BilbaoPundit

HispanoaméricaSeptember 10, 2006 11:29 pm
En Ajopringue tienen tres documentos sonoros que, por si solos, bastan para refutar la teoría y la práctica del socialismo en Cuba -y, cambiando lo que haya que cambiar, en cualquier otra latitud. De los cuatro modos de socialización imaginados por Fiske (comunalismo, reciprocidad, autoridad y mercado) el socialismo pretende eliminar el mercado y fortalecer un sistema híbrido comunal-recíproco…pero sólo logra establecer las relaciones de autoridad en casi todos los órdenes de la vida política y personal.
 
 
Fidel Castro, el tirano convaleciente, posaba con una prenda deportiva del capitalismo más salvaje…pero autorizado
 

Religión, Ciencia & Paraciencias 10:26 pm

Desde que el jesuita George Coyne, un crítico señalado del Diseño Inteligente, fuera sustituído en su jefatura del Observatorio Vaticano, soplan malos tiempos para las relaciones entre evolución y catolicismo, ciencia y religión, razón y fe. Aunque el depuesto Coyne consideraba "compatible" evolución y creación: "La evolución revela un Dios que hizo un universo con un cierto dinamismo y, en este sentido, participa de la misma creatividad de Dios", sus opiniones se enfrentaban con las del cardenal Schönborn (vía Marta Salazar) y probablemente con la posición del mismo Benedicto XVI. Coyne, hablando de la "neutralidad" de la ciencia y, en consecuencia, negando el conflicto entre ciencia y religión, seguía a su manera la tradición averroísta de la "doble verdad" -una teoría que, según el Diccionario Soviético "es utilizada por la teología y por la filosofía burguesa reaccionaria para defender la religión y luchar contra la concepción científica, materialista, del mundo".

El puesto vacante en el Observatorio Vaticano será ocupado por el argentino padre Funes -jesuita también-, un hombre al parecer de la confianza de Benedicto XVI.

Los antecedentes de la polémica entre Schönborn y Coyne pueden encontrarse en el famoso mensaje que Juan Pablo II pronunció ante la academia pontificia de las ciencias, en 1996. En aquel importante documento, el Papa consideraba la evolución "más que una hipótesis", aunque introducía reservas sobre la evolución "espiritual" de la humanidad y el "salto ontológico" de la persona humana; preguntándose si esa "discontinuidad" no pondría en cuestión las teorías "materialistas" de la evolución.

But in posing such a great ontological discontinuity, are we not breaking up the physical continuity which seems to be the main line of research about evolution in the fields of physics and chemistry?

En julio de 2005 el cardenal Schonborn (autor del catecismo católico actual) escribía un artículo, Finding design in nature, en el que negaba que el Papa hubiera aceptado nunca el "neodarwinismo":

The Catholic Church, while leaving to science many details about the history of life on earth, proclaims that by the light of reason the human intellect can readily and clearly discern purpose and design in the natural world, including the world of living things.

Evolution in the sense of common ancestry might be true, but evolution in the neo-Darwinian sense - an unguided, unplanned process of random variation and natural selection - is not. Any system of thought that denies or seeks to explain away the overwhelming evidence for design in biology is ideology, not science.

Cargado de razón, el entonces director del observatorio Vaticano, padre Coyne -que llegó a intervenir en un espacio de la BBC defendiendo sus puntos de vista "evolucionistas"-, respondía negando valor alguno a las teorías llamadas del "Diseño inteligente", criticando el fundamentalismo "literalista" y remarcando la compatibilidad entre un universo en evolución y la idea del Dios cristiano:

These are very weak images, but how else do we talk about God? We can only come to know God by analogy. The universe as we know it today through science is one way to derive an analogical knowledge of God. For those who believe modern science does say something to us about God, it provides a challenge, an enriching challenge, to traditional beliefs about God. God in his infinite freedom continuously creates a world that reflects that freedom at all levels of the evolutionary process to greater and greater complexity. God lets the world be what it will be in its continuous evolution. He is not continually intervening, but rather allows, participates, loves. Is such thinking adequate to preserve the special character attributed by religious thought to the emergence not only of life but also of spirit, while avoiding a crude creationism? Only a protracted dialogue will tell. But we should not close off the dialogue and darken the already murky waters by fearing that God will be abandoned if we embrace the best of modern science.

