Se atribuye a Giovanni di Lorenzo de Médicis (León X) la impía exclamación: "¡Desde tiempos inmemoriales es sabido cuán provechosa nos ha resultado esa fábula de Jesucristo!" -aunque sobre su auténtico carácter histórico podrían planear las mismas dudas que sobra la Taxa camarae, documento que también se le adjudica. Entre los partidarios de la "mentira política" -un capítulo importanta de la cual sería la "mentira religiosa", los "nobles mitos", etc-, es decir, aquella que es "utilizada por los gobernantes para hacer prevalecer sus propios intereses sobre los de sus gobernados", se encuentran cabezas tan ilustres como las de Platón, Maquiavelo o Leo Strauss. La publicación de los programas platónicos de gobierno (en diálogos hoy universalmente conocidos, como La república, o Las leyes) tenía en principio restringida su ámbito a la clase de los filófosos y gobernantes. Sólo así, se pensaba, podrían llegar a ser realizables los planes políticos. Aristóteles, san Agustín y, en general, los partidarios del liberalismo rechazaron esta concepción compatible con la idea del gobierno como "pastoreo" (que Sloterdijk clasificaba entre los tipos posibles de "antropotecnia"). 

Hoy, el afán de transparencia e incluso de sinceridad subjetiva de los gobernantes aparece como un fundamento sine qua non de las democracias. La "democracia opaca", con su oculto complejo de secretos de estado (arcana imperii) se considera, en general, una falsa democracia, una democracia aparente opuesta a la verdadera: la democracia de la verdad y el conocimiento públicos, en donde se diría, contra todo escepticismo platónico (República 495a), que todo el pueblo es ya filósofo. Una especie de paraíso de la libertad que realiza sobre la tierra el escenario imaginado por Sócrates -aunque como preámbulo de la tiranía: "En un estado democrático oirás decir por todas partes que la libertad es el más precioso de los bienes" (República, 562c).

El rechazo popular de la opacidad se está reflejando estos días en los acontecimientos de Hungría, donde "el pueblo" ha salido a la calle para protestar contra el privilegio de la mentira de sus gobernantes. En este caso, se trata de la mentira desvelada del primer ministro, el socialista, aunque potentado capitalista favorecido por el trasvase de poder desde el viejo sistema comunista, Ferenc Gyurcsány ("Mentimos durante un año y medio"). A pesar de que Gyurcsány reconoce que su país acaba de vivir la noche más "larga y oscura" desde el fín del comunismo, ha anunciado que continuará en su cargo.

Foto: Reuters.

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