Estoy leyendo The right nation. Why America is different (2004), escrito por los periodistas John Micklethwait y Adrian Wooldridge. Es uno de los ensayos de historia política reciente cuya referencia resulta obligada. Incluso podríamos situarlo a la altura de la Historia de EE.UU de Paul Johnson. Aquí se encuentra una presentación PowerPoint y aquí un forum dedicado a la obra en el Instituto CATO.

El libro narra la evolución del pensamiento conservador en EE.UU, desde el momento en que era considerado apenas un epíteto despectivo durante el New Deal, hasta la "revolución conservadora" de la era Reagan confirmada por los dos últimos mandatos de George Bush II.

Es interesante comparar la filosofía política conservadora de EE.UU con el panorama europeo y español. En comparación, apenas existe en España un pensamiento conservador sistematizado y menos aún con esa amplia militancia de base que caracteriza al republicanismo useño. Las causas de este desequilibrio están profundamente enraizadas en nuestra historia y son difíciles de desentrañar. El liberalismo de Cádiz, las primeras tentativas de modernidad política y republicanismo, dieron paso al encarnizamiento entre la derecha reaccionaria y unas izquierdas cada vez más radicalizadas. En ningún otro país del mundo ha arraigado con tanta fuerza el anarquismo libertario. En ningún otro país se ha visto, en los tiempos modernos, una persecución religiosa semejante a la sufrida durante la II República. En cuanto a la derecha moderada, aún contando con dignos referentes (como Canovas), pronto fué radicalizada por las circunstancias históricas. Por otra parte, el "fascismo español", una respuesta más bien utópica al reto populista de las izquierdas, nunca terminó de cuajar -y más aún cuando sus principales ideólogos perecieron en la contienda de 1936.

El franquismo de la "democracia orgánica" y la nostalgia tradicionalista preparó el camino objetivo del capitalismo pero nunca dió la batalla de las ideas. Franco nos "salvó" del comunismo, pero no nos libró de la monarquía y su régimen de privilegios. Si la izquierda española después de la "transición" nunca elaboró un pensamiento original, tampoco puede decirse gran cosa de la derecha. Una buena prueba de la escualidez intelectual de la "derecha" española es la lánguida oposición del Partido Popular actual, en buena medida en continuación del "centrismo" de la transición.

En cambio, el conservadurismo de los EE.UU casi siempre gozó de una salud espléndida. Nunca estuvo vinculado con el antiguo régimen, y liberado del monarquismo político, pudo desarrollar una alternativa creíble a las izquierdas. Los "conservadores" americanos han sido desde furibundos libertarios, al modo de Albert Joy Nock, o la misma Ayn Rand, pragmatistas como Eisenhower, hasta decididos partidarios del progreso capitalista, al modo de Ronald Reagan.

Los conservadores americanos siguieron las tres primeras características del pensamiento conservador señaladas por Edmund Burke: 1. Desconfianza del poder ilimitado del estado. 2. Preferencia de la libertad en lugar de la igualdad. 3. Patriotismo. Pero se mostraron hostiles a las otras tres características: 4. Apoyo del jerarquismo institucional. 5. Escepticismo hacia la idea de progreso y 6. Elitismo.

Continuará.