El cambio de Coyne por Funes, y la sutil transición entre la doctrina prudente de Juan Pablo II hacia las crecientes asechanzas anti-evolucionistas del cardenal Schönborn, avaladas por el mismo Benedicto XVI, no son buenas noticias para el cristianismo romano. Claro que, tampoco son malas noticias para la ciencia, que continuará su curso con independencia de los juicios morales, religiosos o metafísicos que pretendan limitar su alcance. Como escribía Steven Pinker, en su libro (La tabla rasa), que no me canso de recomendar: "(…) la gente le pide a Dios que no sea verdad. Pero a la verdad no le importan nuestras súplicas, y a veces nos puede obligar a reconsiderarlas con un talante liberador."

Creacionismo católico I 

Religión 4:15 pm

Si algo caracteriza a la Iglesia Católica Romana, no es precisamente el "inmovilismo" y el principio de conservación del pasado, sino su plasticidad doctrinal y gran capacidad "progresista" para amoldarse a los tiempos. La primera gran transformación tuvo lugar en el seno del primer cristianismo, cuando la religión de los primeros cristianos (el misterioso "cristianismo primitivo") era un culto profético y escatológico más o menos extravagante que predicaba la inminencia del fín de los tiempos. A medida de que resultaba evidente la incomparecencia del "eskhaton" -pese a que el escatologismo nunca desapareció en las decenas de herejías milenaristas medievales-, el cristianismo comenzó a ser auténticamente universalista en su alianza con el poder político (desde el edicto de Tolerancia de Constantino, hasta la proclamación de la religión imperial por Teodosio en el 394 d.C). Al fín y al cabo, las "dos ciudades" de Agustín nunca estuvieron muy separadas la una de la otra.

Hoy mismo, desde Munich, Benedicto XVI denunciaba el "desprecio de Dios" y la "pérdida de fé de las sociedades modernas". Con todo, lo más sorprendente -o no tanto- ha sido la demostración de "tolerancia" por las distintas expresiones de lo sagrado en el mundo. "Tolerancia", afirmó, "significa respetar aquello que para otros es sagrado".

¿Es sorprendente que el mismo Papa que declamaba contra las "modas de pensamiento", los "vientos de doctrina" y, ante todo, contra la "dictadura del relativismo" sea hoy (unos días después de denunciar la nada menos que el "relativismo canadiense") un entuasiasta abanderado del relativismo sacro? En absoluto, si tenemos en cuenta los antecedentes.  

La retórica triunfalista que caracterizó al catolicismo del Primer Concilio Vaticano, de 1870, resultó ya puesta en entredicho en el segundo Concilio (Vaticano II), reunión llamada al ecumenismo y a un nuevo espíritu de aggiornamento, convivenza y democratización. Creo que sólo desde este evidente repliegue de las posiciones tradicionales católicas absolutistas (extra ecclesiam nulla salus), son explicables las palabras de Ratzinger.

No sólo esto. La llamada a la "tolerancia de lo sagrado" puede considerarse una cesión hacia la teología y la filosofía de la religión típicamente protestante, pero no católica (en el sentido, por ejemplo, del Doctor Angélico). Rudolf Otto consideraba, en este sentido, que la religión organizaba sus ideas y materiales más bien ordo ad sanctum que ordo ad deum. Es decir, lo "sagrado" sería una categoría más abarcante que lo "divino". Pero "respetar aquello que para otros es sagrado" puede ser incompatible con la misma misión evangélica del cristianismo. Lo "sagrado" puede muy bien ser lo "demoníaco" desde el punto de vista católico. Benedicto XVI, al parecer, y pese a su presunta formación intelectual, no comprende la elemental dialéctica de lo sagrado. ¿Es que un católico está obligado a respetar prácticas nefastas como el culto a los atepasados, el kadomblé, el vudú o el espiritismo sólo porque son "sagradas" desde el punto de vista de las culturas? Sin embargo, el nuevo Papa proclama el espíritu de tolerancia basándose en el rechazo de la "violencia".

¿No "escuchaba" bien Abraham al mismo Dios cuando destruyó los ídolos babilónicos fabricados por su padre? ¿Fué un mal católico Hernán Cortés cuando destruyó también, con sus propias manos, los ídolos de los aztecas? ¿Nuestra heroica y "violenta" resistencia en Flandes, frente al luteranismo, fué contraria a los principios católicos? ¿O es acaso posible un sincretismo universal en el que todas las religiones sean buenas -algo que ya fué declarado herejía por Pío X en la encíclica Pascendi (1907) y muchos otros antes de él?