En Cómo será el cielo, de Peter Kreeft.

21. ¿Nuestros cuerpos estarán vestidos en el cielo? 

Aquellos que aseguran tener cierta vislumbre de la gente en el cielo, ya sea en una visión o en una experiencia cercana a la muerte, habitualmente dicen que la gente en el cielo está vestida, pero de modo diferente a nosotros. La ropa no es artificial y ocultadora, sino natural y reveladora. La ropa vino después de la Caída, para ocultar aquello que era vergonzoso solo porque estaba caido. Una vez que la redención sea completa y la Caída sea completamente revertida, nada será vergonzoso. Los vestidos serán pura gloria, no media gloria y media vergüenza, como lo son ahora. Quizás parecerán crecer del cuerpo de la resurrección, más que ser colocados desde fuera.

El tema es más importante de lo que parece, porque la ropa simboliza a todo el mundo y nuestra relación con el mundo. Tomamos partes de nuestro mundo para nosotros como ropas y hacemos de ellas partes íntimas de nuestras vidas. En el cielo nos vestiremos con los nuevos cielos y la nueva tierra, como la "mujer vestida con el sol" en Revelación 12:1

Esta celeste especulación forma parte de una destacada web evangélica norteamericana, y el resto de las preguntas y respuestas no tienen ningún desperdicio. Desde luego, el tema sí que es "mas importante de lo que parece". Muestra, al fín y al cabo, la imposibilidad de la doctrina de la analogia entis. ¿Alguien ha visto -o podría concebir- algun vestido que no "venga de fuera"? Por supuesto, en el cielo no puede haber ninguna moda, ya que esto -como la propiedad privada, la sexualidad, o el mismo estado de la materia física, son efectos temporales de la "caída" del hombre.

Pero ¿desde donde "cayó" el hombre? De nuevo la evolución y la historia vienen en auxilio. No hay tal Adán, o Eva. La edad de oro era más bien un largo periodo donde la vida era "solitaria, pobre, desagradable, brutal y corta". Y el "buen salvaje" era, probablemente, una banda de pitecántropos.

 

Moda y vestidos "terrestres" (de los que vienen de afuera), por Kenzo.

Por cierto, lo de "media gloria y media verguenza" tiene su aquel y cabe darle una interpretación mucho más terrena. De hecho, forma parte de la tesis de una conocida psicóloga de la moda -creo que era Flügel- que ya advirtió de la naturaleza ambigua (y en cierto modo, neurótica) de la moda y el vestir; por una parte los vestidos están destinados a ocultar lo que somos, pero por otra su destino y función es la "revelación" (de la personalidad, la clase social, la actitud hacia el sexo &c).