Earthlings es un documental ecologista radical de crítica del "especieísmo" (es decir, la suposición de que sólo la especie humana puede ser sujeto de derechos éticos), narrado por Joaquin Phoenix y estrenado en 2005. Continuación, a su manera, de las pelícuas quatsi. Con música de Moby, la película intenta despertar la conciencia de pertenencia a la tierra, "expandiendo el círculo" de la moral hasta los animales no humanos. Una buena ocasión para certificar cuál viene siendo la táctica de los movimientos llamados de "liberación animal": argumentos filosóficos "animalistas" junto con un carrusel de imágenes destinadas a impactar en los sentimientos morales de la gente. En cierto modo, una forma sofisticada de arte basura destinado a desvelar la "basura" que habitualmente los ciudadanos de las democracias satisfechas y carnívoras no suelen tener a la vista.

¿Realmente pueden tener "derechos humanos" los simios, las focas árticas, los toros…es decir, cualquier sistema vivo capaz de experimentar dolor? ¿Y por qué "discriminar" a los mosquitos o los microorganismos? Cuando comparamos los mataderos con los campos de concentración, y a los matarifes con los nazis…¿no estamos comparando a los judíos con los bueyes? ¿Acaso los activistas "animalistas" no saben, o no desean saber, que la "liberación animal" es incompatible con la emancipación humana, puesto que semajante "liberación" nos devolvería a la esclavitud de la naturaleza, cuando el ser humano era una víctima asustada de los animales numinosos? Los ecologistas animalistas recuerdan a la prohibición budista-lamaísta del consumo de carne. Afortunadamente, los habitantes del Tibet sobreviven gracias a la transgresión sistemática del tabú -es decir, gracias a la carne del Yak.

Si alguna vez has ido al Zoo, o has comido una hamburguesa, no deberías ver esta película. Vía Rebeldemule.