Finalmente, Richard Dawkins no andaba tan desencaminado:
Del film Jesus camp. Adoctrinamiento y lavado de cerebro religioso, desde la infancia.
Trailer de la película. Y página oficial (excelente música).
Finalmente, Richard Dawkins no andaba tan desencaminado:
Del film Jesus camp. Adoctrinamiento y lavado de cerebro religioso, desde la infancia.
Trailer de la película. Y página oficial (excelente música).
En Por qué perdimos la guerra, de Carlos Rojas:
Abrid al pueblo los ojos de la verdad, pero con precaucion, no sea que le irrite demasiado la luz desde un periodo tan largo de tienieblas. La verdad real. Estamos derrotados por nuestras culpas. Claro que hacer mias estas culpas es pura retórica. Estamos derrotados nacionalmente por habernos dejado arrastrar a la aberracion bolchevique, que es la aberracion politica mas grande que han conocido quizas los siglos. La politica internaciona rusa, en manos de Stalin, y tal vez como reaccion contra su estado de fracaso interior, se ha convertido en un crimen monstruoso que supera en mucho a las macabras concepciones de Dostoyevski y Tolstoi, los hernman Karamazov y el poder de las tinieblas. La reaccion a este error de la república, a dejarse arrastrar a la linea bolchevique, la representaban genuinamente, sean cuales sean sus defectos, los nacionalistas que se han batido en la gran batalla anticomintern (…) El drama del ciudadano de la república es este: no quiere el fascismo y no lo quiere no por lo que tiene de reaccion contra el bolchevismo, sino por el ambiente pasional y sectario que acompaña a esta justificada reaccion: teorias raciales, mito del heroe, exaltacion de un patriotismo morboso y de un espritiu de conquista, resurrreción de las formas historicas que carecen de sentido en el orden social, antiliberalismo y antiintelectualismo, etcétera. No es, pues, fascista el ciudadano de la república, con su rica experiencia trágica, pero tampoco es en modo alguno bolchevique. Quizás es mas antibolchevique que antifascista porque el bolchevismo lo ha sufrido en las entrañas, y el fascismo no.
Y citado por César Vidal. Mientras, en Bilbao, y quizás con algo más de falta de tacto, los nuevos socialistas dedican estaciones de tren a la memoria de Indalecio Prieto, probable instigador del magnicidio de Calvo Sotelo…