los años de nuestro auge imperial, España alcanzó la vanguardia de la educación mundial, haciendo realidad práctica el sueño de la Academia: la universitas del conocimiento. El Imperio generador español en América ("imperio civil", en la terminologia clásica de Aristóteles y Sepúlveda) fundó las primeras universidades en el nuevo mundo poco después de lograrse establecer con éxito las primeras ciudades hispano-americanas: la Universidad de Santo Domingo en 1538, la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y la Universidad de México en 1551, la Universidad de Santa Fé de Bogotá en 1573, hasta completar una lista de 25 instituciones en 1808. Desgraciadamente, este "siglo de oro" de la escolástica hispana, que llegó a contar con 34 universidades en la península, fué decayendo al mismo ritmo que languidecía el Imperio, hasta apenas alcanzar el número de 12 universidades (para una población doblada).
El testigo en el Imperio Universal será recogido por el imperio anglosajón, trasladándose las "capitales de la razón" desde Salamanca y Alcalá hasta Oxford y Cambridge, y de ahí, a Harvard. A raíz de la reforma, el latín fué perdiendo protagonismo académico al ser sustituído por las lenguas nacionales. Sin embargo, no hay duda de que el inglés juega hoy un papel de lingua franca de facto en la literatura científica y filosófica global.
Junto con el auge del comercio internacional y una mayor fluidez en el intercambio de estudiantes, existe otro factor de globalización del conocimiento que nadie pasará por alto: Internet. A la vez un medio de ordenar y desordenar la sabiduría, generar conocimiento y desconcierto, la sociedad de las redes se ha establecido como una plataforma muy potente para generar edudación formal e informal. Tanto el desarrollo del comercio electrónico como la proliferación de universidades, fundaciones y sitios web que posibilitan el acceso libre a contenidos de gran altura académica on-line están produciendo un saludable efecto deslocalizador. Aunque la edudación universitaria tradicional, disciplinaria y presencial, no corre ningún peligro de desaparecer, esta nueva "universidad global", libre e informal, proporciona oportunidades prácticamente inauditas.
Esta "universidad global" nos permite hoy acceder a muchos contenidos de la Royal Society, del MIT, o del Gresham College, sin contar otras muchas instituciones públicas y privadas (algunos ejemplos: Fundación Gustavo Bueno, Ludwig Von Mises Institute, Richard Dawkins Foundation, Google Academic), así como medios informales, como Google Video, que incorporan ya un gran caudal de materiales públicos académicos muy valiosos.
Universidad de Alcalá
También, en Disculpen las molestias


Es verdad.
Saludos
Comment by Joaquín — November 5, 2006 @ 4:42 pm
Desgraciadamente, el acceso al saber por Internet lo tienen únicamente quienes también pueden acceder a las universidades físicas.
Es una globalización para la clase media.
A mí me parece una herramienta formidable, pero no tiene nada de revolucinoaria desde el punto de vista social.
Comment by Eulalia — November 5, 2006 @ 9:51 pm
Es que no vivimos en una “república de filósofos”; el “acceso al saber” siempre estará limitado a las clases medias, a las clases “cultas”, entendiendo por “cultura” la cultura superior, cientifica, filosófica, estética, etc. El capital cultural, académico y económico están fuertemente relacionados, pero no se pueden establecer identidades absolutas.
En Cuba pretenden hacer de Internet una “herramienta revolucionaria” -y lo prentenderían en la URSS, si existiera-, y el resultado es que muy poca gente tiene acceso real a la “cultura superior”, que se reserva a las élites académicas y políticas.
Comment by Eduardo — November 5, 2006 @ 10:15 pm
Estoy de acuerdo con Eulalia; por supuesto Internet permite una sana expansión de la cultura, pero si no vigilamos la cultura se queda en las capas altas de la jerarquia socio-económica, y esto no es deseable.
Los poderes publicos deben hacer lo posible para garantizar la igualtad de oportunidades y facilitar el acceso de gente poco acaudalada a la enseñanza.
Comment by Toni Pizà — November 6, 2006 @ 3:50 pm
Lo que los “poderes públicos” deben hacer es cuidar de que existan condiciones objetivas para que las clases medias puedan expandirse, y así no habrá que repartir limosnas.
Si quieren buscar estados donde existen límites de verdad en el acceso a internet por las “capas altas” y por las jerarquías económicas y políticas, deben mirar sobre todo a los países socialistas, como Cuba o China.
Comment by Eduardo — November 6, 2006 @ 4:03 pm
Estoy de acuerdo, pero siempre haces lo mismo; desvirtuas y deformas la conversación poniendo ejemplos de estados totalitarios. Yo hablo de un intervencionismo sano, complementario y necesario a tu querido libre comercio, para (siento ser reiterativo, pero es necesario) garantizar el acceso a la enseñanza por igual de todo aquel que quiera beneficiarse de ella.
Comment by Toni Pizà — November 6, 2006 @ 4:13 pm
No, te equivocas. Yo no creo en el “libre comercio”. A excepción de algunas islas económicas, que no vienen al caso, todas las economías viables en el mundo son políticas y requieren cierto grado de “intervención”.
Respondí a la afirmación de que Internet no era una “herramienta revolucionaria”. Menos mal, ya sabemos lo que ocurre cuando tratan de hacer algo así. Por otra parte, China y Cuba son dos géneros de socialismo, no dos socialismos de-generados.
Comment by Eduardo — November 6, 2006 @ 4:31 pm
Yo me considero socialista y creo en el papel del mercado, y en la imposibilidad de la planificación central. ¿Significa eso que sea un liberal?
Muchos liberales estan a favor de las PAC. ¿Significa eso que son unos comunistas?
Por favor, no desvirtues, no generalices ni banalices el tema a posiciones enfrentadas y reduccionistas.
Y creo que no hace falta explicar que cuando hablo de libre comercio me refiero a un sistema económico liberal que cuente con un estado que proteja la propiedad privada, la competencia, la igualdad de oportunidades y la protección del ciudadano, entre otras cosas. Pero parece que te lo tengo que aclarar; libre comercio no es lo mismo que anarcocapitalismo.
Comment by Toni Pizà — November 6, 2006 @ 11:48 pm
Pues yo creo que sí, que “libre comercio” es stricto sensu, anarco-capitalismo. Otra cosa es que frecuentemente se use este sintagma de modo impropio. Por ejemplo, los tratados llamados de “libre-comercio”, como ALCA, son en realidad tratados políticos, entre estados, en los que después intervienen los agentes económicos privados. Nada tiene que ver con el “libre comercio”.
Y en la definición de “socialismo” soy igual de reduccionista. Socialismo es la doctrina política-económica que aboga por la socialización de los medios productivos, por la socialización de la propiedad: algo que intentaron los soviéticos, los cubanos, los chinos…aunque no se consiguió, claro.
La “tercera vía”, el “socialismo de mercado”, incluso nuestra “socialdemocracia”, son “socialismos” sólo en el rótulo; en la práctica son sistemas más o menos liberales. La diferencia entre liberales y socialistas no es que unos defiendan más que otros al ciudadano. O a ver si resulta que la derecha liberal no “protege al ciudadano”, o no defiende la propiedad, y el estado de derecho. Por supuesto, sigue habiendo diferencias entre los partidos de izquierdas y derechas, pero hay que buscarlas en otro lugar. Su filosofía del gobierno y de la economía es prácticamente idéntica.
Comment by Eduardo — November 6, 2006 @ 11:59 pm