Esta es una traducción informal, revisando otra que apareció en este foro. A pesar de que el artículo tiene fecha de 18 de septiembre de este año, conserva una particular fuerza como retrato de un clima de opinión que se ha impuesto en el "liberalismo" americano, algo más o menos equivalente a lo que en Europa entendemos por "socialismo" o "izquierdismo".
Un golpe directo al estómago de la "alianza de civilizaciones".
¿El fín del liberalismo?
Sam Harris
Hace dos años publiqué un libro muy crítico con la religión, "The End of Faith" (El final de la fe). En él, argumenté que las mayores religiones del mundo son genuinamente incompatibles entre sí, que causan conflictos inevitablemente y que disuaden de la emergencia de una civilización viable global. En respuesta, he recibido muchos miles de cartas y correos electrónicos procedentes de sacerdotes, periodistas, científicos, políticos, soldados, rabinos, actores, cooperantes de ayuda, estudiantes… de gente mayor y joven ocupando cada punto del espectro de la creencia y de la no creencia.
Esto me ha brindado una oportunidad especial para ver cómo reacciona la gente de todos los credos y tendencias políticas cuando se critica la religión. Debo decir que conservadores y liberales responden de manera muy diferente a la idea de que la religión puede ser una causa directa de conflicto entre las personas.
Esta diferencia no presagia nada bueno al futuro del liberalismo.
Quiza deberia establecer desde el pricipio mi bona fides liberal. Me gustaría que se aumentaran los impuestos sobre la riqueza, que se decriminalizaran las drogas y que los homosexuales pudieran casarse. También pienso que la administracion Bush se merece la mayoria de las críticas recibidas en los últimos seis años, especialmente aquellas que se refieren a la guerra de Iraq, su lucha contra la ciencia y su irresponsabilidad fiscal.
Pero mi afinidad hacia los liberales me ha convencido de que el liberalismo se ha desconectado peligrosamente de las realidades de nuestro mundo, especialmente de aquello que los devotos musulmanes creen realmente sobre Occidente, el paraíso y la ascendencia última de su fe.
En cuestiones de seguridad nacional, ahora he de tener la misma cautela con mis compañeros liberales que con los demagogos religiosos de la derecha cristiana.
Esto podria parecer el franco reconocimiento de la acusación: "los liberales son blandos con el terrorismo". Lo es, y lo son.
En el mundo musulmán se está formando un culto a la muerte por razones que son perfectamente explicables en el contexto de las doctrinas islámicas de martirio y guerra santa (yihad). Lo cierto es que no estamos luchando en una "guerra contra el terror". Estamos luchando contra una teología perniciosa y un anhelo del paraiso.
Esto no quiere decir que estemos en guerra contra todos los musulmanes. Pero estamos en guerra sin cuartel contra aquellos que creen que morir en defensa de su fe es el mejor de los bienes posibles, que los dibujantes de viñetas deberian ser ajusticiados por caricaturizar al profeta y que cualquier musulman que pierde su fe debería ser masacrado por apóstata.
Desgraciadamente, ese extremismo religioso no es un fenémeno tan marginal como podriamos esperar. Numerosos estudios apuntan a que los musulmanes mas radicales tienden a tener mejor educacion y oportunidades economicas que la media.
Dado el grado con el que las ideas religiosas están aun protegidas de la crítica en cualquier sociedad, actualmente es posible que una persona tenga los recursos económicos e intelectuales necesarios para construir una bomba nuclear y, además, creer que tendra 72 vírgenes en el paraiso. Y todavía, a pesar de las abundantes evidencias en contra, los liberales siguen imaginando que el terrorismo musulmán mana de la desesperacion económica, la falta de educación y el militarismo norteamericano.
En el punto más extremo, el desmentido liberal ha encontrado su expresión en una creciente subcultura de teóricos de la conspiración que creen que las atrocidades del 11 de Septiembre fueron orquestadas por nuestro propio gobierno. Una encuesta nacional realizada por el Scripps Survey Research Center de la universidad de Ohio muestra que más de la tercera parte de los norteamericanos creen que el gobierno federal "ayudó en los ataques terroristas del 9 de Septiembre o no tomó ninguna medida para evitarlos con el fín de que los Estados Unidos pudieran ir a la guerra en oriente medio"; el 16% cree que las torres gemelas no se derrumbaron porque se estrellaran en ellas aviones comerciales llenos de combustible sino porque agentes de la administración Bush manipularon sus estructuras en secreto para que explotasen.
Esta asombrosa erupción de irracionalidad masoquista muy bien podria marcar no solo el declive del liberalismo, si no el de la civilización occidental. Hay libros, películas y conferencias organizadas alrededor de toda esta alucinación, y ofrecen una visión inusualmente clara del dogma debilitante que acecha en el corazón del liberalismo: Mientras que el poder occidental es completamente malévolo, se podria contar con que la gente desposeída de la tierra abrazara la razón y la tolerancia, tan solo con darle suficientes oportunidades económicas.
No se cuántos arquitectos e ingenieros más necesitamos que se autoinmolen, se piloten aviones contra edificios o se decapiten periodistas antes de que esta fantasía quede disipada. Lo cierto es que hay infinidad de razones para creer que un terrorífico número de los musulmanes del mundo ven ahora las cuestiones politicas y morales en el contexto de su afiliación al islam. Esto les lleva a incluírse en el grupo de la causa de otros musulmanes sin importar lo sociopático de su comportamiento. Esta ignorante solidaridad religiosa podría ser el mayor problema al que se enfrenta la civilización y es habitualmente malinterpretada, ignorada u ofuscada por los liberales.
