Alicia: no hay tontos (ni plagios) buenos
El Catoblepas publica simultáneamente dos reseñas sobre el último libro de Gustavo Bueno, Zapatero y el Pensamiento Alicia (Temas de Hoy, Madrid 2006 ).
El Pensamiento Alicia procede representándose un mundo distinto del mundo real, y no sólo esto, sino, lo que es más interesante, un mundo al revés de nuestro mundo como es propio del mundo de los espejos (…) Pero al representarse el mundo al revés, el pensamiento Alicia no quiere tener conciencia de las dificultades que habría que vencer para llegar a él, ni, por tanto, de los métodos o caminos que sería preciso habilitar. Todo es mucho más sencillo: se tiene la voluntad de pasar a ese mundo al revés y basta. (Pág. 10-12)
Podría cuestionarse si el socialismo en general, lejos de ser el único emblema de la racionalidad y de la universalidad, fue alguna vez algo distinto del "Pensamiento Alicia". Marx nunca saldó su deuda con los socialistas ricardianos. Lenin mismo tuvo que rectificar el programa socialista mediante una política de concesiones al capitalismo, en lo que se llamó Nueva Política Económica. Stalin edificó un socialismo autoritario sobre la base del Gulag y del trabajo esclavo. La maquinaria del comunismo soviético se engrasó con la sangre de los trabajadores, los disidentes, las minorías étnicas, etc…hasta que colapsó definitivamente en 1991.
La descripción de Felipe Giménez del "Pensamiento Alicia" como una degeneración del izquierdismo o como una "enfermedad senil del socialismo" contrasta con la opinión de Antonio Sánchez, que pretende salvar la esencia del verdadero socialismo ("Si Napoleón, Marx o Lenin levantaran la cabeza se tronchaban de risa, o se morían del susto"). Mientras que para Felipe Giménez Alicia es el lógico "resultado de la evolución de la mentira socialista", se diría que para Antonio Sánchez la niña de los espejos es la inesperada degeneración de una verdad comunista.
Ciertas máscaras son muy difíciles de arrancar.
GROTESCA ACTUALIZACIÓN: Gracias al aviso de Chesk, en los comentarios de este mismo post, nos enteramos de que Enrique de Diego ("intelectual" y periodista radiofónico, conductor de El país de las maravillas) estudia querellarse ¡por plagio! contra Gustavo Bueno.
La noticia no podría ser más barroca. Conociendo bien la obra de Gustavo Bueno desde hace años, esto no deja de ser una penosa extravagancia por parte de De Diego. Es dudoso que Bueno haya ni oído hablar de este individuo en su vida, ni puñetera falta que le hacía, le hace, ni le hará.
Como se ve en este enlace de Periodista Digital, Adam Selene ya había establecido la comparación entre "Alicia" y "Zapatero" en su blog, antes incluso de que De Diego publicara nada. Por otra parte, el artículo original de Bueno, donde habla por primera vez de "Pensamiento Alicia", solo está escrito dos meses después de la publicación del libro de De Diego; que no por casualidad pasó completamente desapercibido.
La Alicia "buenista" es una mera metáfora literaria cuyo cometido es servir de antesala al ejercicio de una filosofía política mucho más profunda. No hacía falta ser el más listo de la clase, ni el más liberal, para percatarse de algo tan elemental.
Vaya manera tan gratuita de desprestigiarse de por vida. Afortunadamente, jamás había tenido contacto con la obra y vida de este personaje, pero estos hechos representan ya la disuasión definitiva. Eso sí, para qué negarlo, poder evidenciar a estos impostores intelectuales proporciona una especie de sádica alegría que es muy difícil de disimular.
Y no me resisto a incluir este comentario de un tal Felix, en el mismo blog de Periodista Digital:
Que D. Enrique de Diego quiera compararse con D. Gustavo Bueno es también una especie de Pensamiento Alicia. Y querer acudir nada menos que a los abogados es otra ilusión aliciana de D. Enrique. ¿No sería mejor que D. Enrique pisase la realidad y se diera cuenta de que Bueno es el mayor filósofo que ha tenido España en muchos, muchos, muchísimos años?.
Estudie, estudie a Bueno, D. Enrique, que buena falta le hace. Y eso que usted va de liberal por la vida y de amigo de Esperanza Aguirre. ¡Menudo papelón sobre la libertad está usted escribiendo!
Más alto, pero no más claro.



