Las reacción en cadena tras el más que moderado discurso en la universidad de Ratisbona de Benedicto XVI vuelve a plantear la actualidad del "choque de civilizaciones" (que otros preferían llamar choque de la civilización contra la barbarie o incluso de la modernidad contra el medioevo). El fragmento del discurso pronunciado por el santo padre en Ratisbona que ha provocado mayores antorchas y soflamas corresponde a un diálogo de la época bizantina entre el emperador Manuel II Paleólogo y un erudito persa:

"Muéstrame lo nuevo que ha traído Mahoma y ahí sólo encontrarás cosas malas e inhumanas, como haber ordenado difundir con la espada la fe que predica (…). A Dios no le gusta la sangre"

Lo que Benedicto XVI trataba de explicar es la incompatibilidad entre violencia y evangelización: "la difusión de la fe mediante la violencia es algo irracional. La violencia está en contraste con la naturaleza de Dios y la naturaleza del alma". En resolución: "La guerra santa es contra Dios". Por supuesto, las diferencias entre la pureza de la doctrina y la anfractuosidad de las realizaciones históricas pueden ser más que notables. No hay duda, en cambio, de que el catolicismo intentó eleborar una doctrina evangélica compatible con la persuasión pacífica (cuyo espíritu reflejan las famosas "leyes nuevas" de 1542 en América) aunque ello no resultara necesariamente incompatible con el imperio (polémica entre Sepúlveda y De las Casas). 

Esta escalada de violencia (elevan el nivel de seguridad en el Vaticano, musulmanes hispanos lamentan el "extremismo" del Papa, Teherán solicita explicaciones, En Egipto no se contentan con las disculpas oficiales y exigen una rectificación personal de Benedicto XVI, Marruecos y Yemen se replantean sus relaciones diplomáticas con el Vaticano…sólo Iraq pide calma) vuelve a mostrar los límites del ecumenismo religioso, un "viento de doctrina" que ancló en el catolicismo desde el Concilio Vaticano II y que encuentra una clarividente expresión en el documento Nostra aetate (1965), invocado por el Vaticano en su intento último de apaciguamiento (Marta Salazar tiene un comentario y la declaración íntegra de Tarcisio Bertone). En este documento -NA- se planteaba claramente el problema de la "globalización" de las religiones –antes de que la palabra "globalización" apareciera:

En nuestra época, en la que el género humano se une cada vez más estrechamente y aumentan los vínculos entre los diversos pueblos, la Iglesia considera con mayor atención en qué consiste su relación con respecto a las religiones no cristianas. En cumplimiento de su misión de fundamentar la Unidad y la Caridad entre los hombres y, aún más, entre los pueblos, considera aquí, ante todo, aquello que es comûn a los hombres y que conduce a la mutua solidaridad.

Por lo que respecta al Islam, la posición era así de benevolente:

La Iglesia mira también con aprecio a los musulmanes que adoran al único Dios, viviente y subsistente, misericordioso y todo poderoso, Creador del cielo y de la tierra, que habló a los hombres, a cuyos ocultos designios procuran someterse con toda el alma como se sometió a Dios Abraham, a quien la fe islámica mira con complacencia. Veneran a Jesús como profeta, aunque no lo reconocen como Dios; honran a María, su Madre virginal, y a veces también la invocan devotamente. Esperan, además, el día del juicio, cuando Dios remunerará a todos los hombres resucitados. Por ello, aprecian además el día del juicio, cuando Dios remunerará a todos los hombres resucitados. Por tanto, aprecian la vida moral, y honran a Dios sobre todo con la oración, las limosnas y el ayuno.

Si en el transcurso de los siglos surgieron no pocas desavenencias y enemistades entre cristianos y musulmanes, el Sagrado Concilio exhorta a todos a que, olvidando lo pasado, procuren y promuevan unidos la justicia social, los bienes morales, la paz y la libertad para todos los hombres.

Esta posición ecuménica y armonista contrasta vivamente con la posición "tradicional", dialéctica, sostenida por la Iglesia antes del Concilio Vaticano II. Para el cristianismo tradicional la fé verdadera de ningún modo podía encontrarse fuera de la Iglesia (Singulari Quidem and Singulari Quandem, encíclica de Pío IX), no cabe esperar salvación fuera de la Iglesia (Una sanctam, encíclica de Bonifacio VIII) y es herejía suponer que los budistas, los hinduístas y los musulmanes pueden experimentar a Dios (Pascendi, encíclica de Pío X), etcétera.