Dadas la mendacidad y escandalosa incompetencia de la administración Bush, especialmente en su mal manejo de la guerra en Iraq, los liberales pueden hallar muchas cosas lamentables en el enfoque conservador de la lucha en la guerra contra el terror. Desafortunadamente, los liberales odian a la actual administración con tal furia que fallan habitualmente a la hora de reconocer cuan peligrosos y depravados son nuestros enemigos en el mundo musulmán.
Las recientes condenas por el uso de la administración Bush de la frase "fascismo islámico" son un ejemplo. No hay duda de que la frase es imprecisa: los islamistas no son técnicamente fascistas, y el término ignora una variedad de cismas que existen entre los islamistas, pero de ninguna manera es un ejemplo de propaganda de guerra, como se ha alegado repetidamente entre los liberales.
En su análisis de la política exterior de EEUU e Israel, se puede confiar en que los liberales pasarán por alto las más básicas distinciones morales. Por ejemplo, ignoran el hecho de que los musulmanes matan intencionadamente no combatientes, mientras que nosotros y los israelíes (por norma) intentamos evitarlo. Los musulmanes usan rutinariamente escudos humanos, y esto cuenta mucho más que el daño colateral que causamos nosotros y los israelíes; el discurso politico a través del mundo musulman, especialmente en lo que respecta a los judíos, es explicita y desvergonzadamente genocida.
Dadas estas diferencias, no hay duda de que a los israelíes les asiste ahora la razón en su conflicto con Hamas y Hezbollah. Pese a ello, los liberales de Europa y Estados Unidos hablan a menudo como si la verdad estuviera en otra parte.
Estamos entrando en una era de proliferacion nuclear descontrolada y, así parece, de terrorismo nuclear. En consecuencia, no hay futuro en el que los aspirantes a martir puedan llegar a ser buenos vecinos nuestros. A no ser que los liberales se den cuenta de que hay decenas de millones de personas en el mundo musulmán que son mucho mas horripilantes que Dick Cheney, seran incapaces de proteger a la civilizacion de sus enemigos genuinos.
De manera creciente, los norteamericanos estan empezando a creer que los únicos con la cabeza suficientemente dura como para luchar contra los religiosos lunáticos del mundo musulman son los religiosos lunáticos occidentales. Ademas, se está diciendo que la gente que habla con mayor claridad moral acerca de las guerras en oriente medio son miembros de la derecha cristiana, cuyo encandilamiento con las profecías bíblicas es casi tan problemático como la ideología de nuestros enemigos. El dogmatismo religioso está jugando en ambas partes del tablero en un un juego muy peligroso.
En lugar de mostrarnos el camino más allá de esta locura, los liberales resultan cada vez más irrelevantes. Dado que en general son razonables y tolerantes con la diversidad, los liberales deberían ser especialmente sensibles a los peligros de la literalidad religiosa. Pero no lo son.
El mismo fallo del liberalismo es evidente en Europa occidental, donde el dogma del multiculturalismo ha hecho que la Europa secular sea muy remisa en señalar el amenazante problema del extremismo religioso entre sus inmigrantes. La gente que habla con mayor sensibilidad de la amenaza que representa el el islam para Europa son de hecho fascistas.
Decir que esto no presagia nada bueno para el liberalismo es infravalorarlo: Esto no presagia nada bueno para el futuro de la civilización.
El artículo original en SamHarris.org



hola, un saludo, interesante artículo. ¿Harris piensa que toda la religión es mala?
Comment by ramonet — November 1, 2006 @ 8:30 pm
Respuesta larga: Sí, pero con matices. Respuesta corta, Sí. Para los matices hay que leerse el libro.
Comment by Eduardo — November 1, 2006 @ 8:38 pm
Bueno no es lo mismo una excepción que un matiz, es como pintar una remolacha podrida un poco más suave, diferente a pintar un lado de la remolacha sano, jeje. Ya echaremos un vistazo.
Comment by ramonet — November 1, 2006 @ 10:12 pm
Se agradece la traducción. Me parece una radiografía brutal del típico intelectual de izquierdas omnicomprensivo con el yihadista de turno pero implacable con la última declaración de moda de Aznar. El tipo de Guerra Eterna se parece bastante al perfil que pinta Harris.
…Me sonaba la cara y el nombre del tal Harris: aparece en un documental que creo que ya recomendé en algún comentario: The god who wasn’t there.
Comment by Whitard — November 2, 2006 @ 12:30 am
Sí, ese documental tiene el trailer en Google Video. Habrá que esperar a la versión íntegra.
Comment by Eduardo — November 2, 2006 @ 12:53 am
También lo puedes descargar del emule, incluso están disponibles los extras.
Comment by Whitard — November 3, 2006 @ 11:45 am
Buenos días Eduardo, es tuya la traducción?
Comment by Marta Salazar — November 8, 2006 @ 10:02 am
Hola, Marta. Es una traducción informal que revisé de una traducción anterior encontrada en un foro. Cambié algunas cosas y dejé otras.
Comment by Eduardo — November 8, 2006 @ 2:32 pm