Esto viene a ser una especie de segunda parte de Match Point. Otra parodia ácida del aristocratismo inglés de cuyo imperio en ruinas se ríe el joven tahúr americano. Allen no cree en los trascendentales del ser: la belleza puede ser el trasunto de la maldad. Platón le habría expulsado, con viento fresco, de su ciudad perfecta.
 
 
Scarlett, ¡qué empalagosa eres!