Continúa el proceso revolucionario en México, el "putsch" de López Obrador. E Ismael Carvallo -del equipo de asesores de AMLO- vuelve a publicar otro trabajo en El Catoblepas proporcionando documentación y comentarios –comenzando por una cita de Lenin: "El mundo es materia y movimiento", y con otra mención a ¡Gramsci!. En efecto, de lo que se trata es de la conquista del estado, de la pugna entre "bloques de poder". En la así llamada Convención Nacional Democrática del pasado 16 de septiembre, que los seguidores de AMLO consideran "la quinta gran convención Nacional desde la Revolución de 1910", se dió carta de naturaleza a este nuevo "doble poder" mexicano. De un lado, el poder legítimo del electo Felipe Calderón (alineado con los EE.UU) y del otro el poder alternativo en lucha contra la "derecha fascista", alineado con Venezuela, Cuba, Bolivia…y los representantes del ALBA y Mercosur. Si nadie lo impide, esta demostración de fuerza culminará el próximo 20 de noviembre, con un acto paralelo de "toma de posesión" por parte de AMLO 10 días antes de que Calderón inicie oficialmente su mandato.

López Obrador ha presentado un "plan" en el que despliega toda la retórica populista (¡Arriba los de abajo!) con la que pretende deslegitimar la victoria conservadora. Aunque Carvallo cuestiona el "fundamentalismo democrático" de los críticos del PRD (entre los que figuran Juan Luis Cebrián y El País) omite, en cambio, la militancia no menos fundamentalista del propio AMLO en una democracia popular "de nuevo tipo" que no deja de conservar semejanzas con las repúblicas populares a la sombra de la Unión Soviética. Nuevas repúblicas que también luchaban, en su día, contra la "derecha fascista" –última fase del capitalismo, también criticaban la "sociedad burguesa", sus intelectuales orgánicos y, desde luego, buscaban cumplir las "demandas sociales" por encima de los "intereses financieros". Otra cosa es que, en la práctica, la lucha contra la "república simulada" en México no desemboque en una dictadura del proletariado, sino en un régimen económico de corte keynesiano –cuyo último ensayo, en los años noventa, motivó una crisis económica sin parangón y el "rescate" de la adminstración Clinton con una multimillonaria ayuda financiera.

Ante estas y otras evidencias, y en lo que toca a lo personal, aún me deja perplejo el "doble rasero" del materialismo filosófico. En España, se critica el proyecto de ley para una memoria histórica por su negación del "golpismo" de 1934 –la revolución "obrera" instigada por el PSOE en contra del "bloque conservador de poder" republicano, mientras que hoy se saluda el "golpe" de las izquierdas en México. El que lo entienda, que lo explique.

Y he aquí un cartel inquietante de la "séptima"…