En la blogosfera no dejan de hablar del tema (Juventudes liberales, Generación X, Batiburrillo, Escolar, Incompetencia &c). ¿Es muy extraño que un grupo de jóvenes abrace una causa más bien totalitaria y moralmente ofensiva, ante la vista complaciente de sus superiores en experiencia vital? No demasiado, si tenemos en cuenta nuestros antecedentes como miembros jóvenes del género llamado "humano".

Según aseguran los biólogos, la vitalidad juvenil es una estrategia de supervivencia de nuestros genes. El envejecimiento sobreviene cuando decae la protección natural contra los genes deletéreos; es decir, más o menos cuando se nos termina la edad reproductiva. La juventud se caracteriza por actúar deprisa y por aumentar la "preferencia temporal" (hasta el punto de desear "dejar un cadaver bonito", al modo de James Dean).

Esto explica que la juventud nunca haya sido realmente "goethana". Otra versión del mito del "buen salvaje" es sin duda el mito del joven buen salvaje, del que deriva también -paradójicamente- la irresponsable confianza de los pedagogos en amansar al hombre únicamente mediante la "formación" y la persuasión pacífica. Pero, al parecer la juventud es una variable naturalmente vinculada con la violencia. Se sabe que los países que tienen una mayor proporción de población joven padecen, según el promedio, un índice de violencia también mayor.

Las "juventudes hitlerianas" y las "juventudes rufianes" no son una extravagancia. Hace tiempo alertábamos sobre el aumento de la nostalgia sovietista entre los jóvenes rusos. Fueron también mayoritariamente jóvenes los que marcharon animosamente hacia la muerte en las trincheras de Verdún. En España, Ramiro Ledesma estableció el límite de 40 años para los adeptos al falangismo. Mao se hizo valer de la complicidad de los jóvenes chinos para llevar a cabo un genocidio denominado "revolución cultural". Hoy mismo, cuando analizamos las variables causales del islamismo, comprobamos que -no por azar- la mayor parte de los activistas son jóvenes varones musulmanes (young muslim males; por cierto, un vídeo censurado por YouTube).