Una buena forma de demostrar que el islamismo radical no se encuentra en la barbarie sería reaccionando con sosegada civilidad a las críticas, incluso ante las blasfemias. Pero sucede lo contrario -aquí hay varias imágenes explícitas de los que siempre están indignados.

 

 

 

¿Indignación "espontánea" u oportunismo y manipulación política planificada desde algunos gobiernos árabes?

La estrategia del islamismo radical, así como la respuesta del Vaticano, pueden comprenderse mucho mejor poniéndolas en correspondencia con la idea de Estrategia Evolutiva Estable surgida en las ciencias etológicas y de la evolución (Dawkins: "Una estrategia evolutivamente estable o EEE es definida como una estrategia que, si la mayoría de la población la adopta, no puede ser mejorada por una estrageia alternativa"). La EEE del islamismo es claramente paralela a la estrategia del halcón (dialéctica): siempre atacando, nunca retirándose, que contrasta con la táctica católica (armonista), la estrategia de la paloma, en la que nadie resulta herido en la pelea. Por supuesto, esta comparación no deja de ser metafórica aunque refleje bien la situación política: los islamistas continúan atacando mientras que los católicos romanos se retiran. En el mundo natural, halcones y palomas maximizan aquellas estrategias que se traducen en mayores oportunidades de supervivencia. Dicho de otro modo, los leones se especializan en el ataque y las gacelas en la huída. Esto mantiene el equilibrio ecológico dentro de ciertos límites. El esquema cambia cuando lo aplicamos al mundo humano, donde la agresión interespecífica (guerras, terrorismo) puede muy bien terminar desbaratando el equilibrio de fuerzas, decantándolo definitivamente hacia una parte -o bien destruyendo a toda la humanidad, en el caso de una conflagración nuclear que, en la crisis cubana de los misiles se resolvió precisamente mediante la estrategia de la paloma. Es por ello que Europa, convertida en un palomero, corre el riesgo cierto de transformarse en Eurabia. Sánchez Dragó:

Hablan Zapatero y los zapateristas, siempre tontiastutos (homenaje a Ferlosio), de alianza de civilizaciones, incurriendo al hacerlo en un desatino histórico, filosófico, ideológico y religioso de tal calibre que cualquier comentario al respecto sobra. Lenin dijo que los capitalistas eran tan idiotas y tan mercachifles que acabarían vendiendo a los comunistas la soga con la que éstos los iban a ahorcar. A punto estuvo, por cierto, de tener razón. Hoy, en todos los cubiles del integrismo islámico, talibanes barbudos con dobles cananas y kalashnikov en bandolera se frotan las manos y se tronchan de risa por la necedad de los infieles cada vez que el ulema Zapatero se anuda la cufiya, sube al púlpito de la mezquita o trepa al minarete y lanza su prédica en algarabía.

Europa, como dice la Fallaci, es ya Eurabia (y Madrid, Nairobi), y el ayatolá de La Moncloa, ayudado por el gran visir del palacio de Santa Cruz, es su profeta. La tragedia de la Historia, escribió Marx, se repite siempre como farsa, y en ella, metidos desde el capullo circunciso hasta el turbante sarraceno, andamos. Vuelven las cruzadas, que son siempre mal asunto, sólo que al revés. Donde las dan, las toman; donde las dimos, las tomaremos. Empieza la revancha de Lepanto. Alá, en efecto, es grande

Tienen más sobre Oriana Fallaci en Generación X, Trampa 22, Free Thoughts, Michelle Malkin o Disculpen las molestias.

 

¡Brava! 

ACTUALIZACIÓN: El viaje a Turquía del Papa, previsto para noviembre, podría estar en peligro, según informan en Il corriere della sera. También destacan las palabras del presidente iraní: "El Islam es la religión más bella. La mejor para la humanidad" y debe ser bien explicada al mundo porque "ninguno puede ofrecer una imagen distorsionada".

ACTUALIZACIÓN II: Tomad nota de la miserable editorial de New York Times, porque es muy probable que los medios "progresistas" españoles vayan en la misma dirección.

There is more than enough religious anger in the world. So it is particularly disturbing that Pope Benedict XVI has insulted Muslims, quoting a 14th-century description of Islam as “evil and inhuman.

(…) The Vatican issued a statement saying that Benedict meant no offense and in fact desired dialogue. But this is not the first time the pope has fomented discord between Christians and Muslims.

In 2004 when he was still the Vatican’s top theologian, he spoke out against Turkey’s joining the European Union, because Turkey, as a Muslim country was “in permanent contrast to Europe.”

Tal cual.