Naturaleza y filosofía: una introducción straussiana
En 1953 Leo Strauss publicaba un extraordinario ensayo sobre Derecho natural e historia. En la tradición de la filosofía por excelencia, Strauss intentaba responder a la pregunta por la justicia, la misma que abría la discusión fundamental del Libro I en la Politeia platónica. Nada más comenzar, la empresa del filósofo tropezaba con un importante obstáculo. El derecho natural, en su forma clásica, estaba conectado con una concepción teleológica del universo. Sin embargo, este “reino de los fines” de la metafísica clásica se suponía amenazado por la victoria de las ciencias naturales:
(…) The nonteleological conception of the universe must be followed up by a nonteleological conception of human life. But this "naturalistic" solution is exposed to account of human ends by conceiving of them merely as posited by desires and impulses.
(…) The fundamental dilemma, in whose grip we are, is caused by the victory of modern natural science. An adequate solution to the problem of natural right cannot be found before this basic problem has been solved. Needless to say, the present lectures cannot deal with this problem. They will have to be limited to hat aspect of the problem of natural right can be clarified within the confines of the social sciences. Present-day social science rejects natural right on two different, although mostly combined, grounds; it rejects it in the name of History and in the name of the distinction between Facts and values.
Leo Strauss, Natural right and history, Pág. 8
Pareciera que la idea de "naturaleza" enfrentaba una doble negación: la de las ciencias naturales, con su crítica del teleologismo, y la de la escuela histórica y sociológica, con su afirmación del relativismo histórico. Algo más de media década más tarde, es posible plantear la cuestión en términos sustancialmente diferentes. En primer lugar, porque las ciencias biológicas darwinianas no son incompatibles con la idea de teleología, sino únicamente con el teleologismo metafísico:
La teleología (del griego telos=fin) es "el uso del diseño, propósito o utilidad como explicación de cualquier fenómeno natural" (…) Las características de los organismos tambien son teleológicas; las alas de una ve sirven para volar, los ojos para ver, los riñones están constituidos para regular la composición de la sangre. Las características de los organismos que pueden denominarse teleológicas son aquellas que puden identificarse como adaptaciones (…) las adaptaciones son son características de los organismos que han sido producidas por la selección natural ya que cumplen ciertas funciones y de este modo incrementan el éxito reproductor de sus portadores.
Dobzhansky &c, Evolución, Pág. 495
La teleología puede ser natural cuando las acciones del organismo "no son debidas a la acción intencionada de un agente, sino que resultan de algún proceso natural", o bien artificial, “cuando su estado final ha sido conscientemente pensado por un agente”. El proceso de la selección natural no es "teleológico" únicamente en el sentido de que su estado final no ha sido dirigido conscientemente por un agente externo. Sin embargo, existe aún un gran campo para las intenciones y los fines en la naturaleza.
En segundo lugar, porque el progreso del saber ha borrado la distinción tajante entre humanidades y ciencias, o entre primera y segunda cultura, al modo de Snow. Ya no hay unas ciencias del espíritu opuestas a unas ciencias de la naturaleza, radicalmente distintas en su objeto formal y material. Lo cierto es que la solución al problema de la naturaleza humana, no puede ser hoy relegada al “confín de las ciencias sociales”. La revolución de las ciencias cognitivas, abriendo distintos frentes contra la negación moderna de la naturaleza humana: en la neurociencias, en la genética conductual, en la psicología evolucionista o en la neurolingüistica, ha estrechado la distancia entre humanidades y ciencias naturales, obligando a una revisión profunda de la estructura general del conocimiento humano. Así lo revelan, entre otros hallazgos, la decodificación del genoma humano, la gramática formal universal (Chomsky), la gramática de la moralidad universal de Hauser y otros sociobiólogos, o la lista de universales humanos de Donald Brown. Semejante tratamiento científico de la naturaleza sobrepasa la idea de una naturaleza straussiana reducida a la fenomenológica de las prácticas:
To understand the problem of natural right, one must start, not from the “scientific” understanding of political things but from their “natural” understanding, i.e., from the way in which they present themselves in political life, in action, when they are our business.
