La conversación entre Robert Trivers y Noam Chomsky, auspiciada por Seed Magazine, no ha dejado lugar apenas para la sorpresa. Empezando por la caracterización de la gran industria y el capitalismo de masas como un sistema de mentira y opresión públicas, y terminando con la mención a Rumsfeld y Cheney como paradigmas del autoengaño. No ha faltado ni un momento en el que Trivers alude la “paranoia anticomunista”, si bien no se encuentra (¿!) incluído en la transcripción.
¿Es la política un sistema general de engaño? ¿Están obligados los individuos a autoengañarse o dejarse simplemente llevar por las autopercepciones del grupo al que pertenecen? Ortega dió una pista importante hace décadas al hablar del intrincado sistema de ideas y creencias que configuran el conocimiento humano. Los hombres se enfrentan a la realidad desde sistemas más o menos ensamblados de ideas y creencias -estas últimas sobre todo. En un mundo sobresaturado por la gran oferta de bienes y de información, los individuos (absoluta y no relativamente) “independientes” caerían bajo el peso inapelable del konsumterror. Lo que llamamos “ideologías” podrían ser memes seleccionados a través de la historia que compiten habitualmente entre sí como los alelos de un mismo gen.
No cabe esperar que los individuos y los grupos acuerden el fín de las ideologías, desde una pragmática trascendental al modo de Habermas en la que se disuelvan –como en el velo rawlsiano- las diferencias de riqueza, intelecto, carácter, religión o nacionalidad. Sin embargo, se diría que Trivers y Chomsky habitan ya en el “juicioso centro” del universalismo. Algo que tampoco sorprende, dado el persistente “meme” histórico de la izquierda en pugna -eso dicen, contra el egoísmo, los privilegios y las trampas del lenguaje. Un “lenguaje”, como el mismo Trivers subraya, que es por naturaleza una gran oportunidad para la mentira. De ahí que, desde siempre, la política y la mentira -en el fondo, la esencial imperfectibilidad darwiniana del hombre, hayan estado tan íntimamente unidas.
Aquí está la versión íntegra. Y aquí, la transcripción.


Se te olvidó mencionar que Chomsky apoyó a los Jemer Rojo. De paso visitará Chile.
Comment by Javier Bazán Aguirre — September 25, 2006 @ 10:30 pm
Pero para entrevistas… La que le hizo Ali G. al propio Chomsky. También anda por Youtube.
Comment by Whitard — September 26, 2006 @ 12:29 am