Sobre Platón ha caído una probablemente injusta fama, muy popularizada en el siglo XX por Karl Popper: 

ATENIENSE: (…) A los que ahora se dicen gobernantes los llamaré servidores de las leyes, no por introducir nombres nuevos, sino porque creo que ello más que ninguna otra cosa determina la salvación o perdición de la ciudad; pues en aquella donde la ley tenga condición de súbdita sin fuerza, veo ya la destrucción venir sobre ella; y en aquella otra, en cambio, donde la ley sea señora de los gobernantes y los gobernantes siervos de esa ley, veo realizada su salvación y todos los bienes que otorgan los dioses a las ciudades.

CLINIAS: Sí, por Zeus, ¡oh huésped!, tienes conforme a tu edad la vista bien aguda.

ATENIENSE: De joven, en efecto, todo hombre ve tales cosas más obtusamente; y de viejo, con la mayor agudeza.

Platón, Las leyes (Libro IV, 715a) 

Si es que el anarquismo y la contracultura siempre ha sido cosa de la juventud…aunque también su opuesto: el amor a la tiranía.