Pese a la constricción inicial, Leo Strauss supo descubrir en la idea de naturaleza una de las tareas esenciales de la filosofía. Allí donde no hay ninguna idea de filosofia (por ejemplo, en el A.T.), no puede haber conocimiento del derecho natural. El philosophos (amante de la sabiduría) es un hombre que "dialoga sobre la naturaleza", distinto al amante de los mitos (philomythos) que "dialoga sobre los dioses". En el descubrimiento de la naturaleza se desvela aquello que no es propiamente “natural": no tanto lo "supernatural", cuanto que, primariamente, los modos y las costumbres:
The purport of the discovery of nature cannot be grasped if one understand by nature "the totality of phenomena." For the discovery of nature consists precisely in the splitting-up of that totality into phenomena which are natural and phenomena which are not natural. Prior to the discovery of nature, the characteristic behavior of any thing or any class of things was conceived of as its custum or its way. That is to say, no fundamenatl distinction was made between customs or ways which differ from tribe to tribe (…) "Custom" or "way" is the prephilosophic equivalent of "nature". The first things and the right way cannot become questionable or the object of a quest, or philosophy cannot emerge, or nature cannot be discovered, if authority as such is not doubted or as long as at least any general statement of any being whatsoever is accepted on trust. The emergence of the idea of natural right presupposes, therefore, the doubt of authority.
Strauss, Ib. Pág 84.
La vida prefilosófica se caracteriza por la valoración de lo bueno en función de lo viejo, de lo ancestral. Los ancestros son identificados como seres superiores, similares a los hombres y los dioses del "tiempo de los orígenes", a la manera de Mircea Eliade. No es de extrañar que el cuestionamiento o la conservación del orden existente (es decir, del origen y legitimación la autoridad) haya estado fundamentado por alguna teoría de la naturaleza humana.
En paralelo, en el foro de discusión: dudas, sugerencias, contribuciones, críticas, amenazas…


Felicidades. Un blog muy interesante que he descubierto recientemente. Tengo algún camino andado en ciertas cuestiones pero no mucho.
Por ejemplo, no conozco eso de la gramática de la moralidad universal de Hauser aunque imagino que será algo análogo a la lista de universales humanos de Brown, a su vez inspirada en la gramática universal de Chomsky.
¿Tienes algo escrito sobre el tema o podrías darme unas indicaciones?
¿Tiene algo que ver con el libro “The moral animal” de Robert Wright? (si es que conoces el libro, también recomendado por Dawkins)
Un saludo cordial.
Comment by Miguel — October 17, 2006 @ 10:27 pm
Bienvenido, Miguel. Sobre Hauser hay cosas en la red, y se puede ver una conferencia suya aquí: buscar: “Evolution of a Universal Moral Grammar”.
Sí, Wright es de los que está metido en la “tercera cultura”. Aquí se pueden ver algunas entrevistas muy interesantes.
Sobre estos temas hay algo más publicado en las categorías de la bitácora Brights y Ciencia.
Comment by Eduardo — October 17, 2006 @ 10:50 pm
En los Estados Unidos “Derecho Natural e Historia” se sigue considerando el libro de referencia o, si se quiere, el pórtico de entrada a la filosofía de Strauss. Probablemente es así, pero no tanto por su contenido, como por el hecho de que nos enfrenta de lleno a la escritura straussiana y nos obliga a ir más allá de lo que aparentemente se dice. No es un libro fácil de entender, aunque es fácil de leer. En cierta manera parece escrito contra “Ser y Tiempo”. T muchos católicos lo entendieron así. Pero conviene desconfiar de las interpretaciones católicas de Strauss. En cualquier caso, los primeros lectores del libro lo entendieron como un apoyo a la tesis de que la creciente debilidad de la democracia moderna se debía a su falta de fe en la tradición de la ley natural. Pero yo reto a cualquier lector a que medida por qué entonces Strauss no defiende ninguna tesis propia sobre el Derecho Natural.
Para entender a Strauss -estoy convencido de ello- no hay que dejarse cegar por el humo de este libro. Nietzsche es la clave.
