Pocos ejemplos como el del psicópata aficionado al tuning automovilístico Wolfgang Priklopil secuestrando durante ocho años a la joven austríaca Natascha Kampusch (ahora, 18), ilustran mejor metáforas literarias y cinematográficas bien conocidas, como Boxing Helena, o El coleccionista (la propia afectada afirmó que su fuga fué "como una película de acción"). Pero la realidad siempre está delante, y detrás, de las ficciones. Si en la ficción cinematográgica se mutilaba y encajonaba el cuerpo de una mujer, para colmar los deseos inveterados de "dominio masculino", en la realidad extracinematográfica y extratelevisiva (que existe, aunque parezca que no), un aficionado al tuning encerraba a una niña durante casi una década para convertirla en su compañera aparente.
Earthlings es un documental ecologista radical de crítica del "especieísmo" (es decir, la suposición de que sólo la especie humana puede ser sujeto de derechos éticos), narrado por Joaquin Phoenix y estrenado en 2005. Continuación, a su manera, de las pelícuas quatsi. Con música de Moby, la película intenta despertar la conciencia de pertenencia a la tierra, "expandiendo el círculo" de la moral hasta los animales no humanos. Una buena ocasión para certificar cuál viene siendo la táctica de los movimientos llamados de "liberación animal": argumentos filosóficos "animalistas" junto con un carrusel de imágenes destinadas a impactar en los sentimientos morales de la gente. En cierto modo, una forma sofisticada de arte basura destinado a desvelar la "basura" que habitualmente los ciudadanos de las democracias satisfechas y carnívoras no suelen tener a la vista.
¿Realmente pueden tener "derechos humanos" los simios, las focas árticas, los toros…es decir, cualquier sistema vivo capaz de experimentar dolor? ¿Y por qué "discriminar" a los mosquitos o los microorganismos? Cuando comparamos los mataderos con los campos de concentración, y a los matarifes con los nazis…¿no estamos comparando a los judíos con los bueyes? ¿Acaso los activistas "animalistas" no saben, o no desean saber, que la "liberación animal" es incompatible con la emancipación humana, puesto que semajante "liberación" nos devolvería a la esclavitud de la naturaleza, cuando el ser humano era una víctima asustada de los animales numinosos? Los ecologistas animalistas recuerdan a la prohibición budista-lamaísta del consumo de carne. Afortunadamente, los habitantes del Tibet sobreviven gracias a la transgresión sistemática del tabú -es decir, gracias a la carne del Yak.
Si alguna vez has ido al Zoo, o has comido una hamburguesa, no deberías ver esta película. Vía Rebeldemule.

