Michael Shermer (Scientific American) ha escrito un artículo explicando las ventajas de aceptar la evolución para un cristiano. Llama la atención una encuesta de 2005 (Pew Research Center poll) que establecía lo siguiente: el 70 % de los cristianos evangélicos creían que los seres vivos habían existido siempre en sus formas actuales -una creencia, por cierto, que pocas personas cultas sostenían incluso antes de la revolución darwinista, al menos si tenían noticias de Lammarck. Pero es que el 32% de los protestantes y ¡el 31 de los católicos!, comparten la misma superchería. Ya sabíamos que muchos republicanos eran creacionistas (hasta un 60%), pero es menos conocido que el porcentaje de demócratas creacionistas asciende hasta un 29%. Cifras todas ellas inquietantes.

Resumiéndolos, estos son los seis argumentos que ofrece Shermer (explicados por Arnhart):  

1.  La evolución se ajusta bien con la "buena teología". Partiendo de la omnisciencia y la omnipotencia divina, resulta irrelevante colocar unos ceros de más o de menos en la fecha de existencia del universo. Por otro lado, la grandeza de la creación no es afectada por el modo en que Dios emplea su proceso creativo.

2. El creacionismo es "mala teología". Los creacionistas reducen el papel creador de Dios al de una especie de "ingeniero genético", por lo que se le constriñe a una visión antropocéntrica. Se cita al teólogo Langdon Gilkey: "La idea cristiana, lejos de representar meramente una proyección antropomórfica primitiva del arte humano sobre el cosmos, repudia sistemáticamente toda analogía directa con el arte humano".

3. La evolución explica el pecado original y el modelo cristiano de naturaleza humana. El ser humano es social por naturaleza y las normas morales surgen en evolución para reforzar las tendencias generosas y cooperativas, tendentes al bien común.  

4. La evolución explica los valores familiares. Los valores típicamente sociales, como simpatía, empatía, reciprocidad o resolución pacífica de conflictos son el resultado de la evolución de las especies de primates. La religión diseñó los códigos morales basándose en nuestros valores evolucionados por selección natural.

5. La evolución apoya preceptos morales específicamente cristianos. Gran parte de la moralidad cristiana tiene que ver con las relaciones sociales y la evolución del sentimiento de crédito y fidelidad entre las personas. La verdad evolucionó como un gran valor social. 

6. La evolución explica la economía conservadora de libre mercado. La "selección natural" darwiniana es paralela a la "mano invisible" de Adam Smith. Tanto la evolución del mercado como de las especies ocurre entre medias de la competencia entre individuos de abajo arriba.

Por supuesto, cada una de estas razones -con ser bastante sólidas y bien fundamentadas- puede recibir críticas tanto desde una visión estrictamente naturalista como desde otra teológica-cristiana. Pero, de momento, dejémoslo así.

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