Comment by Gregorio Luri — October 17, 2006 @ 11:39 pm
Luego te leo que ahora tengo que irme corriendo. ¿Sabes lo que le pasa a la gente cómo yo? Que como no le tiene que dar la nota a nadie, y por eso se puede permitir dar con una imagen tan utltracursi como esa para contarle exactamente algo a alguien y pasar de comentarios tan chorras como el tuyo. Estoy segura de que eres muy serio y sabes mogollón y sin embargo también lo estoy de que eres un capullo integral de lo más aburrido
Besos
¡Anda! que presentarte en el hogar virtual de otro, donde no te conocen de nada y comenzar así … tiene tela marinera ‘’encanto'’
Mañana no sé, pero igual te pongo una a ti de las que me molan de verdad a ti y me paso por aquí y te la dedico
Comment by kasandra — October 18, 2006 @ 10:09 am
En defensa de Kasandra:
Aristóteles dice por algún lugar de su admirable “Política” que la ciudad está hecha de diferencias (an-omoios). Y está muy bien que así sea, ¿no te parece?
Comment by Gregorio Luri — October 18, 2006 @ 12:14 pm
Ni en mi sueño más bizarro podría imaginarme que alguna criatura pudiera colocar esta imagen de un modo que no sea abiertamente irónico:
Así que pensé que mi comentario no tendría ninguna consecuencia, incluso que sería recibido con un guiño. Pero, se ve que estaba equivocado…
La ciudad está hecha de diferencias, pero también es verdad que sólo lo semejante conoce lo semejante.
Comment by Eduardo — October 18, 2006 @ 1:36 pm
La pregunta es: Eduardo, ¿cómo coño has llegado a esa imagen?
Y ahora, copio el comentario que he dejado en el foro:
Cita:
“La vida prefilosófica se caracteriza por la valoración de lo bueno en función de lo viejo, de lo ancestral. Los ancestros son identificados como seres superiores, similares a los hombres y los dioses del “tiempo de los orígenes”, a la manera de Mircea Eliade.La vida prefilosófica se caraceteriza por la valoración de lo bueno en función de lo viejo, de lo ancestral. Los ancestros son identificados como seres superiores, similares a los hombres y los dioses del “tiempo de los orígenes”, a la manera de Mircea Eliade. No es de extrañar que el cuestionamiento o la conservación del orden existente (es decir, del origen y legitimación la autoridad) haya estado fundamentado por alguna teoría de la naturaleza humana.”
Me interesa el proceso posterior que describe Strauss: cuando lo ancestral y lo viejo dejan de ser normativos, cuando la costumbre pierde el vínculo con lo sucedido in illo tempore (Eliade) y, por tanto, lo que le da un caracter necesario, lo bueno y lo justo pasa a ser lo natural; es decir, precisamente lo que no está contaminado o reprimido por el uso o la costumbre:
Cita:
“It would not be surprising if the primeval equation of the good with the ancestral had been replaced, first of all, by the equation of the good with the pleasant. For the primeval equation is rejected on the basis of the distinction between nature and convention, the things forbidden by ancestral custom or the divine law present themselves as emphatically natural and hence intrinsically good. The things forbidden by ancestral custom are forbidden because they are desired; and the fact that they are forbidden by convention shows that they are not desired on the basis of convention; they are then desired by nature. Now what induces man to deviate form the narrow path of ancestral custom or divine law appears to be the desire for pleasure and the aversion to pain. The natural good thus appears to be pleasure. Orientation by pleasure becomes the first substitute for the orientation by the ancestral.”
Comment by Chema — October 18, 2006 @ 7:35 pm
La pregunta no es tanto de dónde viene la imagen sino ¿qué le parecerá a Umberto Eco? ¿qué pensaría de la ultracursilería?
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Más tarde explica Strauss qué entiende por placer, y los distintos tipos de placer, partiendo de los epicureos y de Lucrecio. Contemplado a la luz del presente, de las ciencias naturales, cabe reprochar que el concepto de “naturaleza” clásica se refiera casi exclusivamente a los deseos individuales.
Aún así el planteamiento es muy interesante; realmente yo nunca lo había visto de esta manera. La naturaleza “straussiana” clásica no se distinguiría primariamente de lo supernatural, de los dioses, cuanto que de lo convencional: los modos y costumbres. Aquí entra en juego la crítica filosófica, en realidad, una crítica de las ideologías que “naturalizan” las convenciones. Curiosos vestigios de marxismo.
Comment by Eduardo — October 18, 2006 @ 8:29 pm
Gracias por las indicaciones.
Comment by Miguel — October 18, 2006 @ 10:42 pm