El diario El Mundo publica hoy en su edición de papel (página 31 de la edición vizcaína) un artículo en el que se destaca que "Maragall aboga por la unión de España y Portugal". El presidente de la Generalitat, tras la ofrenda a Rafael Casanova con movito de la diada, ya rechazó la independencia de Cataluña en nombre de la idea de "Iberia", citando a su abuelo Joan Maragall. Ayer, durante la V Conferencia Nacional del PSC Maragall declaró que "Si los portugueses abren la puerta a una unión con España, como espero, el iberismo de nuestros abuelos se hará realidad. Lo realizarán nuestros nietos". Según una encuesta publicada por el diario luso Sol, hasta el 28% de nuestros vecinos serían partidarios hoy de la unión con España y la creación de un nuevo estado llamado "Iberia". En la España que queda, otro explícito iberista es Fernando Sánchez Dragó: "(…) y la del resto de España, aunque preferiría decir Iberia, porque España es estado, e Iberia tierra".

Quien haya leído Franco y José Antonio. El extraño caso del fascismo español, quizás recuerde también que este viejo sueño del "abrazo de los pueblos ibéricos" era también compartido por el principal ideólogo del fascismo español, José Antonio Primero de Ribera, que soñaba con una España unificada en Iberia y con la bandera tradicional de las barras de aragón, en sustitución de la mucho más reciente bandera de la armada y nacional española. Por supuesto, este paralelismo fascista-iberista no resta ninguna relevancia, caso de tenerla, a la idea maragall-joseantoniana. Sólo cabría notar que, incluso en la refriega anti-fascista de 1936, muchos leales republicanos no combatían el fascismo desde la idea de Iberia precisamente, sino desde la idea de España. Así lo reproduce el documento que saca a la luz El Catoblepas este mes, con el título: Palabras, ¡no!, ¡hechos!:

 

"Defender Madrid es defender la idea de España. Ayuda a Madrid. Envía a tus hermanos para que defiendan Madrid".