"Sólo nos importan las personas."

Lema de campaña de Ciutadans. Partido de la ciudadanía 

¿Hay política más allá de los lemas? Una de las tareas más difíciles en la teoría de la elección pública es la de ajustar los intereses de los "jefes" con los intereses de los "agentes". Es decir, entre el Pueblo y sus así llamados Representantes. Dado que nunca fuimos ángeles, cualquier organización (sea privada o estatal) debe preveer los "costes de agencia" (agency costs) que permitan negociar un cierto equilibrio entre ambas partes. Si Ciudadanos tiene algún sentido, como plataforma política, consiste en servir como crítica de un estado patrimonialista y clientelista en el que los costes de los agentes políticos comienzan a superar la capacidad de gasto social permisible (en lo económico, lo cultural, lo moral…).

Pero a este benevolente anarquismo, típico de la izquierda indefinida, le falta una teoría del estado y de la nación: la categoría de "persona" (o de "hombre") no es idempotente a la categoría de ciudadano, así como los fines privados del individuo no se confunden con el fín de las asociaciones. La "persona" se transforma en ciudadano precisamente en función de la asociación política, del estado y sus leyes: ¿Acaso hay política fuera de la polis? Pero dado que el estado gestiona recursos limitados en un territorio limitado, y siempre en oposición a otros estados, nunca podrá alcanzarse la identidad entre "personas" (que abarca virtualmente a todo el género humano) y "ciudadanos" (que se limita al modesto nicho de cada estado).